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Para cuando llegue…


Nuestro Presidente electo por abrumadora mayoría tiene una responsabilidad como pocos. Fue tan grande el triunfo que los panameños nos quitamos un peso al conocer el resultado de las votaciones. Uno de los factores determinantes fue las promesas de arreglar este país que anda sin control y sin timonel con todo lo negativo que puede haber. No es que nos convirtamos en cazadores de brujas, pero si no se castiga a los que delinquieron ahora, no habrá moral para detener a los suyos si lo repiten; no debe predominar la impunidad por aquello de mirar sólo adelante porque el que ignora el pasado comete los mismos errores.

Si es cierto que los que ayudaron merecen ser nombrados, que sea en las posiciones que puedan desempeñar. Los problemas son demasiado serios para escoger por amiguismo, ya que no resolverán nada y detendrán el desarrollo que él quiere. Los panameños esperamos tanto de Martinelli, que no sé cómo pueda trabajar sin ser criticado. Pero no puede resbalar si quiere dar un cambio al país; acabar con la corrupción es primordial y no puede soslayar esa responsabilidad.

Si queremos enderezar la salud, educación y demás, deberá poner al frente personas que sepan manejar los problemas concernientes y capacitados para llevar la situación por la ruta de pacificación y no de enfrentamiento, de modernización y no de estancamiento. Hasta ahora va bastante bien, pero debe cumplir sus promesas de campaña; de lo contrario será otro Martín más y no un verdadero estadista con ánimo de enrumbar a Panamá por lo mejor.

Si no hay dinero, se lo daremos ya que le dejarán las arcas vacías y, entre todos, ayudaremos a levantar la economía. Los gremios y sindicatos deben dar tiempo, pero que se amarre los pantalones con ellos si es necesario, que la mayoría lo apoyaremos. No puede aflojarse ni afligirse; los bananeros están mandados por alguien para acabar con el país, pues que los acaben primero a ellos y así aprenderemos a tener disciplina y cultura de respeto por las autoridades si saben ganarlo.

Sr. Presidente, no permita el continuismo de ciertas costumbres; traiga el cambio para mejorar nuestra vida. Párese como lo hizo Piñango y a acabar lo malo para traer lo positivo que nos hará vivir mejor. No proteccionismo, no regalar sino que lo ganemos, igualdad con respeto y verá cómo triunfará. Suerte Sr. Presidente.

marisin.villalaz@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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