Para una decisión importante
Las elecciones del 23 de mayo de 2003, en que se renueva el gobierno universitario, ocurre en un contexto de crisis nacional. Nunca, como ahora, se ciernen sobre la Universidad de Panamá los más terribles peligros. El control presupuestario de la Universidad, la presión mediática sobre la misma y el intento de control político desde afuera forman parte de aquel contexto, que no podemos desdeñar.
Es por ello que la consigna "Una nueva universidad", un nuevo liderazgo, que levanta la candidatura del Dr. Julio Vallarino R. corresponde con la realidad del país y de la universidad. Se trata, por tanto, de construir un nuevo tipo de relación universidad-sociedad, para enfrentar los retos que le plantea, al país, la crisis que lo aqueja. El conjunto de medidas concretas para ejecutar dicho objetivo son, entre otras, la independencia política de la universidad, la reafirmación de su autonomía y de su presencia en la nación y para ello, la recuperación de la televisión universitaria, perdida durante las tres administraciones anteriores.
El programa de Vallarino, como tema central, se compromete a realizar una profunda reforma académica. Ello permitiría mejorar planes y programas de estudio, reformulando carreras para ampliar la oferta académica. De igual forma, se plantea mejorar las condiciones en que nuestros graduados de medicina realizan su práctica profesional, en los hospitales nacionales. Para que esa reforma académica repercuta en la sociedad, se propone a los estudiantes un servicio social, para la sociedad. De acuerdo al Dr. Vallarino, sería un modo de devolver a la sociedad, parte de la inversión social que ésta hace en la casa de estudios superiores.
Finalmente, la propuesta toca dos problemas a los cuales pretende dar respuesta: el de la fiscalización de las universidades particulares, que tiene que ver con el diseño de un sistema integrado de educación superior y que responda, más que al mercado, a las necesidades de desarrollo nacional y el de la gestión de la cooperación internacional. Ambas propuestas tienen peso propio, pero también inciden en el grave problema administrativo. La reformulación de la planilla administrativa se hace imprescindible, como forma de contener el gasto universitario. Sería interesante saber cuánto creció la misma en los rectorados anteriores a Julio Vallarino que ha heredado una situación a la que ha empezado a resolver. En lo que se refiere a la gestión de la cooperación, se propone centralizar sólo la gestión y la ejecución quedará en manos de todas y cada una de las unidades académicas de la universidad. Es, como se observa, una propuesta integral, la que requiere una nueva universidad para un nuevo país.
Lo formal en la capacitación política de las mujeres. La Ley 60 que reformó el Código Electoral aprobado recientemente en nuestra Asamblea Legislativa, contiene en el Artículo 34, Acápite c, el siguiente texto: "Destinar un mínimo de veinticinco por ciento (25%) de la suma de su subsidio estatal para el área de capacitación, del cual deberán garantizar un porcentaje mínimo del diez por ciento (10%) de éste, para la capacitación de las mujeres".
Esto ha significado un gran adelanto y si se suma las últimas reformas a los estatutos del Partido Arnulfista (en el gobierno), que estipula que del porcentaje destinado a capacitación en el colectivo político, el 30% deberá ser destinado a la capacitación de las mujeres, ya estamos hechas.
En teoría, mientras más capacitadas estén las mujeres, más seguridad adquieren, mayor autoestima política alcanzan para lanzarse a la carrera electoral. Por lo menos, eso es lo que el "marketing político" plantea. Claro, a esta capacitación, habría que añadirle una buena dosis de recursos económicos para poder competir (nunca en igualdad de condiciones) más dignamente con los adversarios internos y externos.
Lo real en la capacitación política de las mujeres. Nos parece que aún es temprano, desde la aprobación de estas modificaciones, para evaluar si funcionan o no. Pero lo que es real, es que las próximas elecciones generales están a la vuelta de la esquina en nuestro país (mayo de 2004) y el período de postulaciones para los candidatos/as a puestos de elección popular, cierra en febrero del próximo año.
A nivel general, los partidos legalmente reconocidos, aún no han tomado en serio las capacitaciones a sus militantes femeninas, tan esperadas, tan deseadas y tan necesitadas. Hay muchas expectativas frente a este tema y depende de nosotras y de los directorios nacionales tener la voluntad política, de la real implementación de la Ley.
Al mismo tiempo, mujeres integrantes de distintos partidos políticos, el mismo Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa, las organizaciones de mujeres a nivel de la sociedad civil (no todas) y grupos de mujeres independientes que se han organizado en el contexto de la celebración del Primer Centenario de la República, se encuentran desarrollando permanentemente acciones de capacitación, a través de seminarios, mesas redondas, encuentros, programas televisivos, radiales, etc., dirigidos a las mujeres, sacando recursos de donde sea, por encima de leyes, cuotas y formalidades que no encuentran el camino de la praxis.
Una vez más, las mujeres tenemos que saltar por encima de nuestros partidos y de sus intereses mezquinos y creer en nosotras mismas, para prepararnos de la mejor forma posible para las próximas elecciones.
Finalmente esto es lo importante: ganar espacio en el terreno de lo formal, pero estar convencidas, que sólo nosotras, con el peso que nos da el valor de nuestras propias convicciones, podremos hacer que cada día, lo formal se acerque a lo real, para lograr una sociedad más justa y equitativa, para incidir más, allí, donde se toman las decisiones importantes de un país: en el ámbito político, que afecta siempre, para bien o para mal, a la sociedad en general.
* Presidenta de la Comisión de la Mujer, Derechos de la Niñez, la Juventud y la Familia, de la Asamblea Legislativa de Panamá.
Es por ello que la consigna "Una nueva universidad", un nuevo liderazgo, que levanta la candidatura del Dr. Julio Vallarino R. corresponde con la realidad del país y de la universidad. Se trata, por tanto, de construir un nuevo tipo de relación universidad-sociedad, para enfrentar los retos que le plantea, al país, la crisis que lo aqueja. El conjunto de medidas concretas para ejecutar dicho objetivo son, entre otras, la independencia política de la universidad, la reafirmación de su autonomía y de su presencia en la nación y para ello, la recuperación de la televisión universitaria, perdida durante las tres administraciones anteriores.
El programa de Vallarino, como tema central, se compromete a realizar una profunda reforma académica. Ello permitiría mejorar planes y programas de estudio, reformulando carreras para ampliar la oferta académica. De igual forma, se plantea mejorar las condiciones en que nuestros graduados de medicina realizan su práctica profesional, en los hospitales nacionales. Para que esa reforma académica repercuta en la sociedad, se propone a los estudiantes un servicio social, para la sociedad. De acuerdo al Dr. Vallarino, sería un modo de devolver a la sociedad, parte de la inversión social que ésta hace en la casa de estudios superiores.
Finalmente, la propuesta toca dos problemas a los cuales pretende dar respuesta: el de la fiscalización de las universidades particulares, que tiene que ver con el diseño de un sistema integrado de educación superior y que responda, más que al mercado, a las necesidades de desarrollo nacional y el de la gestión de la cooperación internacional. Ambas propuestas tienen peso propio, pero también inciden en el grave problema administrativo. La reformulación de la planilla administrativa se hace imprescindible, como forma de contener el gasto universitario. Sería interesante saber cuánto creció la misma en los rectorados anteriores a Julio Vallarino que ha heredado una situación a la que ha empezado a resolver. En lo que se refiere a la gestión de la cooperación, se propone centralizar sólo la gestión y la ejecución quedará en manos de todas y cada una de las unidades académicas de la universidad. Es, como se observa, una propuesta integral, la que requiere una nueva universidad para un nuevo país.
Lo formal en la capacitación política de las mujeres. La Ley 60 que reformó el Código Electoral aprobado recientemente en nuestra Asamblea Legislativa, contiene en el Artículo 34, Acápite c, el siguiente texto: "Destinar un mínimo de veinticinco por ciento (25%) de la suma de su subsidio estatal para el área de capacitación, del cual deberán garantizar un porcentaje mínimo del diez por ciento (10%) de éste, para la capacitación de las mujeres".
Esto ha significado un gran adelanto y si se suma las últimas reformas a los estatutos del Partido Arnulfista (en el gobierno), que estipula que del porcentaje destinado a capacitación en el colectivo político, el 30% deberá ser destinado a la capacitación de las mujeres, ya estamos hechas.
En teoría, mientras más capacitadas estén las mujeres, más seguridad adquieren, mayor autoestima política alcanzan para lanzarse a la carrera electoral. Por lo menos, eso es lo que el "marketing político" plantea. Claro, a esta capacitación, habría que añadirle una buena dosis de recursos económicos para poder competir (nunca en igualdad de condiciones) más dignamente con los adversarios internos y externos.
Lo real en la capacitación política de las mujeres. Nos parece que aún es temprano, desde la aprobación de estas modificaciones, para evaluar si funcionan o no. Pero lo que es real, es que las próximas elecciones generales están a la vuelta de la esquina en nuestro país (mayo de 2004) y el período de postulaciones para los candidatos/as a puestos de elección popular, cierra en febrero del próximo año.
A nivel general, los partidos legalmente reconocidos, aún no han tomado en serio las capacitaciones a sus militantes femeninas, tan esperadas, tan deseadas y tan necesitadas. Hay muchas expectativas frente a este tema y depende de nosotras y de los directorios nacionales tener la voluntad política, de la real implementación de la Ley.
Al mismo tiempo, mujeres integrantes de distintos partidos políticos, el mismo Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa, las organizaciones de mujeres a nivel de la sociedad civil (no todas) y grupos de mujeres independientes que se han organizado en el contexto de la celebración del Primer Centenario de la República, se encuentran desarrollando permanentemente acciones de capacitación, a través de seminarios, mesas redondas, encuentros, programas televisivos, radiales, etc., dirigidos a las mujeres, sacando recursos de donde sea, por encima de leyes, cuotas y formalidades que no encuentran el camino de la praxis.
Una vez más, las mujeres tenemos que saltar por encima de nuestros partidos y de sus intereses mezquinos y creer en nosotras mismas, para prepararnos de la mejor forma posible para las próximas elecciones.
Finalmente esto es lo importante: ganar espacio en el terreno de lo formal, pero estar convencidas, que sólo nosotras, con el peso que nos da el valor de nuestras propias convicciones, podremos hacer que cada día, lo formal se acerque a lo real, para lograr una sociedad más justa y equitativa, para incidir más, allí, donde se toman las decisiones importantes de un país: en el ámbito político, que afecta siempre, para bien o para mal, a la sociedad en general.
* Presidenta de la Comisión de la Mujer, Derechos de la Niñez, la Juventud y la Familia, de la Asamblea Legislativa de Panamá.