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Panamá, ¿jorón de Estados Unidos?


Era obvio que, en cuanto al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (EU), cuatro rondas no eran suficientes para llegar a acuerdos, porque habían algunos sectores sensitivos que aún se mantienen, y como el gobierno de Mireya Moscoso con el cual se estaba negociando estaba por salir, era evidente que EU procurara alcanzar algún acuerdo con el gobierno entrante de Martín Torrijos.
Con relación a la quinta ronda, el gobierno de Torrijos ha dicho que una de sus prioridades va a ser el alcance del TLC con EU, y planteando como objetivo que Panamá se convierta en un centro de acopio y distribución de mercancías. Esto preocupa, porque se va a profundizar más el papel dependiente que tiene la economía panameña de servirle a las grandes empresas transnacionales en lo que es su acumulación de riqueza.
En esta quinta ronda, a pesar de que se ha señalado que el gobierno panameño pretende alcanzar un acuerdo, todo parece indicar que éste se va a firmar en la sexta ronda.
Preocupa que en una sola ronda de negociación se logre definir, prácticamente, más del 90% del TLC Panamá-EU. Y, sobre todo, porque afecta a algunos sectores muy sensitivos de la economía panameña como lo es el agropecuario, del cual algunos de sus grandes productores han aceptado no exclusión total, sino exclusión "técnica". La exclusión técnica significa una desgravación en un período determinado de tiempo, que en el caso de Centroamérica fue de un promedio de 20 años, para los rubros más sensitivos. Significa una total apertura de los servicios profesionales de la economía panameña, mas no así de la economía estadounidense.
Recordemos que EU se rige por el principio de que lo que van a alcanzar es un "acuerdo" y no un "tratado". El acuerdo, para EU, no tiene ni cobertura nacional ni tampoco está por encima de sus leyes federativas, lo cual coloca a Panamá en una relación desfavorable. Por ejemplo, en el caso de los abogados, hay 22 Estados de EU que no admiten el ejercicio de la abogacía por parte de profesionales extranjeros. En el caso de los médicos, las certificaciones tienen que estar sustentadas en lo que se denomina "97 ejecutorias". Ello evidencia que nuestros profesionales no van a poder incorporarse en lo que se ha llamado "libertad de mercado", donde vamos a tener las puertas "abiertas" (?), para trabajar en EU.
Muchos preguntan: "¿Estará un profesional de EU interesado en trasladarse a vivir a Panamá para poder ejercer su profesión cuando los salarios nuestros son más bajos que los de ellos?"
Hay que señalar que el ejercicio de los servicios profesionales no se sustenta en lo que es la migración física; es decir, el servicio puede ser prestado desde sus naciones en lo que han dado en denominar "servicios transfronterizos". Este es el esquema: ellos van a poder ejercer sus profesiones en nuestros países desde allá, y nuestras naciones dejarán sus puertas abiertas a este tipo de relaciones.
Otro de los temas que preocupan es el carácter con el cual quiere EU negociar el problema de los servicios marítimos. Ellos lo están entendiendo desde el punto de vista de la "seguridad" del servicio marítimo, lo cual puede dar pie a su política en cuanto al control, nuevamente, del Canal de Panamá.
El sector obrero también se verá perjudicado. Si se afectan las áreas económicas que generan empleo, como lo es el caso del agro, que representa más del 20% de la generación de empleo, obviamente, esto causará desempleo, y entre mayor sea esta situación, habrá menores salarios para la fuerza de trabajo panameña.
(pastord@hotmail.com)

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