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Para liberales e independientes


La candidatura presidencial del empresario Ricardo Martinelli, representa una oportunidad histórica para los liberales y el liberalismo nacional. Una amalgama de intereses y cohesión liberal no intentaba regresar a poder desde el año de 1956 en que el presidente Ernesto de la Guardia inauguró lo que serían los tres últimos gobiernos liberales en el poder.

Igualmente, constituye otra oportunidad para los independientes panameños, quienes pudiéramos demostrar, a través de un gobierno del empresario Martinelli, nuestra capacidad para hacerle frente a los más acuciantes problemas por los que pasa el panameño: el transporte, la educación, la salud, el deterioro de la calidad de vida, y la seguridad, tan sólo para mencionar unos cuantos.

Es solamente ahora que lo que comúnmente denominamos la clase política, empieza a calibrar el significado de la profunda derrota electoral que sufrió la oferta panameñista en el año 2004, quienes, a pesar del buen liderazgo del ingeniero Juan Carlos Varela, no obstante, aún no termina de recobrarse de tan duro golpe. Y también, es solamente ahora en que empezaremos a calibrar los errores políticos cometidos por los más destacados y conspicuos miembros del que se considera hasta ahora, el partido político más grande del país.

De cómo encare la dirigencia y base de ese partido los errores cometidos de cara a los comicios del 2009, es que saldrán o fortalecidos frente a las próximas coyunturas electorales, o más divididos de cómo enfrentan las elecciones del 2009.

Una prueba de la capacidad de renovación política del Partido Revolucionario Democrático (PRD), lo constituye las cifras favorables al aspirante a la alcaldía capitalina, y a la percepción que eso genera de que existe en ese partido suficiente capacidad de renovación política que le dé un vuelco a la situación actual por la que atraviesa el colectivo.

Retomemos el tema de la oportunidad inédita para liberales e independientes. Realmente, lo es. No solamente para demostrar un liderazgo distinto al que hemos experimentado desde 1990, sino también para tratar de constituirse en una alternativa de poder permanente dentro del escenario político del país.

Nadie mejor que el empresario Ricardo Martinelli para encabezar este esfuerzo. Para quienes no entienden que las dificultades normales de expresión que pudieran tener algunas personas, no miden ni su inteligencia ni su capacidad ejecutiva; basta echarle un vistazo a su impresionante hoja de vida y de realizaciones personales para confirmar su sobrada capacidad para enfrentar el reto.

Desde esta tribuna, le deseamos el mayor de los éxitos.

101 años de Panamá América

 
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