Panamá perdió su filántropo
Murió en días pasados Don Alberto Motta Cardoze. Fue antes que nada un filántropo en toda la extensión de la palabra, término que el Diccionario Español de la Lengua lo describe así: "Persona que se distingue por el amor a sus semejantes y por sus obras en bien de la comunidad".
Don Alberto Motta promovió el desarrollo del país a través de sus innumerables empresas. Hizo dinero, mucho, pero nunca el mismo fue un fin sino un medio para generar fuentes de trabajo y mejorar las condiciones de vida de muchos panameños. El y sus hermanos -Arturo, Felipe, Jorge y Roberto; Ernesto (había fallecido siendo aún muy niño)- hicieron una cuantitativa fortuna a pesar de haber nacido muy pobres. Lo que hicieron y lo que son se lo deben exclusivamente a sus esfuerzos, dedicación y la visión que tuvieron del futuro de Panamá. No tengo relaciones comerciales con la familia Motta, pero ello no impide que, desde afuera pueda, sin ningún interés, destacar sus valiosos aportes al enriquecimiento nacional buscando con el impulso a nuestra economía un mejor equilibrio entre los que mucho tienen y los que carecen de todo.
Hace algunos años cuando falleció Don Felipe Motta, otro miembro prominente de la distinguida familia, escribí unas líneas que me permito recoger hoy algunas de ellas relacionadas con la familia Motta. Hay familias que por su talento, dedicación al trabajo, esfuerzo constante y confianza en nuestro futuro han contribuido en mucho al engrandecimiento de este país. Los Motta son, sin duda, una de esas familias. Uno de sus miembros, tal vez el más conspicuo, acaba de fallecer después de una larga vida de diversas ejecutorias. Felipe Motta deja un inmenso vacío en nuestra sociedad y una pena profunda en el alma de miles de panameños.
Felipe y sus hermanos nacieron de una familia con modestos bienes materiales pero con sólidos principios morales. La fortuna que con los años hicieron se la deben exclusivamente a su trabajo y a su talento. Si ellos se enriquecieron, como así ha sido, también contribuyeron al enriquecimiento del país creando con su laboriosidad infinidad de empresas que le han dado trabajo a miles de panameños.
A principios de la década del 30, siendo muy niño, conocí a Felipe. Mi abuelo adquiría combustible para su automóvil en la pequeña gasolinera que el entonces joven Motta tenía adyacente a lo que hoy es el Hotel Internacional, en la Plaza 5 de Mayo. Felipe personalmente atendía y despachaba la gasolina siempre con esa sonrisa y amabilidad extrema que eran características de su personalidad. En sus inicios todos carecían de recursos económicos, pero les sobraba voluntad de trabajo. Alberto no despachaba gasolina como su hermano Felipe, pero vendía periódicos. Quedan ahora unas nuevas generaciones de Motta -tercera y cuarta- que deben inspirarse en los principios morales, de laboriosidad, nobleza y humildad que fueron las características permanentes de quienes los antecedieron.
Por otro lado, el ensanche de los 23.1 kilómetros de Arraiján-La Chorrera contará con 28 pasos elevados peatonales, seis pasos vehiculares y la construcción de un viaducto.
Además, se incluyen unos 115 kilómetros de rehabilitación de calles internas en poblados y barriadas de los distritos de Arraiján y La Chorrera.
Cabe señalar, que recientemente el IDAAN le pasó una cuenta a Corporación M&S International C.A., S.A., que supera los B/. 40 mil.
La medida se toma luego de los daños causados a las tuberías de agua potable.
En ese sentido, el director del IDAAN, Juan José Amado III, indicó que hasta el mes de agosto la cuenta estaba en B/. 45 mil.
Adelantó que se está por enviar la cuenta correspondiente a septiembre.
Hernán Vargas, encargado de los trabajos por la Corporación M&S Interanacional C.A. S.A., dijo que muchos de los accidentes en el área se han registrado debido al exceso de velocidad. A su juicio, no se han debido a la ausencia de señales de la empresa, ya que "la gente tiene que recordar que esa área es zona de construcción y deben bajar la velocidad".
Del MOP se informó que se está señalizando provisionalmente con pintura todo lo que tenga asfalto para que haya una referencia en el tráfico nocturno.
Don Alberto Motta promovió el desarrollo del país a través de sus innumerables empresas. Hizo dinero, mucho, pero nunca el mismo fue un fin sino un medio para generar fuentes de trabajo y mejorar las condiciones de vida de muchos panameños. El y sus hermanos -Arturo, Felipe, Jorge y Roberto; Ernesto (había fallecido siendo aún muy niño)- hicieron una cuantitativa fortuna a pesar de haber nacido muy pobres. Lo que hicieron y lo que son se lo deben exclusivamente a sus esfuerzos, dedicación y la visión que tuvieron del futuro de Panamá. No tengo relaciones comerciales con la familia Motta, pero ello no impide que, desde afuera pueda, sin ningún interés, destacar sus valiosos aportes al enriquecimiento nacional buscando con el impulso a nuestra economía un mejor equilibrio entre los que mucho tienen y los que carecen de todo.
Hace algunos años cuando falleció Don Felipe Motta, otro miembro prominente de la distinguida familia, escribí unas líneas que me permito recoger hoy algunas de ellas relacionadas con la familia Motta. Hay familias que por su talento, dedicación al trabajo, esfuerzo constante y confianza en nuestro futuro han contribuido en mucho al engrandecimiento de este país. Los Motta son, sin duda, una de esas familias. Uno de sus miembros, tal vez el más conspicuo, acaba de fallecer después de una larga vida de diversas ejecutorias. Felipe Motta deja un inmenso vacío en nuestra sociedad y una pena profunda en el alma de miles de panameños.
Felipe y sus hermanos nacieron de una familia con modestos bienes materiales pero con sólidos principios morales. La fortuna que con los años hicieron se la deben exclusivamente a su trabajo y a su talento. Si ellos se enriquecieron, como así ha sido, también contribuyeron al enriquecimiento del país creando con su laboriosidad infinidad de empresas que le han dado trabajo a miles de panameños.
A principios de la década del 30, siendo muy niño, conocí a Felipe. Mi abuelo adquiría combustible para su automóvil en la pequeña gasolinera que el entonces joven Motta tenía adyacente a lo que hoy es el Hotel Internacional, en la Plaza 5 de Mayo. Felipe personalmente atendía y despachaba la gasolina siempre con esa sonrisa y amabilidad extrema que eran características de su personalidad. En sus inicios todos carecían de recursos económicos, pero les sobraba voluntad de trabajo. Alberto no despachaba gasolina como su hermano Felipe, pero vendía periódicos. Quedan ahora unas nuevas generaciones de Motta -tercera y cuarta- que deben inspirarse en los principios morales, de laboriosidad, nobleza y humildad que fueron las características permanentes de quienes los antecedieron.
Por otro lado, el ensanche de los 23.1 kilómetros de Arraiján-La Chorrera contará con 28 pasos elevados peatonales, seis pasos vehiculares y la construcción de un viaducto.
Además, se incluyen unos 115 kilómetros de rehabilitación de calles internas en poblados y barriadas de los distritos de Arraiján y La Chorrera.
Cabe señalar, que recientemente el IDAAN le pasó una cuenta a Corporación M&S International C.A., S.A., que supera los B/. 40 mil.
La medida se toma luego de los daños causados a las tuberías de agua potable.
En ese sentido, el director del IDAAN, Juan José Amado III, indicó que hasta el mes de agosto la cuenta estaba en B/. 45 mil.
Adelantó que se está por enviar la cuenta correspondiente a septiembre.
Hernán Vargas, encargado de los trabajos por la Corporación M&S Interanacional C.A. S.A., dijo que muchos de los accidentes en el área se han registrado debido al exceso de velocidad. A su juicio, no se han debido a la ausencia de señales de la empresa, ya que "la gente tiene que recordar que esa área es zona de construcción y deben bajar la velocidad".
Del MOP se informó que se está señalizando provisionalmente con pintura todo lo que tenga asfalto para que haya una referencia en el tráfico nocturno.