Panamá, su Canal y un nuevo milenio
A unos pocos días de tomar el control del Canal, los panameños nos sentimos orgullosos de llegar a una etapa de nuestra historia en la que podemos expresar con dignidad nuestro Himno Nacional: "Alcanzamos por fin la victoria...".
Los panameños nos preparamos para enfrentar grandes retos futuros del nuevo siglo que nos espera, con proyecciones definidas, a través de un plan con objetivos importantes y necesarios de interés nacional para todos los ciudadanos que conformamos esta sociedad, con la esperanza de ver el amanecer de un nuevo milenio que se aproxima en el mundo.
Con la firma de los Tratados Torrijos-Carter, celebrado el 7 de Septiembre de 1977, que determinó la reversión del Canal a la República de Panamá al mediodía del 31 de diciembre de 1999, se marcaron las pautas que hoy día han dado por resultado la reversión de todas las instalaciones, a través de nuestra polémica lucha generacional y patriótica de nuestro pueblo, a lo largo de estos últimos años y de un sueño hecho realidad; logrando de esta manera, la devolución de los sitios ocupados durante muchos años por los norteamericanos civiles y militares que pasarán a formar parte de un pasado que llegó a su final.
Ahora que podemos decir la popular frase: "El Canal es panameño", los actuales y futuros gobernantes, tienen un compromiso y un deber que cumplir, manteniendo todas esas infraestructura y terrenos en condiciones óptimas, que sea de conveniencia de los que residimos en esta región y los que visitan el territorio con fines turísticos.
Igualmente, todos los panameños estamos obligados a cuidar y proteger los bienes revertidos, con la finalidad de concienciar y educar a nuestras futuras generaciones del legado que les han dejado los líderes, que en su tiempo jugaron un papel preponderante en la Nación.
En este sentido, se debe proyectar la mejor imagen a nivel internacional para poder obtener buenas opiniones de los países interesados en mantener relaciones comerciales con el nuestro, los cuales estarán observando con ojo de tigre la utilidad que se le dará a esta magnífica obra de visionarios como es la construcción del Canal de Panamá, inaugurado el 15 de agosto de 1914, con el barco el "Ancón" , que realizó el primer tránsito oficial.
No cabe duda que el Canal le abrirá las puertas de bienvenida a cada barco que pase por sus aguas y en el aspecto comercial; también a aquellas personas que deseen hacer inversiones vitales para el comercio internacional, como parte esencial del desarrollo económico del país y continuar ofreciendo un servicio seguro, confiable y eficiente a las naves, tal como se ha hecho desde hace 85 años. ¡ Exitos y buena suerte Panamá!.
Los panameños nos preparamos para enfrentar grandes retos futuros del nuevo siglo que nos espera, con proyecciones definidas, a través de un plan con objetivos importantes y necesarios de interés nacional para todos los ciudadanos que conformamos esta sociedad, con la esperanza de ver el amanecer de un nuevo milenio que se aproxima en el mundo.
Con la firma de los Tratados Torrijos-Carter, celebrado el 7 de Septiembre de 1977, que determinó la reversión del Canal a la República de Panamá al mediodía del 31 de diciembre de 1999, se marcaron las pautas que hoy día han dado por resultado la reversión de todas las instalaciones, a través de nuestra polémica lucha generacional y patriótica de nuestro pueblo, a lo largo de estos últimos años y de un sueño hecho realidad; logrando de esta manera, la devolución de los sitios ocupados durante muchos años por los norteamericanos civiles y militares que pasarán a formar parte de un pasado que llegó a su final.
Ahora que podemos decir la popular frase: "El Canal es panameño", los actuales y futuros gobernantes, tienen un compromiso y un deber que cumplir, manteniendo todas esas infraestructura y terrenos en condiciones óptimas, que sea de conveniencia de los que residimos en esta región y los que visitan el territorio con fines turísticos.
Igualmente, todos los panameños estamos obligados a cuidar y proteger los bienes revertidos, con la finalidad de concienciar y educar a nuestras futuras generaciones del legado que les han dejado los líderes, que en su tiempo jugaron un papel preponderante en la Nación.
En este sentido, se debe proyectar la mejor imagen a nivel internacional para poder obtener buenas opiniones de los países interesados en mantener relaciones comerciales con el nuestro, los cuales estarán observando con ojo de tigre la utilidad que se le dará a esta magnífica obra de visionarios como es la construcción del Canal de Panamá, inaugurado el 15 de agosto de 1914, con el barco el "Ancón" , que realizó el primer tránsito oficial.
No cabe duda que el Canal le abrirá las puertas de bienvenida a cada barco que pase por sus aguas y en el aspecto comercial; también a aquellas personas que deseen hacer inversiones vitales para el comercio internacional, como parte esencial del desarrollo económico del país y continuar ofreciendo un servicio seguro, confiable y eficiente a las naves, tal como se ha hecho desde hace 85 años. ¡ Exitos y buena suerte Panamá!.