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Para vivir en democracia y leal competencia


EN PANAMÁ, hace mucho tiempo, ha faltado el ciudadano, el político que renueve la esperanza popular y la emoción democrática. El discurso tradicional y engañoso de los viejos y muchos de los "nuevos" políticos no ha bastado para interesar lo suficiente a las presentes generaciones, sobre todo cuando se distorsiona en la práctica el verdadero sentido democrático y de justicia. Por eso, tal vez, muchos ciudadanos y ciudadanas han caído en la indiferencia del quehacer político.
No obstante, pensamos como Ortega y Gasset, quien sostenía: "El que no se ocupa de la política es un hombre inmoral; pero el que sólo se ocupa de la política es un majadero". La política, no hay que olvidarlo, es necesaria para legislar y para gobernar; es decir, para dirigir la nación. Pero la suerte de los partidos políticos -de ayer y de hoy- en Panamá no ha sido la mejor. Porque, contadas excepciones, no han acertado a renovar sus programas, sino que hallando blanda la paz y descansada la siesta, se han entregado a la fruición burguesa. Cada cual alaba su capilla y su virtud, claro está. "Si un pavo real pudiera hablar -decía Voltaire- diría que tiene un alma, pero que esa alma está en la cola".
Por otra parte, la presente generación de panameños y panameñas pareciera encontrarse sin una nación en que realizarse ni individuales a quienes seguir. ¡Acaso se encuentra sin casa y sin padres en el orden espiritual! Y por eso tal vez no se puede pedir mucho. En realidad es una generación que no ha vivido en plenitud. No en vano se dice que sin vida nacional no hay vida individual. Como también es cierto que sobre el mar sin viento no se hinchan las velas.
Las circunstancias precarias y críticas han obligado a esta generación a reducirse la forma más irreal de la vida social: ha vivido y vive teóricamente; pero menos aún críticamente. Pues bien: la presente generación ha hecho muy poco. Pero cuando no se puede hacer mucho, lo más que se puede hacer es criticar, analizar lo que otros hicieron. ¡Pueda ser que de esa manera se prepare la posibilidad de una nueva vida!
Los pueblos no se hacen por casualidad. Así como los renacimientos no pueden esperarse de la buena voluntad ni de las buenas promesas. La Historia no contiene más que fuerzas históricas y en ella todo se cumple por la fuerza. Frente a una, otra. Frente a una política caduca, pacifista e inerudita sólo cabe otra política novísima, áspera y técnica. Luego de lo acontecido en Panamá, sobre todo a partir de la transferencia del Canal y la puesta en marcha de su ampliación, hace pensar que un "Nuevo Panamá" sólo es posible si se unen estos dos términos: democracia y competencia. Y es que la instauración de la democracia y su debido perfeccionamiento sólo será posible en Panamá mediante la revolución de la competencia.
"Cuando un Estado no es fuerte, cuando se necesita consolidar la nación -decía Eusebio A. Morales-, son más necesarios los hombres virtuosos". En la gran crisis de todo lo público porque estamos pasando conviene sacar a la vanguardia, donde se vean bien y sirvan de aliento y de estímulo, las reservas de moralidad, de seriedad, de competencia, que existan en la nación. ¡Es preciso reorganizar la esperanza panameña! Pero, mientras no entren en erupción de manifestación social seria e intelectual los últimos rincones de nuestro interior, mientras cada panameño no logre hacer que se respeten sus derechos y vocación particulares, mientras la palabra "presidente" o "ministro" signifique otra cosa que servidor, la palabra "magistrado" otra cosa que probidad y justicia y la palabra "diputado" otra cosa que mandadero -que es su estricto sentido-, no podrá comenzar la restauración económica, política, social, cultural y moral de nuestra República.
Según Mabele González, encargada de Ornato y Aseo del Municipio de Panamá, el mantenimiento que se le da a las áreas verdes de la ciudad, es constante.
Si algún árbol se encuentra en mal estado, este es verificado por un técnico agrónomo quien determinará y ordenará la tala del mismo, dijo González.
Hasta el momento, se desconoce el presupuesto manejado por este departamento para la poda y cuidado de áreas verdes, en el distrito capital.
  • Para conservar las áreas verdes se recomienda cortar las ramas de los árboles más grandes, tres veces al año.

  • La paja canalera impide que las plantas y árboles, crezcan en todo su esplendor.

  • En verano es cuando más riego necesitan los árboles, arbustos y plantas.

  • El corte recto en los árboles mayores ayuda a minimizar los hongos.

  • El abono orgánico es el mejor fertilizante.

101 años de Panamá América

 
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