Para Alicia Franco... de muchas mujeres
Nos referimos a su "Carta a dos mujeres", publicada en varios diarios locales, en la que usted señala entre otras cosas: "los valores están trastocados, porque me pregunto con qué cara pretenden galardonar a la misma mujer que tanto deploraron no sólo políticamente, sino también en el plano de su vida privada".
Tal como usted lo señala, muchas personas escucharon y recuerdan la intervención de las señoras Teresa Yániz de Arias y Mery Alfaro de Villageliú en KW Continente, esa mañana, por lo que se habrán dado cuenta de que usted falta a la verdad, al afirmar que ellas deploraron a la entonces candidata a la presidencia, en el plano personal y político. Estas dos ciudadanas de nuestro país, y destacadas miembros del Partido Demócrata Cristiano, han hecho públicas sus posiciones políticas personales y en esa ocasión, la de la gran mayoría de sus copartidarios, en el ejercicio de derechos ciudadanos como lo son la libertad de afiliación política y la libertad de expresión, y en el marco del respeto a las ideas de otras, y no sólo no han hecho referencia a la vida privada de sus adversarias, sino que además no permiten que otras lo hagan en su presencia. Quienes siguen los quehaceres de la política, recuerdan que usted ejerció esos mismos derechos en 1994, cuando se opuso a la candidatura de la señora Mireya Moscoso, al apoyar al Sr. Rubén Darío Carles y saben, que hay muchos temas en los que la hoy Presidenta de la República y estas dos mujeres tienen diferencias, porque las tres lo han expresado públicamente, pero ello no ha impedido que las relaciones entre éstas sean de cordialidad, mutuo respeto y admiración, como lo comprueba la reciente visita de la señora Presidenta, a las instalaciones de la Organización que dirigimos. Se requiere una gran madurez y civismo para entender que las diferencias políticas son necesarias para la convivencia pacífica de los pueblos y el progreso de las naciones y que no se deben llevar al plano personal.
Por otro lado, es la Fundación Para la Promoción de la Mujer, y no Teresita ni Mery, quien otorgará el premio "Mujer Estrella del Año" a Doña Mireya. La fundación celebra, desde hace varios años, una cena de gala anual, con el objetivo de dar a conocer sus programas y para destacar la labor de mujeres que, por sus logros en el plano profesional, personal, social o político puedan servir de ejemplo a otras. Para llegar a ser la primera mujer en ocupar tan alta magistratura, Doña Mireya tuvo que enfrentar muchos obstáculos, para lo que se ha requerido una gran capacidad de trabajo, tenacidad, firmeza de convicción, fortaleza y valentía. Son estas las cualidades que la Fundación estima que deben servir de ejemplo a otras mujeres y las que resaltamos al otorgarle a ella este premio, sin que ello signifique un endoso a su proyecto político.
Hay, entre los miembros de la Junta Directiva y la Junta de Síndicos de la Fundación para la Promoción de la Mujer, mujeres de diversas corrientes políticas e ideológicas. Algunas ocupan cargos importantes en partidos que son diametralmente opuestos, pero ello no ha sido impedimento para realizar una labor en beneficio de las mujeres de nuestro país, ni para reconocer los valores de otras, aunque sean nuestras adversarias. Ello nos ha ganado el respeto y el reconocimiento de la sociedad.
De la Junta de Síndicos y de la Junta Directiva de
Tal como usted lo señala, muchas personas escucharon y recuerdan la intervención de las señoras Teresa Yániz de Arias y Mery Alfaro de Villageliú en KW Continente, esa mañana, por lo que se habrán dado cuenta de que usted falta a la verdad, al afirmar que ellas deploraron a la entonces candidata a la presidencia, en el plano personal y político. Estas dos ciudadanas de nuestro país, y destacadas miembros del Partido Demócrata Cristiano, han hecho públicas sus posiciones políticas personales y en esa ocasión, la de la gran mayoría de sus copartidarios, en el ejercicio de derechos ciudadanos como lo son la libertad de afiliación política y la libertad de expresión, y en el marco del respeto a las ideas de otras, y no sólo no han hecho referencia a la vida privada de sus adversarias, sino que además no permiten que otras lo hagan en su presencia. Quienes siguen los quehaceres de la política, recuerdan que usted ejerció esos mismos derechos en 1994, cuando se opuso a la candidatura de la señora Mireya Moscoso, al apoyar al Sr. Rubén Darío Carles y saben, que hay muchos temas en los que la hoy Presidenta de la República y estas dos mujeres tienen diferencias, porque las tres lo han expresado públicamente, pero ello no ha impedido que las relaciones entre éstas sean de cordialidad, mutuo respeto y admiración, como lo comprueba la reciente visita de la señora Presidenta, a las instalaciones de la Organización que dirigimos. Se requiere una gran madurez y civismo para entender que las diferencias políticas son necesarias para la convivencia pacífica de los pueblos y el progreso de las naciones y que no se deben llevar al plano personal.
Por otro lado, es la Fundación Para la Promoción de la Mujer, y no Teresita ni Mery, quien otorgará el premio "Mujer Estrella del Año" a Doña Mireya. La fundación celebra, desde hace varios años, una cena de gala anual, con el objetivo de dar a conocer sus programas y para destacar la labor de mujeres que, por sus logros en el plano profesional, personal, social o político puedan servir de ejemplo a otras. Para llegar a ser la primera mujer en ocupar tan alta magistratura, Doña Mireya tuvo que enfrentar muchos obstáculos, para lo que se ha requerido una gran capacidad de trabajo, tenacidad, firmeza de convicción, fortaleza y valentía. Son estas las cualidades que la Fundación estima que deben servir de ejemplo a otras mujeres y las que resaltamos al otorgarle a ella este premio, sin que ello signifique un endoso a su proyecto político.
Hay, entre los miembros de la Junta Directiva y la Junta de Síndicos de la Fundación para la Promoción de la Mujer, mujeres de diversas corrientes políticas e ideológicas. Algunas ocupan cargos importantes en partidos que son diametralmente opuestos, pero ello no ha sido impedimento para realizar una labor en beneficio de las mujeres de nuestro país, ni para reconocer los valores de otras, aunque sean nuestras adversarias. Ello nos ha ganado el respeto y el reconocimiento de la sociedad.
De la Junta de Síndicos y de la Junta Directiva de