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Para tortura...¡de regreso!


“Hay momentos, en la vida, en los que callar se convierte en culpa y hablar en una obligación. Un deber civil, un desafío moral, un imperativo categórico del que uno no se puede evadir”. La Rabia y El Orgullo, Oriana Fallaci. ¿Se alegró de ver que estoy de regreso? ¡Gracias! Le confieso que también estoy muy contenta de reiniciar mis escritos para opinar sobre la situación nacional en este diario cada quince días.
Por la distinción que usted me hace al dedicar parte de su tiempo a leer mis artículos, me permito comentarle que mi ausencia temporal e involuntaria fue una combinación de dos factores: por una parte, varios viajes por motivos de trabajo (cuatro en dos meses); y por la otra, la increíble dedicación y esfuerzo de varios “hackers” (brillantes seres que, contratados por otros, usan su inteligencia y conocimientos tecnológicos y cibernéticos para intervenir computadoras, robar información, dañar discos duros con virus de alta potencia) quienes, con su experticia, lograron sacar de circulación mi computadora. Después de varias revisiones técnicas, cambio de varias piezas, pruebas y más pruebas, afortunadamente, mi computadora está reparada, mejorada y protegida de los “hackers” y lista para permitirme ejercer ese inalienable derecho de expresar mi opinión.
En estas ocho semanas que han transcurrido desde la publicación de mi último artículo en esta misma sección a mediados de febrero, he sentido -como en otras ocasiones- vergüenza y pesar, hastío e indignación, frustración y angustia por la inmerecida, repudiable y mediocre forma con que nos gobierna Moscoso, en compañía de sus asesores, los integrantes de su gabinete, sus legisladores, sus amigos y sus maleantes disfrazados de empresarios que pululan por la presidencia (como dijera su ex asesor presidencial I. Roberto Eisenmann, Jr.). No hay día, semana o mes donde no nos confirmen y nos den pruebas irrefutables de las profundas deficiencias de conocimientos, de ausencia de manejo gerencial, nulo interés por la excelencia, de incompetencia, de falta de autoridad, de irrespeto que, entre otras cosas, caracterizan a esta administración. Y lo más grave, es que tanta mediocridad nos cuesta a todos incluyendo, desgraciadamente, a quienes desde el principio nunca nos equivocamos y no la distinguimos con nuestro valioso voto. ¿Ha pensado usted en el exorbitante costo que representa para nuestro país una administración tan mala? ¿Ha meditado usted en las riquezas, oportunidades y tiempo que hemos perdido con este infortunado gobierno? ¿Ha cavilado usted sobre las esperanzas e ilusiones que robó este gobierno a quienes le creyeron?
Déjeme revelarle por qué cada uno de esos sentimientos durante estas semanas. Dije antes que sentí vergüenza y pesar, al momento que comprendí que, en los libros de historia que narrarán los acontecimientos más trascendentales del año de nuestro primer centenario, se incluirá el espectacular robo de las 292 reliquias de oro del Salón de Oro del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz. ¡Qué pesar!
El hastío y la indignación visitaron mi ser ciudadano cuando, como otros ciudadanos de bien, me enteré que los gastos para el resguardo presidencial, la protección de funcionarios de alta jerarquía, la compra de uniformes a la policía del gobierno de Moscoso ha sido superior al que mantuvieron los expresidentes Endara y Pérez Balladares. El Sistema de Protección Institucional (SPI) gastó B/.11 millones en el 2002, ¡mientras que los turistas son asaltados cuando salen del aeropuerto, van camino a Colón y los ciudadanos no sienten seguridad ni protección policial alguna!
¿Cómo no indignarse cuando el Informe Anual de la Contraloría de la República reveló que los gastos de salarios del Ministerio de la Presidencia, Ministerio de Salud y la Controlaría crecieron más que los nuevos empleos y la planilla en el sector público aumentó en 2 mil 736 nuevos empleos? ¿Cómo no indignarse al saber que las finanzas públicas, un tema serio, delicado, riesgoso y de alto calibre, es manejada por novatos en el Ministerio de Economía y Finanzas; que nuestra deuda pública al cierre del año 2002 es de B/.8,521 millones y que los inexpertos en finanzas niegan un déficit real, transfieren gastos de un año para otro, incluyen en su balance de gastos e ingresos los ahorros del Canal de Panamá y ajustan el tamaño del PIB? (La Prensa, lunes, 17/marzo/2003). ¿Cómo no hastiarse e indignarse al saber que el gobierno gastó B/.700 millones en servicios personales y 16 millones en gastos de representación? (La Prensa, jueves, 27/marzo/2003). Dígame, ¿cómo soportar tanta burla? ¿Cómo no indignarse al leer que los transportistas, que tienen a su favor estaciones de gasolina, importación de vehículos y partes de repuestos, financiamiento del Banco Nacional y otras prebendas, negocian a través de la Cámara Nacional del Transporte con el gobierno la separación de dos centésimos de balboa por cada galón de combustible para obtener B/.300,000 mensuales, dizque para crear un fondo para educar a los transportistas? (El Panamá América, martes, 25/marzo/2003).
¿Cómo no indignarse y repudiar las acciones del gobierno arnulfista que dice ser de y para los pobres, y que demostró una generosidad sin precedentes cuando le obsequió a Panamá Ports la extraordinaria suma de B/.30 millones anuales producto de la equiparación de los puertos; sin embargo, a ese mismo pueblo le regala, a partir del 1 de abril, un aumento del costo de vida, le deteriora su calidad de vida con la puesta en vigencia de las recientes reformas tributarias?
¿Cómo no indignarse ante las incontables mentiras de la gobernante y su equipo? Repasemos los hechos con el caso que más la irrita. Cuando estalló la noticia de la remodelación de la Casita de Punta Mala en febrero de 2000, Víctor Juliao, quien era Ministro de Economía y Finanzas en ese momento, admitió que no tenía idea con qué fondos se pagaban los gastos de la remodelación. El contralor Weeden reveló que ignoraba la procedencia de los fondos y mucho menos conocía si la remodelación se hacía con una donación. Las mentiras y las acusaciones de morbo se dejaron escuchar y cada vez que el tema ocupaba portada, con visible enojo, la mandataria amenazaba con la venta del bien. ¡De eso hace ya tres años! Con el transcurrir del tiempo, las firmes y no muy dulces declaraciones que el ex viceministro Quiróz hizo en varias ocasiones (antes de ser designado a otro cargo en enero de este año), sobre el trámite de venta de la casa, sobre el pliego y lapso para ejecutar la orden de proceder de la presidenta para la venta de dicho bien público, demostraron la poca validez de su palabra.
Después de la privación de libertad de los periodistas del diario La Prensa ocurrido la pasada semana, se anunció que la casa se venderá. ¿Dígame, usted les cree?
Para quienes pierden la serenidad con mis escritos, cuánto lo siento...Para su tortura estoy...¡de regreso!
Agregó que el cultivo de arroz también ha sufrido grandes pérdidas en Coclé, que fue declarada zona roja por la sequía. Dijo que no se permiten las siembras si no son con sistemas de riego.
Por su parte, Félix Tejeira, presidente del sistema de riego de Lajas de Penonomé, explicó que en este sector han confrontado serios problemas, con sus consecuentes pérdidas. "Además no podemos utilizar la poca agua del río con la que contamos, porque una familia no permite que pasemos por su terreno para instalar el sistema de riego y, como no llueve, no podemos sembrar, hay hambre y no sabemos qué hacer", expresó.
El problema de la sequía en Coclé ha comenzado a afectar en gran medida, no sólo al ganado, sino también a las comunidades y las escuelas que no tienen agua, y lo más preocupante es que la dirección regional del IDAAN no da respuestas ni alternativas, al igual que el MIDA y otras entidades del gobierno.

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