Pandemia a la vista
Tal como habíamos establecido con anterioridad, la Influenza Aviar (IA) o gripe de los pollos es una enfermedad infecciosa de las aves causada por cepas A del virus de la influenza. Fue identificada por primera vez hace más de cien años en Italia, que se presenta en todo el mundo. En esta oportunidad veremos algunas particularidades de esta infección que la hace tan especial respecto a su potencial de diseminación (pandemia) universal. Todas las aves son vulnerables a la IA, sin embargo algunas especies son más resistentes que otras.
La infección causa un amplio espectro de síntomas en las aves, desde un cuadro leve hasta altamente contagioso y rápidamente mortal que da lugar a graves epidemias. Esto último es lo que se conoce como "influenza aviar altamente patógena". Esta variante se caracteriza por su rápida aparición, por la gravedad de los síntomas y por su evolución fulminante, con una mortalidad cercana al 100%.
Se han reconocido hasta 15 subtipos de virus de la influenza que afectan a las aves, de éstas (aves) las migratorias acuáticas - en particular los patos salvajes - constituyen el reservorio natural del virus, son las más resistentes. Las aves de corral domésticas, en particular pollos y pavos, son especialmente vulnerables a esas epizootias de influenza fulminante. El contacto directo de las aves domésticas con aves acuáticas migratorias salvajes se ha citado como una causa frecuente de epidemias. Los mercados de animales vivos es otro eslabón importante en la propagación de esas epidemias.
Investigaciones han demostrado que los virus de baja patogenicidad después de estar circulando en una población de aves de corral durante períodos a veces breves, pueden mutar y transformarse en virus hiperpatógenos. De allí la importancia para la industria avícola panameña de que no circule ninguna cepa, aunque sea de baja patogenicidad Este fenómeno se dio en 1983-84 en Estados Unidos (EU) por la cepa H5N2 que causó inicialmente una baja mortalidad en pollos, pero sólo en seis meses adquirió una alta virulencia con una tasa de mortalidad cercana al 90% y sacrificio de 17 millones de aves y pérdidas por el orden de 65 millones de dólares. Lo mismo sucedió en México en 1998 e Italia de 1999 a 2001.
Además de los factores de índole ecológicos derivados de la producción moderna, realmente el punto medular es la preocupación acerca de la propagación a la especie humana, o sea su proyección a la salud pública, debido a los mecanismos biológicos de los virus de la influenza lo que los hacen tan interesantes.
Todos los virus de la influenza tipo A, incluidos los que regularmente causan epidemias estacionales en el hombre, son genéticamente lábiles y están bien adaptados para eludir las defensas del huésped. Los virus de la influenza carecen de los mecanismos de "corrección de pruebas" y reparación de errores que operan durante la replicación. Como resultado de esos errores no corregidos, la composición genética cambia conforme se van replicando en el hombre y en los animales; y la cepa inicial que afectó al huésped se ve reemplazada por una nueva variante genética. Estos cambios constantes y por lo general pequeños de la composición antigénica de los virus A de la influenza, se denominan "deriva antigénica", y explica porqué ante una nueva variante la vacunación con la forma anterior no brinda inmunidad .
Los virus de la influenza presentan una segunda característica sumamente preocupante para la salud pública: la cepa A, incluidos los subtipos de diferentes especies, pueden intercambiar o "recombinar " el material genético y fusionarse. Este proceso de recombinación, conocido como "cambio" antigénico desemboca en un nuevo subtipo distinto de los dos virus originales. Como las poblaciones carecen de inmunidad frente al nuevo subtipo, y como no hay una vacuna que confiera protección contra él, el cambio antigénico ha dado lugar a lo largo de la historia a pandemias altamente mortíferas. Para que esto ocurra, el nuevo subtipo ha de poseer genes de los virus de la influenza humana, que le permitan fácilmente pasar de una persona a otra durante periodos sostenibles.
Desde hace tiempo, se considera que la existencia de poblaciones humanas que viven en estrecho contacto con aves de corral y cerdos domésticos es un factor que favorece el cambio antigénico. Como los cerdos son vulnerables tanto a virus aviares como a virus de mamíferos, incluidas las cepas humanas, esos animales pueden hacer las veces de "tubos de ensayo" de mezcla del material genético de los virus del hombre y de las aves, del que emergería un nuevo subtipo.
El primer caso que se tiene noticia de infección del hombre por virus de la IA se produjo en Hong Kong en 1997, por la cepa de IA H5N1. De los 15 subtipos de la IA, la cepa H5N1 es especialmente preocupante por varias razones: es una cepa que muta rápidamente; tiene tendencia demostrada a adquirir genes de virus que infectan a otras especies animales; su capacidad para provocar una enfermedad grave en el hombre ha quedado ya constatada. Las aves que sobreviven a esta infección excretan los virus por lo menos 10 días, oralmente y por las heces, facilitando la propagación posterior en los mercados de aves de corral vivas y mediante aves migratorias.
En el pasado siglo la gran pandemia de influenza en humanos de 1918 -1919 causó entre 40 y 50 millones de muertos en todo el mundo, le siguieron las pandemias de 1957-1958 y 1968-1969.
Los expertos coinciden en que la aparición de otra pandemia de influenza en las actuales circunstancias es inevitable y posiblemente inminente, ya que seguirá existiendo peligro para la salud humana mientras la infección esté presente en los sistemas de producción avícola de Asia, dadas las condiciones por las características biológicas de estos virus; por la gran masa mundial de susceptibles y por las relaciones de interdependencia que caracterizan a un mundo globalizado y por el gran desarrollo de los medios de comunicación aéreos, marítimos y terrestres.
Para los países como Panamá, que aún no tienen IA, la puesta en vigencia de medidas de prevención constituye la primera barrera de salud humana y salud animal, y en caso de su ingreso han sido establecidas las respectivas recomendaciones por los organismos internacionales con miras a proteger la salud humana y animal.
Es imprescindible la credibilidad de las autoridades veterinarias y de los servicios veterinarios, con la finalidad de mitigar el impacto socioeconómico y restablecer las oportunidades de exportación. Para alcanzar este objetivo se requiere la modernización de estos servicios a fin de cumplir con la homologación y la equivalencia, requisitos fundamentales exigidos por los organismos rectores en esta materia, como la OMC (Organización Mundial de Comercio) y la OIE (Oficina Internacional de Epizootias) de las cuales Panamá es signataria.
(analucrecia@tutopia.com)
La infección causa un amplio espectro de síntomas en las aves, desde un cuadro leve hasta altamente contagioso y rápidamente mortal que da lugar a graves epidemias. Esto último es lo que se conoce como "influenza aviar altamente patógena". Esta variante se caracteriza por su rápida aparición, por la gravedad de los síntomas y por su evolución fulminante, con una mortalidad cercana al 100%.
Se han reconocido hasta 15 subtipos de virus de la influenza que afectan a las aves, de éstas (aves) las migratorias acuáticas - en particular los patos salvajes - constituyen el reservorio natural del virus, son las más resistentes. Las aves de corral domésticas, en particular pollos y pavos, son especialmente vulnerables a esas epizootias de influenza fulminante. El contacto directo de las aves domésticas con aves acuáticas migratorias salvajes se ha citado como una causa frecuente de epidemias. Los mercados de animales vivos es otro eslabón importante en la propagación de esas epidemias.
Investigaciones han demostrado que los virus de baja patogenicidad después de estar circulando en una población de aves de corral durante períodos a veces breves, pueden mutar y transformarse en virus hiperpatógenos. De allí la importancia para la industria avícola panameña de que no circule ninguna cepa, aunque sea de baja patogenicidad Este fenómeno se dio en 1983-84 en Estados Unidos (EU) por la cepa H5N2 que causó inicialmente una baja mortalidad en pollos, pero sólo en seis meses adquirió una alta virulencia con una tasa de mortalidad cercana al 90% y sacrificio de 17 millones de aves y pérdidas por el orden de 65 millones de dólares. Lo mismo sucedió en México en 1998 e Italia de 1999 a 2001.
Además de los factores de índole ecológicos derivados de la producción moderna, realmente el punto medular es la preocupación acerca de la propagación a la especie humana, o sea su proyección a la salud pública, debido a los mecanismos biológicos de los virus de la influenza lo que los hacen tan interesantes.
Todos los virus de la influenza tipo A, incluidos los que regularmente causan epidemias estacionales en el hombre, son genéticamente lábiles y están bien adaptados para eludir las defensas del huésped. Los virus de la influenza carecen de los mecanismos de "corrección de pruebas" y reparación de errores que operan durante la replicación. Como resultado de esos errores no corregidos, la composición genética cambia conforme se van replicando en el hombre y en los animales; y la cepa inicial que afectó al huésped se ve reemplazada por una nueva variante genética. Estos cambios constantes y por lo general pequeños de la composición antigénica de los virus A de la influenza, se denominan "deriva antigénica", y explica porqué ante una nueva variante la vacunación con la forma anterior no brinda inmunidad .
Los virus de la influenza presentan una segunda característica sumamente preocupante para la salud pública: la cepa A, incluidos los subtipos de diferentes especies, pueden intercambiar o "recombinar " el material genético y fusionarse. Este proceso de recombinación, conocido como "cambio" antigénico desemboca en un nuevo subtipo distinto de los dos virus originales. Como las poblaciones carecen de inmunidad frente al nuevo subtipo, y como no hay una vacuna que confiera protección contra él, el cambio antigénico ha dado lugar a lo largo de la historia a pandemias altamente mortíferas. Para que esto ocurra, el nuevo subtipo ha de poseer genes de los virus de la influenza humana, que le permitan fácilmente pasar de una persona a otra durante periodos sostenibles.
Desde hace tiempo, se considera que la existencia de poblaciones humanas que viven en estrecho contacto con aves de corral y cerdos domésticos es un factor que favorece el cambio antigénico. Como los cerdos son vulnerables tanto a virus aviares como a virus de mamíferos, incluidas las cepas humanas, esos animales pueden hacer las veces de "tubos de ensayo" de mezcla del material genético de los virus del hombre y de las aves, del que emergería un nuevo subtipo.
El primer caso que se tiene noticia de infección del hombre por virus de la IA se produjo en Hong Kong en 1997, por la cepa de IA H5N1. De los 15 subtipos de la IA, la cepa H5N1 es especialmente preocupante por varias razones: es una cepa que muta rápidamente; tiene tendencia demostrada a adquirir genes de virus que infectan a otras especies animales; su capacidad para provocar una enfermedad grave en el hombre ha quedado ya constatada. Las aves que sobreviven a esta infección excretan los virus por lo menos 10 días, oralmente y por las heces, facilitando la propagación posterior en los mercados de aves de corral vivas y mediante aves migratorias.
En el pasado siglo la gran pandemia de influenza en humanos de 1918 -1919 causó entre 40 y 50 millones de muertos en todo el mundo, le siguieron las pandemias de 1957-1958 y 1968-1969.
Los expertos coinciden en que la aparición de otra pandemia de influenza en las actuales circunstancias es inevitable y posiblemente inminente, ya que seguirá existiendo peligro para la salud humana mientras la infección esté presente en los sistemas de producción avícola de Asia, dadas las condiciones por las características biológicas de estos virus; por la gran masa mundial de susceptibles y por las relaciones de interdependencia que caracterizan a un mundo globalizado y por el gran desarrollo de los medios de comunicación aéreos, marítimos y terrestres.
Para los países como Panamá, que aún no tienen IA, la puesta en vigencia de medidas de prevención constituye la primera barrera de salud humana y salud animal, y en caso de su ingreso han sido establecidas las respectivas recomendaciones por los organismos internacionales con miras a proteger la salud humana y animal.
Es imprescindible la credibilidad de las autoridades veterinarias y de los servicios veterinarios, con la finalidad de mitigar el impacto socioeconómico y restablecer las oportunidades de exportación. Para alcanzar este objetivo se requiere la modernización de estos servicios a fin de cumplir con la homologación y la equivalencia, requisitos fundamentales exigidos por los organismos rectores en esta materia, como la OMC (Organización Mundial de Comercio) y la OIE (Oficina Internacional de Epizootias) de las cuales Panamá es signataria.
(analucrecia@tutopia.com)