default

Panamá, país de sordos


Son tantos los artículos publicados en torno al ruido excesivo e innecesario, producido a diario en nuestra urbe capitalina, que este sería uno más
Abrigo la esperanza de crear un poco más de conciencia, no ya en algunos ciudadanos comunes y corrientes, afectados por este mal, sino en las autoridades que deben velar por la salud del pueblo, mediante el cumplimiento de las leyes existentes.
Hace pocos días se publicó el último artículo relacionado con el ruido en las construcciones en el que su autor da cuenta de la existencia de un Decreto Ejecutivo, mediante el cual los días sábados y domingos no podrán iniciar labores en las construcciones antes de las ocho de la mañana y dejar descansar a las personas próximas a esos lugares de trabajo, las cuales se levantan a horas más tempranas de lunes a sábado.
Me parece válida la preocupación del autor por el ruido excesivo en las construcciones, pero ¿qué hay de aquellos ciudadanos que soportan la bulla, el ruido y el escándalo producido por algunas de las "cacharpas" del servicio colectivo de transporte? De las fiestas que se realizan en edificios de apartamentos y en algunos lugares de diversión que no están cerrados totalmente y en horas de la madrugada aumentan el volumen de la música?
Cómo se nota que nuestras autoridades de salud no han necesitado utilizar uno de los llamados "diablos rojos" y por lo visto, desconocen las investigaciones de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM ) y de la Universidad de Panamá, las cuales reconocen a Panamá, como una ciudad que sobrepasa los decibeles permitidos de ruido, razón que utilizo para reconocernos como un país de sordos, fenómeno que va en aumento y que trasciende nuestras fronteras debido al volumen excesivo de la voz que utilizamos para comunicarnos.
¿Deben nuestras autoridades ponerle remedio a esta situación? O debemos seguir creando leyes de adorno, como otras tantas existentes aplicables a los mas".?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América