Pandemia militarista
El típico golpe de Estado, ejecutado por las fuerzas armadas, que azotaran por décadas el Continente, recién se produjo en Honduras, tal cual lo calificara recientemente el expresidente colombiano, Andrés Pastrana. Sin embargo, el entorno es totalmente diferente y pareciera aislado en esta ocasión.
La gran pregunta sería el desenlace de las llamadas “próximas elecciones”. ¿Acaso los militares están dispuestos a ceder el poder, frente a un escenario de opinión internacional que los rechaza, y por ende, con enormes dificultades económicas, y de franca oposición política popular?
Esta pandemia “sui generis” que pudiera iniciarse, en el actual caldo de cultivo, de renovación de bases militares en nuestro hemisferio versus los Gobiernos latinoamericanos realmente nacionalistas, identificados con las grandes mayorías de sus respectivos pueblos.
En este ámbito, las próximas elecciones colombianas proyectan una respuesta a esta problemática. La continuidad del proyecto de Uribe, encaja perfectamente en esta realidad, aunque se tiñe con el narcotráfico, también presente en México, de manera ostensible en la crisis nacional.
Los pueblos latinoamericanos, cada vez más identificados entre si, se expresaran oportunamente. Dentro de este marco de referencia deben desarrollarse los acontecimientos con el denominador común de los cambios cualitativos, que continúan a favor de la nueva conciencia política y social.
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