Panamá y el maltrato infantil
A partir del 1 de junio de 1999 se empezó a discutir para su aprobación final en la 87ª reunión de la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo, el Proyecto de Convenio sobre la Prohibición y la Eliminación Inmediata de las Peores Formas de Trabajo Infantil.
Este Proyecto de Convenio fue discutido en la sesión anterior de la OIT en el contexto de una campaña internacional contra el trabajo infantil denominada: "Marcha Global contra la Explotación de Niños, Niñas y Adolescentes", donde estuvieron involucradas más de tres mil organizaciones no gubernamentales de 157 países de todos los continentes.
En Panamá nos correspondió coordinar desde el Comité Permanente contra el Maltrato Infantil el paso de la Marcha Global por Panamá. Desde entonces hemos estado propiciando espacios de discusión, reflexión y elaboración de programas de acción sobre la problemática del trabajo infantil en nuestro país.
La propuesta de nuevo Convenio de OIT, se enmarca dentro de la política general de este organismo internacional de erradicar el trabajo infantil en términos generales. Pero como el logro de esta meta tiene relación con la solución a los problemas del subdesarrollo y pobreza de nuestros pueblos y es, por tanto, a largo plazo, los Estados, empleadores y trabajadores de todo el mundo se han comprometido, a través de su representación en OIT, a intervenir inmediatamente para eliminar las "formas más intolerables de trabajo infantil", como lo son el empleo de los niños y niñas en modalidades de trabajo servil y similares a la esclavitud, su explotación sexual comercial, su utilización en actividades ilícitas (como la producción y tráfico de estupefacientes), su incorporación en condiciones de trabajo peligrosas y la explotación laboral de niños de corta edad.
En los países del sur subdesarrollado hay cerca de 250 millones de infantes entre 5 y 14 años de edad que realizan algún tipo de actividad económica. De esta cifra, 17 millones corresponden a América Latina. En Panamá, cifras conservadoras revelan que el 11% de nuestros niños y niñas entre 10 y 17 años, buscan empleo o trabajan.
Los niños y niñas que trabajan, por su situación de mayor vulnerabilidad, están expuestos a mayores riesgos que los adultos afectando para siempre su estructura fisiológica y psicológica. Son más propensos a sufrir los efectos de los químicos, las radiaciones, los abusos físicos, sexuales y psicológicos, de jornadas prolongadas y otros riesgos y, cuando el trabajo los priva de la educación, se condenan con mayor razón a reproducir los círculos de la pobreza que es la que genera el trabajo infantil.
Urgimos a la delegación panameña, integrada por representantes gubernamentales, empleadores y trabajadores ante la OIT, a que reafirme su compromiso adquirido el año pasado y de aprobación final al nuevo Convenio, así como asegure su ejecución a través de un Programa de Trabajo Nacional y una coordinación amplia que consulte a los diversos sectores representativos de la sociedad panameña.
Asimismo instamos al gobierno nacional actual a que ratifique el Convenio 138 de la OIT sobre Edad Mínima para el Trabajo (Panamá es el único país de América Latina sin haberlo ratificado) y al nuevo gobierno de Doña Mireya a que se comprometa a la ratificación del nuevo Convenio y a su implementación efectiva.
Este Proyecto de Convenio fue discutido en la sesión anterior de la OIT en el contexto de una campaña internacional contra el trabajo infantil denominada: "Marcha Global contra la Explotación de Niños, Niñas y Adolescentes", donde estuvieron involucradas más de tres mil organizaciones no gubernamentales de 157 países de todos los continentes.
En Panamá nos correspondió coordinar desde el Comité Permanente contra el Maltrato Infantil el paso de la Marcha Global por Panamá. Desde entonces hemos estado propiciando espacios de discusión, reflexión y elaboración de programas de acción sobre la problemática del trabajo infantil en nuestro país.
La propuesta de nuevo Convenio de OIT, se enmarca dentro de la política general de este organismo internacional de erradicar el trabajo infantil en términos generales. Pero como el logro de esta meta tiene relación con la solución a los problemas del subdesarrollo y pobreza de nuestros pueblos y es, por tanto, a largo plazo, los Estados, empleadores y trabajadores de todo el mundo se han comprometido, a través de su representación en OIT, a intervenir inmediatamente para eliminar las "formas más intolerables de trabajo infantil", como lo son el empleo de los niños y niñas en modalidades de trabajo servil y similares a la esclavitud, su explotación sexual comercial, su utilización en actividades ilícitas (como la producción y tráfico de estupefacientes), su incorporación en condiciones de trabajo peligrosas y la explotación laboral de niños de corta edad.
En los países del sur subdesarrollado hay cerca de 250 millones de infantes entre 5 y 14 años de edad que realizan algún tipo de actividad económica. De esta cifra, 17 millones corresponden a América Latina. En Panamá, cifras conservadoras revelan que el 11% de nuestros niños y niñas entre 10 y 17 años, buscan empleo o trabajan.
Los niños y niñas que trabajan, por su situación de mayor vulnerabilidad, están expuestos a mayores riesgos que los adultos afectando para siempre su estructura fisiológica y psicológica. Son más propensos a sufrir los efectos de los químicos, las radiaciones, los abusos físicos, sexuales y psicológicos, de jornadas prolongadas y otros riesgos y, cuando el trabajo los priva de la educación, se condenan con mayor razón a reproducir los círculos de la pobreza que es la que genera el trabajo infantil.
Urgimos a la delegación panameña, integrada por representantes gubernamentales, empleadores y trabajadores ante la OIT, a que reafirme su compromiso adquirido el año pasado y de aprobación final al nuevo Convenio, así como asegure su ejecución a través de un Programa de Trabajo Nacional y una coordinación amplia que consulte a los diversos sectores representativos de la sociedad panameña.
Asimismo instamos al gobierno nacional actual a que ratifique el Convenio 138 de la OIT sobre Edad Mínima para el Trabajo (Panamá es el único país de América Latina sin haberlo ratificado) y al nuevo gobierno de Doña Mireya a que se comprometa a la ratificación del nuevo Convenio y a su implementación efectiva.