Panamá y su historia constitucional
El Dr. Italo Isaac Antinori-Bolaños, Primer Defensor del Pueblo de la República de Panamá, ha publicado recientemente una interesante obra que lleva por título: Panamá y su historia constitucional (1808-2000), cuya primera edición se distribuye gratuitamente y para fines educativos. En mi calidad de ciudadano, pero también como Catedrático Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Panamá y Presidente de la Asociación Panameña de Derecho Constitucional, felicito al Dr. Antinori por este esfuerzo y aporte tan valioso que nos brinda la feliz oportunidad de contar con un libro que nos presenta una seria investigación de la historia constitucional panameña, que abarca la era colonial, departamental y republicana.
La obra a que me refiero, pone en manos del lector una amplia investigación convertida en un texto de Derecho Constitucional, que considero debería ser lectura obligatoria para todos los ciudadanos interesados en darle nuevamente al Derecho la vitalidad que debe serle propia. Los sólidos conocimientos constitucionales del Dr. Italo Antinori adquiridos con dedicación durante los ricos años de la "transición" en España y de maestros de la talla de Pablo Lucas Verdú, nos son presentados en forma didáctica y sencilla a través de las casi 400 páginas que se reparten los seis capítulos del libro.
El primer capítulo contiene un amplio estudio sobre la evolución constitucional de Panamá, desde 1808 hasta 1972 y a través del mismo, nos lleva de la mano por los períodos del constitucionalismo español y colombiano -lamentablemente muy poco conocidos en nuestro medio- y que son referencia histórica obligatoria para poder entender mejor el necesario debate que debe darse hoy sobre nuestro presente y nuestro futuro constitucional. También nos brinda dicho capítulo un estudio de las tres primeras constituciones republicanas: 1904, 1941 y 1946, así como de sus ajustes y modificaciones; objeto, las más de ellos, de la voluntad de los poderes fácticos que del sentir y querer popular.
Los siguientes dos capítulos están dedicados al análisis de los aspectos relevantes del sistema político establecido por la Constitución de 1972 y de las reformas de 1978, 1983, así como interesantes criterios sobre el sistema político establecido en Panamá, como consecuencia de la invasión militar de los Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989.
Interesantes también los señalamientos sobre la discusión de la Constituyente en Panamá, que el Dr. Antinori nos brinda antes de analizar el fracasado intento de Reforma Constitucional de 1992 y los nuevos intentos de Reforma Constitucional en 1993 y 1994, sin dejar de lado el fracaso de la reelección presidencial planteada por el PRD para Ernesto Pérez Balladares, en 1998.
Es imposible, ante una obra como la que aporta el Dr. Antinori, sustraerse de una identificación con muchos de sus planteamientos, marginarse de importante hechos que nos tocó vivir o intervenir en ellos más como actores que como espectadores. Al felicitar y animar al Dr. Antinori por este valioso aporte con el que culmina su labor como Primer Defensor del Pueblo, incomprendida y titánica tarea que le correspondió emprender -en medio de la ignorancia de algunos y la mala fe de muchos- le agradezco su valiosa contribución al Derecho Constitucional panameño y su arraigado sentimiento constitucional, que lamentablemente muy pocos abogados, jueces, personeros fiscales, procuradores y magistrados tienen en Panamá.
La obra a que me refiero, pone en manos del lector una amplia investigación convertida en un texto de Derecho Constitucional, que considero debería ser lectura obligatoria para todos los ciudadanos interesados en darle nuevamente al Derecho la vitalidad que debe serle propia. Los sólidos conocimientos constitucionales del Dr. Italo Antinori adquiridos con dedicación durante los ricos años de la "transición" en España y de maestros de la talla de Pablo Lucas Verdú, nos son presentados en forma didáctica y sencilla a través de las casi 400 páginas que se reparten los seis capítulos del libro.
El primer capítulo contiene un amplio estudio sobre la evolución constitucional de Panamá, desde 1808 hasta 1972 y a través del mismo, nos lleva de la mano por los períodos del constitucionalismo español y colombiano -lamentablemente muy poco conocidos en nuestro medio- y que son referencia histórica obligatoria para poder entender mejor el necesario debate que debe darse hoy sobre nuestro presente y nuestro futuro constitucional. También nos brinda dicho capítulo un estudio de las tres primeras constituciones republicanas: 1904, 1941 y 1946, así como de sus ajustes y modificaciones; objeto, las más de ellos, de la voluntad de los poderes fácticos que del sentir y querer popular.
Los siguientes dos capítulos están dedicados al análisis de los aspectos relevantes del sistema político establecido por la Constitución de 1972 y de las reformas de 1978, 1983, así como interesantes criterios sobre el sistema político establecido en Panamá, como consecuencia de la invasión militar de los Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989.
Interesantes también los señalamientos sobre la discusión de la Constituyente en Panamá, que el Dr. Antinori nos brinda antes de analizar el fracasado intento de Reforma Constitucional de 1992 y los nuevos intentos de Reforma Constitucional en 1993 y 1994, sin dejar de lado el fracaso de la reelección presidencial planteada por el PRD para Ernesto Pérez Balladares, en 1998.
Es imposible, ante una obra como la que aporta el Dr. Antinori, sustraerse de una identificación con muchos de sus planteamientos, marginarse de importante hechos que nos tocó vivir o intervenir en ellos más como actores que como espectadores. Al felicitar y animar al Dr. Antinori por este valioso aporte con el que culmina su labor como Primer Defensor del Pueblo, incomprendida y titánica tarea que le correspondió emprender -en medio de la ignorancia de algunos y la mala fe de muchos- le agradezco su valiosa contribución al Derecho Constitucional panameño y su arraigado sentimiento constitucional, que lamentablemente muy pocos abogados, jueces, personeros fiscales, procuradores y magistrados tienen en Panamá.