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Panamá y el hijo de papá




Jubilado canalero

Por fin se despejó el polvo y ganó Bush, hijo, las elecciones en USA. Insisto en que debemos aprender de los gringos. Sus paquetazos, o ´irregularidades´ como le llaman, se emparejan en su vasto territorio, en sus 50 estados, y de una manera u otra ellos aceptan el veredicto de los tribunales, por mucho que les duela, y echan pa´ lante, sin golpes militares y ni siquiera tranques.
A simple vista nuestras relaciones con USA no parecen muy prometedoras. Bush habló de recuperar el canal de Panamá durante su campaña política. Si agregamos el hecho de que Bush, padre, ordenó la invasión de Panamá, respaldado por el entonces secretario de Defensa Cheney, ahora vicepresidente electo, y Colin Powell, entonces jefe de Estado Mayor, ahora futuro secretario de Estado, pareciera que estamos mal, como diría el cubano (no importa si es floridiano o castrista).
A Panamá le toca hacer de tripas corazón (esto siempre es así) y tratar de establecer la más cordial de las relaciones con USA dentro de una situación aparentemente imposible. Primero, Bush, hijo, tiene que aprender que aquello de recuperar el Canal fue un exabrupto al calor del proselitismo político. En fin, tiene mucho que aprender en el campo de las relaciones internacionales. A menos que quiera invadir Panamá, en cuya ocasión, pienso yo, todos los panameños, sin excepción, nos opondremos a tamaño disparate. Creo que estaremos dispuestos a ofrendar nuestras vidas si fuere necesario.
Me pareció muy bien el recorrido que hizo el canciller Alemán por algunos de los sectores contaminados por los militares norteños en nuestro suelo. Y, repito, que no se hable nada más de la antigua Zona del Canal, hay muchos otros lugares que presentan peligros a la vida de los panameños. Ejemplos: playa Blanca en Farallón y las islas San José e Iguana. Bush debe saber que nuestra demanda de que se saneen los sectores citados será a perpetuidad, de ser necesario.
Me uno a los que demandan que se reclute la ayuda internacional para afrontar el problema de los ciudadanos colombianos que están siendo desplazados de sus hogares por razón de la lucha intestina que sufre nuestra hermana Colombia. Los planes deben iniciarse, implementarse, ya. Más vale prevenir que curar.
Si Bush, hijo, quiere continuar el Plan Colombia, que no lo dudo, deberá estar consciente de las repercusiones que tendrá ese plan en los países limítrofes con Colombia. Por mi parte, deseo que aplique, aunque sea un poco, del ´conservadurismo compasivo´ que prometió en su campaña. Aunque bien sé que se refería a los Estados Unidos en el momento, no pierdo la esperanza de que lo extienda más allá de sus fronteras.
A pesar de que el tono de mi escrito suene más bien negativo, le deseo al presidente electo de USA que logre desempeñarse de manera excelente para el bienestar de sus compatriotas y, de ñapa, que nos salpique a los más chicos. Mi amistad y admiración hacia el pueblo estadounidense es grande y me permiten desearle a su primer mandatario la mejor de las gestiones para beneficio de su pueblo y de los que, a pesar de muchas cosas, sentimos admiración y cariño hacia el coloso del norte.
La grandeza de EE.UU. está íntimamente ligada a su fe en Dios. Es por lo tanto apropiado desearle a su pueblo y a sus dirigentes que el niño de Belén los ilumine y conduzca por derroteros de justicia y paz. Aprovecho la ocasión para desearle una santa Navidad a todos los panameños y, por supuesto, muchos años prósperos por venir a nuestro Panamá, que es inmortal.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América