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Para escoger un buen nombre


Si los padres y madres de familia fueran conscientes de la relevancia que tiene escoger un buen nombre para sus hijo (a)s, en cuanto a las relaciones con otros individuos, serían más cuidadosos. El nombre del niño (a) influye de manera sutil en su conducta y más aún en el concepto del YO del infante. El nombre del niño (a) representa, el éxito o fracaso psicológico y sirve de símbolo por el cual mucha gente lo juzga. En los países latinoamericanos, años atrás, una de las tendencias era que los padres de esa época se apoyaban en el Almanaque, el cual identificaba el nombre de un santo para cada día del año, de manera tal que al nacer un niño (a) simplemente se le ponía el nombre del santo al recién nacido. De ahí surge la frase: "El día de tu Santo" para designar la fecha de cumpleaños. Otra costumbre es asignarle a la criatura el nombre del padre, madre, abuelos o de algún pariente, amigo o familiar soltero, que por no tener descendencia se le ofrecía como tributo al amor, amistad o simplemente por anhelar un beneficio económico.
Hay que concienciar a los padres, madres o tutores de la importancia que tiene la escogencia del nombre. Si ésta es desafortunada, las asociaciones negativas que dejaría ese nombre en la mente de las personas que rodean al niño (a), contribuirán a incrementar las desavenencias (producto de burlas), sinsabores y frustraciones; desarrollando un concepto desfavorable de su YO. Esto incentiva una baja autoestima. Ejemplo: a un varón ponerle un nombre femenino o uno que lo avergüence. Una mala elección puede provocarle disgusto o infelicidad al niño(a). Parece inverosímil pero hay hombres y mujeres que durante su infancia sufrieron en carne propia esta penuria y al procrear castigan a su prole con la pesada carga del nombre de su progenitor; donde las frustraciones están a la orden del día.
Por otra parte, al darle a los hijos los nombres de sus progenitores se contribuye de manera subliminal a erosionar la individualidad que cada sujeto posee. Los autores de sus días pretenden vivir mediante sus descendientes las etapas o situaciones de la vida que no pudieron experimentar o satisfacer plenamente. Ejemplo: un hombre que no logró culminar una profesión universitaria y pretende que su hijo estudie la carrera que él no pudo terminar.
Si el niño fue beneficiado con un nombre que deje asociaciones favorables en la mente de los individuos que lo rodean, el niño será tratado favorablemente, lo cual tendrá un efecto positivo en su concepto del YO. Dicho efecto contribuye enormemente en la formación de una alta autoestima de ese sujeto en formación llamado niño (a), lo que permitirá reducir variables negativas que inciden en el deterioro de las relaciones interpersonales a esa corta edad: la niñez.
*Especialista en Recursos Humanos, con Maestría en Docencia Superior. Doctoranda en Educación.
Según Wilson, aunque el tema no ha sido discutido en el PRD, consideró que ha llegado el momento de darse reformas constitucionales integrales, pero enmarcándose dentro de los mecanismos que establece la propia Constitución.
La legisladora Teresita Yaniz de Arias, por su parte, dijo tener sus dudas del llamado a una Constituyente, ya que más que ser la cura milagrosa, puede crear una incertidumbre en cuanto al marco legal con el que se va a manejar el país.
Sin embargo, enfatizó que la Constitución necesita reformas, que bien se pudieran hacer sin la convocatoria de una Constituyente, buscando una gran concertación en torno a los temas principales, pero siguiendo los mecanismos que establece la actual constitución.
"Además, dudo mucho que el actual gobierno esté interesado en convocar a una Constituyente. Cuando una Constituyente comienza, uno sabe dónde empieza, pero uno no sabe hasta dónde o cuándo termina. Hay temas mucho más urgentes que atender", recalcó.
Mientras que para el legislador oficialista, José Isabel Blandón, es indiscutible que la Constitución actual requiere de una revisión integral y unas profundas modificaciones, y aunque sostuvo que el mecanismo más democrático sería el de una Constituyente, la decisión dependerá del consenso de las fuerzas políticas y sociales del país.
"El medio, en alguna medida importa, pero lo más importante son las metas que alcancemos. Y si llegamos a esa meta, no importa si se hace a través de una reforma o a través de una Constituyente", enfatizó.
Los cambios que, primordialmente, deben plasmarse en una nueva Carta Magna, según constitucionalistas, están centrados en reducir la alta concentración de poder en el Organo Ejecutivo, eliminar privilegios a los miembros del Organo Legislativo y ordenar y darle independencia al Organo Judicial.
Pero para lograrlo, será necesario que las partes abandonen sus intereses políticos y personales, para poner al país a la vanguardia del constitucionalismo. ¿Será eso posible?

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