Pánico infundado
Cuando me inicié en la carrera bancaria, recién graduado de Perito Mercantil, en el Colegio San José, La Salle, de la Ciudad de Colón, en marzo de 1946, empecé a oír hablar de billetes falsos, además de monedas de plomo, imitando las verdaderas, tanto panameñas, como las de los Estados Unidos de Norteamérica. Dos años después de mi ingreso al Banco Nacional de Panamá, sucursal de Colón, fui promocionado a cajero, uno de los cinco con los que contaba esa entidad bancaria. En esa posición, se me instruyó sobre la forma de detectar los billetes falsos, de cualquier denominación, desde el billete de un dólar, hasta el de diez mil, que aunque de muy baja circulación, era el de más alta denominación. Para las monedas, el sistema era muy sencillo; cada cajero tenía una plancha de mármol, en la cual se hacían sonar todas y cada una de las monedas, desde un dólar o balboa, según fuera el caso, hasta las de veinticinco centavos, americanas o panameñas; las que no tenían un sonido agudo, señal inequívoca de ser falsa, se pasaban por un aparato manual, muy sencillo, y ahí era la prueba final, pues se desintegraban mostrando el plomo de su contenido, las que no se partían eran consideradas buenas, pues su sonido irregular era causado por algún defecto de fabricación, ya que el material verdadero, de las buenas, no permitía su destrucción con ese método.
Así, con el transcurso de los años, a pesar de los sofisticados métodos y materiales, utilizados por los falsificadores de billetes, los empleados bancarios, en especial, los cajeros, también se han ido perfeccionando en la forma de detectar los documentos fraudulentos.
Debemos recordar que, el Papel Moneda de Panamá, es el dólar de los Estados Unidos de América, luego, no es de extrañar el que los bancos, y un alto porcentaje de la población del país se hayan preparado, a través de seminarios especializados, a conocer los rasgos originales de los billetes buenos, para fácilmente separar los falsos.
Según recientes informes del Banco Nacional de Panamá, banco estatal, con algunas funciones de un banco central, se han detectado varios billetes de cien dólares falsos y en consecuencia, solicitan a los bancos poner especial cuidado en el recibo de los mismos, pues se argumenta que, "la falsificación es muy buena".
Este llamado ha motivado el inicio de una histeria colectiva, no solamente fuera de la banca, sino en forma desmedida y absurda, dentro de los supuestos expertos en detección de billetes falsos, dentro de los bancos.
No se le ocurra, en éstos días, tratar de cambiar ningún billete de cien dólares y mucho menos, tratar de depositarlos a su cuenta, pues, además de tomarle copias fotostáticas a los documentos financieros, a su cédula o pasaporte, deberá hacerse responsable si resultan falsos, y esperar varios días, antes de poder disponer de sus fondos, como si se tratara de un cheque girado contra otro banco, en otro país.
Lo que no tengo claro es, quién dictaminará la validez o no de ese documento negociable, el cual, hasta hace muy pocos días, era recibido sin la más mínima objeción, por cualquier banco del país.
Hasta hace poco, algunos restaurantes y comercios pequeños, se resistían a recibir billetes de $50.00 y $100.00, por el temor de que resultaren falsos; pero la banca, jamás había caído en esa medida, ilegal a todas luces, pues se trata de nuestro propio papel moneda.
En otro orden de ideas, ¿será posible que, la alta gerencia del Banco Nacional de Panamá, no se haya percatado de la existencia de billetes falsos de $50.00, $20.00, $10.00, $5.00 y hasta de $1.00?¿Cuál será el próximo paso? ¿No aceptar billetes de las otras denominaciones? ¿Emitir nuestro propio papel moneda? ¿De ser así, lograremos nosotros, lo que no ha podido ningún país del orbe, evitar su falsificación?.
No seamos ridículos, perfeccionemos nuestros conocimientos de detección de billetes falsos, no restrinjamos, en forma ilegal, la circulación del único papel moneda que tenemos en Panamá.
Así, con el transcurso de los años, a pesar de los sofisticados métodos y materiales, utilizados por los falsificadores de billetes, los empleados bancarios, en especial, los cajeros, también se han ido perfeccionando en la forma de detectar los documentos fraudulentos.
Debemos recordar que, el Papel Moneda de Panamá, es el dólar de los Estados Unidos de América, luego, no es de extrañar el que los bancos, y un alto porcentaje de la población del país se hayan preparado, a través de seminarios especializados, a conocer los rasgos originales de los billetes buenos, para fácilmente separar los falsos.
Según recientes informes del Banco Nacional de Panamá, banco estatal, con algunas funciones de un banco central, se han detectado varios billetes de cien dólares falsos y en consecuencia, solicitan a los bancos poner especial cuidado en el recibo de los mismos, pues se argumenta que, "la falsificación es muy buena".
Este llamado ha motivado el inicio de una histeria colectiva, no solamente fuera de la banca, sino en forma desmedida y absurda, dentro de los supuestos expertos en detección de billetes falsos, dentro de los bancos.
No se le ocurra, en éstos días, tratar de cambiar ningún billete de cien dólares y mucho menos, tratar de depositarlos a su cuenta, pues, además de tomarle copias fotostáticas a los documentos financieros, a su cédula o pasaporte, deberá hacerse responsable si resultan falsos, y esperar varios días, antes de poder disponer de sus fondos, como si se tratara de un cheque girado contra otro banco, en otro país.
Lo que no tengo claro es, quién dictaminará la validez o no de ese documento negociable, el cual, hasta hace muy pocos días, era recibido sin la más mínima objeción, por cualquier banco del país.
Hasta hace poco, algunos restaurantes y comercios pequeños, se resistían a recibir billetes de $50.00 y $100.00, por el temor de que resultaren falsos; pero la banca, jamás había caído en esa medida, ilegal a todas luces, pues se trata de nuestro propio papel moneda.
En otro orden de ideas, ¿será posible que, la alta gerencia del Banco Nacional de Panamá, no se haya percatado de la existencia de billetes falsos de $50.00, $20.00, $10.00, $5.00 y hasta de $1.00?¿Cuál será el próximo paso? ¿No aceptar billetes de las otras denominaciones? ¿Emitir nuestro propio papel moneda? ¿De ser así, lograremos nosotros, lo que no ha podido ningún país del orbe, evitar su falsificación?.
No seamos ridículos, perfeccionemos nuestros conocimientos de detección de billetes falsos, no restrinjamos, en forma ilegal, la circulación del único papel moneda que tenemos en Panamá.