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Panorama 2009: 8 menos 1 más 1 igual a 4


EN UNA ÉPOCA, a finales de los años cincuentas, en Panamá llegamos a tener 20 partidos políticos, cuando la cuota para inscribirlos se redujo a 5,000 adherentes. Después de las últimas elecciones subsistieron 7, aunque debieron ser menos. El llamado PP se salvó "de a vainilla", gracias al truculento sistema que permite a los partidos subsistir agarrándose, indistintamente, a la votación que les resulte más favorable, sea ésta la de presidente, legisladores (ahora diputados), alcaldes o representantes de corregimiento. Con posterioridad a las elecciones, en el año 2005, completó su inscripción el Partido Liberal Nacional.
Como en la política panameña, la mayoría de los partidos son consorcios de intereses económicos, cuya finalidad primordial es la caza del poder (la segunda, repartirse el subsidio electoral), que no servirle al país, la constante ha sido que éstos se unen y se desunen, según consideren que pueden aumentar sus posibilidades de que "les toque algo" de la tarta presupuestaria. Así hemos visto cómo recalcitrantes enemigos (el caso más reciente es el del PP) se vuelven aliados incondicionales, con justificaciones que sólo a ellos les convencen, pero que no engañan al pueblo. El ejemplo del PP es revelador en ese sentido. Después de haber tenido 28 legisladores, se precipitó en barrena y ahora, luego de convertirse en rémora del PRD, quedó reducido a 1, cuya legitimidad ha sido disputada por otros candidatos del partido gobernante que se consideraron despojados de la curul.
Pasadas las elecciones, de mayo de 2004, como la estrategia plazo-cortista (no tienen otras) de los partidos consiste en prepararse para tratar de asegurar su "espacio político" en el próximo gobierno, casi inmediatamente comenzaron "los matraqueos", para poner o quitar dirigentes, según para donde soplen los vientos, pero todo con el claro propósito de negociar las candidaturas presidenciales para el año 2009.
Como todos sabemos, existen 8 partidos legalmente reconocidos, que listo de acuerdo al tamaño de su clientela política: PRD, Panameñista, Molirena, Cambio Democrático, Solidaridad, Liberal, Liberal Nacional y PP.
A Solidaridad lo coloco en el lugar que objetivamente le corresponde. Su alta votación en las pasadas elecciones la produjo Guillermo Endara; después de su salida, el tamaño real de ese partido no supera a la décima parte de los votos que obtuvo en los últimos comicios.
El PRD sigue siendo el partido con el mayor número de adherentes y su asociado, el PP está en el último extremo de la caravana. Y como van las cosas, tiene su extinción asegurada en las próximas elecciones; pero hasta allá seguirá pegado como parche al PRD para conservar su parte de "la papa nueva". Será interesante ver qué maniobra realizará el PP cuando se vaya definiendo el candidato del PRD. Si el aspirante a la reelección (PB) logra materializar su candidatura por el partido gobernante, la dosis del purgante será más difícil de pasar por el gorgüero, pero no me extrañaría que la asimilaran, pues ya han demostrado que tienen buenas tragaderas. Cualquiera sea el desenlace de esa alianza, lo seguro es que el partido gobernante tendrá uno de los candidatos en el 2009.
La segunda candidatura debe aportarla el Partido Panameñista. Sigue siendo el segundo partido más grande. Su vigencia futura depende de que pueda conseguir un buen candidato que lo saque del hoyo en que cayó en las pasadas elecciones. Por la forma como viene armándose el rompecabezas, existen indicios que apuntan a la formación de una alianza entre panameñistas, molirenas y patrióticos (ese puede ser el nombre que adopten los miembros de la fusión de solidarios y liberales). Si esa alianza no cuaja, es poco probable que los molirenas y los "patrióticos" se mantengan junto a los panameñistas, y éstos, por honor político, tendrían que postular su propio candidato, con muy pocas probabilidades de mantenerse como segunda fuerza política.
La tercera candidatura, si las amenazas de su dueño se cumplen, debe ser la de Cambio Democrático. Si corren solos, sus probabilidades serán magras; pero, por otra parte, aparentemente, no les quedará otra alternativa. Es improbable que panameñistas, molirenas y patrióticos se le sometan; ellos tienen sus miras puestas en otras estacas para amarrar sus caballos.
Si como todo apunta, Guillermo Endara, inscribe a Vanguardia Moral, ese será el cuarto candidato. En resumidas cuentas serán 4 y no más. Por eso el título de este artículo: Si los ocho partidos existentes se convierten en 7, por la fusión de Solidaridad y Liberal, quedarán en 7; pero como Vanguardia se inscribirá con seguridad, volverán a ser 8. Al final éstos se agruparán para formar cuatro alianzas y postular 4 candidatos.
Desgraciadamente, el sistema electoral panameño sigue secuestrado por los partidos políticos, que cuentan con la complicidad manifiesta del Tribunal Electoral para asegurarles su monopolio. Cosa distinta sería si en Panamá existiera un sistema de doble vuelta y candidaturas independientes para la presidencia. Pero, hasta ahora, si ese panorama perverso no cambia, los electores tendremos que volver a ser prisioneros de los gamonales que controlan los partidos y nos veremos forzados a escoger al que consideremos el menor de los males, salvo que decidamos, como muchos aspiramos desde hace bastante tiempo, que mediante una movilización cívica rompamos el dogal e impongamos una verdadera apertura del sistema electoral panameño. Todavía hay tiempo, y de nosotros depende. ¿Nos atreveremos?

101 años de Panamá América

 
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