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Pandillerismo y delincuencia juvenil (II)


Entre los factores que influyen en el comportamiento delictivo están: la falta de supervisión de los padres o tutores, la manera en cómo se disciplina al hijo(a), conflicto o separación de los padres, familias disfuncionales, padres, hermanos o familiares delincuentes, abuso y/o negligencia de las padres, entre otros. Los estudios también indican una estrecha correlación entre la ausencia de supervisión y el delito, es decir, cuando los padres no saben dónde están sus hijos, cuáles son sus actividades, quiénes son sus amigos, aunado a una pobre calidad de las relaciones entre padres e hijos factores que están fuertemente conectados a una mayor proclividad al comportamiento delictivo.

Dos de los comportamientos más comunes en esta problemática son la personalidad antisocial y el comportamiento desviado de la norma. El primero es un desorden mental definido así por la Asociación Americana de Siquiatría, que señala que las características más evidentes para el diagnóstico de este tipo de personalidad son el patrón dominante de desatención (hacer caso omiso) y la violación recurrente de los derechos de los otros. Estas conductas se inician desde la infancia, se acrecientan en la temprana adolescencia y continúan en la vida adulta. Otras características incluyen la trampa o el engaño y la manipulación.

El comportamiento desviado (Sociología) por otra parte, describe las acciones o conductas que violan las normas culturales  tanto formal como informalmente. Es decir, el sujeto infringe las leyes o recurre al rechazo de las normas sociales y de convivencia. El comportamiento desviado involucra otros comportamientos y hasta roles presentes en la subcultura antes mencionada. En Estados Unidos, la delincuencia juvenil encabeza la lista de temas de salud en la agenda pública debido a su incidencia en las áreas urbanas. Grupos de especialistas han realizado estudios acerca de la prevención y el tratamiento de la delincuencia juvenil que incluye "el tratamiento multi-sistémico de los delincuentes y sus familias, terapia y tratamiento individual de largo plazo, enfocando en el aspecto intrapersonal (cognitivo), técnicas psico-dinámicas, centradas en el sujeto, así como también terapia conductual individual y familiar". (Bourdin 2002).

Los estudios han demostrado que el tratamiento es efectivo, pero debe contar con terapistas altamente motivados y competentes. Las causas de la delincuencia están vinculadas directa e indirectamente con características claves en este tipo de jóvenes, sus familias, las escuelas, el vecindario y sus sistemas lo que hace que la prevención y el tratamiento de esta grave problemática social sea arduo y complejo. Su atención involucra a toda la comunidad en su conjunto. Los recientes sucesos en El Chorrillo son muy preocupantes, el barrio objeto de una invasión hace 19 años que dejó secuelas, no ha podido reconstruir su vida sin violencia ni criminalidad. Hagamos el esfuerzo para que, con la ayuda de todos, tenga un mejor mañana aportando en su reconstrucción moral y social.

[La primera parte se publicó el 26 de diciembre de 2008].

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