default

Panameñización de Latinoamérica


Lo que pareció inicialmente un comentario ligero del presidente argentino Carlos Menem, la posibilidad de dolarizar las economías de Latinoamérica, tal cual ha hecho Panamá desde hace siglo y medio, se ha convertido en fuentes de fina polémica a la que concurren connotadas figuras del mundo político y económico del continente; e incluso últimamente, sigue siendo tema de discusión predilecto de reconocidos foros.
Recientemente, el candidato presidencial socialista chileno, Ricardo Lagos, quien es abogado y economista, se manifestó contrario a lo que llamó " la panameñización de las economías latinoamericanas". La opinión fue expuesta hace poco en un importante cónclave de líderes empresariales y, que contó con la asistencia de prominentes ejecutivos de la prensa y empresas de inversiones, el cual tuvo lugar en Nueva York.
Lagos dijo ante el pleno del evento, que la "panameñización latinoamericana", sería compleja y difícil, en países de tan distinto tamaño. Y en especial se refirió a la inconveniencia que para Chile tendría la eliminación del sistema denominado "unidad de fomento", por el que se aplican correctivos monetarios automáticos, que garantizan la conservación del poder adquisitivo de su divisa.
Respecto a la opinión vertida por Lagos, debemos observar que la pequeñez de Panamá no le impidió adoptar una moneda ajena y, -como bien apuntó el mandatario argentino-, tampoco le hizo perder su soberanía. Y en cuanto al tema del poder adquisitivo, la experiencia panameña ha sido muy satisfactoria, dado el poder de compra del dólar y la mínima inflación.
Pero, como expresamos en otra ocasión en esta misma columna, no debe imitarse a la ligera la experiencia panameña. El mismo presidente de la Reserva Federal, Allan Greenspan, advirtió en el mismo foro, de los riesgos de encomendar a su país, Estados Unidos, el control de la inflación y las fluctuaciones de la tasa de cambio como palanca de regulación del crecimiento de otras naciones, habida consideración que el mecanismo está diseñado pensando sólo en los intereses de su país que no necesariamente coinciden con los de los demás.
En otro plano, el hecho de que el continente entero se ocupe del modelo monetario panameño, sea para criticarlo, sea para elogiarlo, habla muy bien de nuestros ancestros políticos, quienes en su momento, -acaso por necesidad -, ataron su carro al dólar norteamericano hasta nuestros días, con muy buenos resultados.
El que la experiencia panameña sea o no imitada por el resto del hemisferio es cuestión de cada país. Si la idea toma cuerpo, será más fácil para nosotros poder competir; porque el costo de producción en dólares comparándolo con los de naciones de monedas más débiles, nos saca de competencia. Además, nuestra Zona Libre y el Centro Bancario, tendrían mayor estabilidad si sus clientes se manejan con dólares al margen de los vaivenes de las reservas monetarias, las balanzas comerciales y la correlación entre las débiles monedas locales y las unidades más fuertes.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América