Panamá y el PARLACEN
¿Nos sirve para algo pertenecer al PARLACEN? Su historia pasada y reciente no habla muy bien de su gestión, como no sea para otorgarles silla e inmunidad a ex funcionarios de dudosa transparencia en sus gestiones. Claro que sería inexacto indicar que el papel del PARLACEN se limita a esas vagabunderías.
Surgió como un esfuerzo de integración regional de la mano de la Unión Europea, basado en la experiencia exitosa del viejo continente, pero irónicamente ni siquiera el país que sirve de sede a la representación diplomática de la Comisión Europea, Costa Rica, hace parte del mencionado parlamento.
¿Por qué? Porque otros fueron los factores de maduración política, económica y social que intervinieron en la integración europea. En Centroamérica los obstáculos van desde las diferencias de surgimiento y desarrollo en sus formaciones económico-sociales, hasta la ausencia de voluntad integracionista. Mientras que en Europa los estragos de dos guerras respaldan la integración, en Centroamérica la mentalidad feudal y caciquista riñe contra los acuerdos supranacionales que caracterizan una integración regional.
La integración jamás ha surgido como respuesta a un deseo sino a una necesidad que habitualmente comienza en el sector económico. Carente de esa base no resulta caprichoso que el resto de los ciudadanos la tengan como un refugio de políticos venidos a menos. Así ninguna justificación tiene que Panamá siga allí, urge ver y promover los otros ángulos, de lo contrario la región estará asistiendo al funeral de un proyecto que hasta ahora le ha parecido distante.