Panamá necesita...
Panamá necesita numerosas cosas. Una de las primeras es que se elimine el dominio total que tienen las clases pudientes sobre la economía y la política del país. Los pudientes han podido adquirir mejor educación y mejor experiencia, en altos puestos gubernamentales, ya que siempre han tenido el palo en la mano y ocupado posiciones que son un master o un doctorado en sí. Observo que están tratando de suavizar sus excesivas críticas contra la presidenta Moscoso. Lo que no sorprende pero lo pone a uno a pensar, ya que se puede entrever que las IFIs vuelven por sus fueros en los asuntos nacionales.
Panamá necesita a gritos que los políticos, todos, empiecen por un cambio a escuchar la voz de las mayorías. Por ejemplo, el pueblo anhela que se hagan realidad las bellezas prometidas por el pacto legislativo PRD-PDC. Suerte que la prueba de fuego de su sinceridad está a la vuelta de la esquina. Esta no es más que la eliminación de "sus" partidas circuitales, las cuales han usado y abusado. En síntesis, Panamá necesita que todos sus ciudadanos actuemos con mayor apego a los reconocidos valores morales, éticos y cívicos, que éstos se conviertan en la regla y que dejen de ser la excepción.
Panamá necesita también que se pongan en ejecución programas y proyectos que impulsen su estancada economía. Estos proyectos existen. Pero no bastará que se pongan en ejecución. Mucho más importante es que se lleven a cabo con la más absoluta transparencia. Sin ésta continuaríamos sin lograr un progreso efectivo para nuestra nación.
La razón por la cual no me arrepiento de haber respaldado firmemente la elección de nuestra hoy Presidenta es que creo que de verdad quiere mejorar el destino de los más desposeídos. Además, la alternativa era el PRD y lo que significa con el arrastre de 26 años de desgobierno. El colmo fue que en sus últimos 5 años en el poder se entregó a las IFIs, a USA, y a los pudientes, con un puñado de preferidos.
Es evidente que Mireya deberá participar más activamente en el mejoramiento de la economía. Se necesita luchar contra el desempleo. No obstante, mucha mayor es la urgencia de que la presente administración dé muestras sólidas, categóricas, de que va a combatir la corrupción rampante -la de arrastre y la presente.
En este sentido por ahora casi todo ha sido fracaso: Avión, helicóptero, viajes al exterior con demasiados viajeros frecuentes. Parece que se le echa tierra a las denuncias en contra de aliados del arnulfismo y, por otra parte, se hace mucha bulla por aparentes acciones dolosas de sus rivales. El Contralor Weeden ha cacareado como el que más, pero tendremos que esperar, nadie sabe cuánto tiempo, para constatar los resultados de sus investigaciones. Mientras tanto, viajó al Vaticano.
La presidenta Moscoso todavía goza de la simpatía de las mayorías. Pero está atrasada, en grado sumo, en la toma de decisiones que le demuestren al pueblo panameño que está dispuesta a ponerle coto a la corrupción que ha minado la persecución de los más preciados objetivos nacionales. Si no se apura llegará el momento en que la simpatía no será suficiente.
Mi recomendación desinteresada, motivada por mi respaldo a ella, es que debe empezar acciones claras de adecentamiento de la cosa pública. No basta con decir que sus acciones no son tan malas como las de la administración Pérez.
Panamá necesita a gritos que los políticos, todos, empiecen por un cambio a escuchar la voz de las mayorías. Por ejemplo, el pueblo anhela que se hagan realidad las bellezas prometidas por el pacto legislativo PRD-PDC. Suerte que la prueba de fuego de su sinceridad está a la vuelta de la esquina. Esta no es más que la eliminación de "sus" partidas circuitales, las cuales han usado y abusado. En síntesis, Panamá necesita que todos sus ciudadanos actuemos con mayor apego a los reconocidos valores morales, éticos y cívicos, que éstos se conviertan en la regla y que dejen de ser la excepción.
Panamá necesita también que se pongan en ejecución programas y proyectos que impulsen su estancada economía. Estos proyectos existen. Pero no bastará que se pongan en ejecución. Mucho más importante es que se lleven a cabo con la más absoluta transparencia. Sin ésta continuaríamos sin lograr un progreso efectivo para nuestra nación.
La razón por la cual no me arrepiento de haber respaldado firmemente la elección de nuestra hoy Presidenta es que creo que de verdad quiere mejorar el destino de los más desposeídos. Además, la alternativa era el PRD y lo que significa con el arrastre de 26 años de desgobierno. El colmo fue que en sus últimos 5 años en el poder se entregó a las IFIs, a USA, y a los pudientes, con un puñado de preferidos.
Es evidente que Mireya deberá participar más activamente en el mejoramiento de la economía. Se necesita luchar contra el desempleo. No obstante, mucha mayor es la urgencia de que la presente administración dé muestras sólidas, categóricas, de que va a combatir la corrupción rampante -la de arrastre y la presente.
En este sentido por ahora casi todo ha sido fracaso: Avión, helicóptero, viajes al exterior con demasiados viajeros frecuentes. Parece que se le echa tierra a las denuncias en contra de aliados del arnulfismo y, por otra parte, se hace mucha bulla por aparentes acciones dolosas de sus rivales. El Contralor Weeden ha cacareado como el que más, pero tendremos que esperar, nadie sabe cuánto tiempo, para constatar los resultados de sus investigaciones. Mientras tanto, viajó al Vaticano.
La presidenta Moscoso todavía goza de la simpatía de las mayorías. Pero está atrasada, en grado sumo, en la toma de decisiones que le demuestren al pueblo panameño que está dispuesta a ponerle coto a la corrupción que ha minado la persecución de los más preciados objetivos nacionales. Si no se apura llegará el momento en que la simpatía no será suficiente.
Mi recomendación desinteresada, motivada por mi respaldo a ella, es que debe empezar acciones claras de adecentamiento de la cosa pública. No basta con decir que sus acciones no son tan malas como las de la administración Pérez.