Panameños sin techo ni comida
Para reducir los niveles de carencia de estas personas se han ido conformando comedores y hogares como parte de la acción solidaria de organizaciones no gubernamentales y de integrantes de la sociedad civil. También es digno de reconocer la labor que realiza la Alcaldía de Panamá, ya que a través de su iniciativa pública desarrolla programas asistenciales en los cuales trata de trasladar a los sin techo a algunos de los sitios transitorios que se han habilitado para tal propósito.
La Alcaldía desarrolla tres programas integrales. El primero consiste en la captación de los indigentes para ser llevados a las instalaciones de Remar, una organización evangélica de origen español y con representación en 46 países del mundo, la cual opera en Panamá desde hace cinco años. Remar tiene a su cargo el manejo de 17 campamentos que alberga a los menesterosos de acuerdo al sexo, edad y condiciones de salud.
El convenio entre Remar y la Alcaldía fue firmado en septiembre de 2000, a un costo de 300 mil balboas por año, lo cual permite recoger hasta 200 personas mensuales. Durante el censo realizado el año pasado se determinó que de los 19 corregimientos de la capital, San Felipe, Calidonia, Santa Ana y Bella Vista muestran una alta densidad de menesterosos que alteran la tranquilidad. Este programa ha tenido un éxito significativo, al punto de que algunos que deambulaban ya han sido recuperados por sus familiares. A partir del próximo mes de agosto, la Alcaldía ha sido autorizada por el Consejo Municipal para que firme un nuevo convenio con el Ministerio de Iglesia Ejército de Dios, a un costo menor.
El segundo programa, por monto de medio millón de balboas por año, es del Ancianato de Pacora donde se albergan 115 necesitados de la tercera y cuarta edad, y aquellos que no se pueden valer por sí mismo. Y el tercero, que involucra al edificio Juan Ramón Poll, ubicado en el centro de la ciudad, consiste en dar alimentos y hospedaje a personas necesitadas, con la única condición de que no pueden llegar bebidos o drogados. Actualmente llegan 41 personas.
La Alcaldía cuenta con un equipo de psicólogos y asistentes sociales que recorren las calles de la ciudad para acercarse a los carenciados. Este grupo dispone de una línea telefónica (262-5830) donde recibe llamadas con pedidos de ayuda. La necesidad de convocar a estos profesionales ha surgido como un intento de superar la resistencia que suelen presentar algunos de los sin techo a alojarse en los Hogares metropolitanos para este propósito.
Pero la ayuda aún es insuficiente. Las mismas autoridades municipales estiman que quedan cientos de personas viviendo a la intemperie en los espacios públicos abiertos de la ciudad. Parque de Santa Ana y Plaza 2 de enero son los lugares donde los indigentes suelen estar más visibles. Las iniciativas que se comentan son encomiables, pero requieren de más apoyo material, pues las necesidades que atienden rebasan con creces su capacidad. Fuera de eso, se trata de un paliativo, ya que lo fundamental es contar con políticas destinadas a generar empleos y mejoras en los ingresos de la población.
La Alcaldía desarrolla tres programas integrales. El primero consiste en la captación de los indigentes para ser llevados a las instalaciones de Remar, una organización evangélica de origen español y con representación en 46 países del mundo, la cual opera en Panamá desde hace cinco años. Remar tiene a su cargo el manejo de 17 campamentos que alberga a los menesterosos de acuerdo al sexo, edad y condiciones de salud.
El convenio entre Remar y la Alcaldía fue firmado en septiembre de 2000, a un costo de 300 mil balboas por año, lo cual permite recoger hasta 200 personas mensuales. Durante el censo realizado el año pasado se determinó que de los 19 corregimientos de la capital, San Felipe, Calidonia, Santa Ana y Bella Vista muestran una alta densidad de menesterosos que alteran la tranquilidad. Este programa ha tenido un éxito significativo, al punto de que algunos que deambulaban ya han sido recuperados por sus familiares. A partir del próximo mes de agosto, la Alcaldía ha sido autorizada por el Consejo Municipal para que firme un nuevo convenio con el Ministerio de Iglesia Ejército de Dios, a un costo menor.
El segundo programa, por monto de medio millón de balboas por año, es del Ancianato de Pacora donde se albergan 115 necesitados de la tercera y cuarta edad, y aquellos que no se pueden valer por sí mismo. Y el tercero, que involucra al edificio Juan Ramón Poll, ubicado en el centro de la ciudad, consiste en dar alimentos y hospedaje a personas necesitadas, con la única condición de que no pueden llegar bebidos o drogados. Actualmente llegan 41 personas.
La Alcaldía cuenta con un equipo de psicólogos y asistentes sociales que recorren las calles de la ciudad para acercarse a los carenciados. Este grupo dispone de una línea telefónica (262-5830) donde recibe llamadas con pedidos de ayuda. La necesidad de convocar a estos profesionales ha surgido como un intento de superar la resistencia que suelen presentar algunos de los sin techo a alojarse en los Hogares metropolitanos para este propósito.
Pero la ayuda aún es insuficiente. Las mismas autoridades municipales estiman que quedan cientos de personas viviendo a la intemperie en los espacios públicos abiertos de la ciudad. Parque de Santa Ana y Plaza 2 de enero son los lugares donde los indigentes suelen estar más visibles. Las iniciativas que se comentan son encomiables, pero requieren de más apoyo material, pues las necesidades que atienden rebasan con creces su capacidad. Fuera de eso, se trata de un paliativo, ya que lo fundamental es contar con políticas destinadas a generar empleos y mejoras en los ingresos de la población.