Para vivir hace falta sentido y dirección
Por considerarlo de interés para quienes tienen en sus manos los destinos y el presente de nuestra niñez y adolescencia, comparto algunas experiencias que vivimos, muy de cerca, con un grupo de jóvenes forjadores del presente y el futuro de Panamá.
“En el mundo en que vivimos existen diversas corrientes ideológicas que guían a la juventud a diversos tipos de comportamientos; impulsando a éstos en su afán por divertirse y demostrarse como gente normal al consumo de lo que encuentre en la calle”, Wilber Vegas Villalobos.
Durante las vacaciones escolares de medio año compartimos, en un viaje deportivo que realizamos a San José Costa Rica, la experiencia de obtener el triunfo detrás de un balón de fútbol, con un grupo de adolescentes y jóvenes que figuran entre los 14 y 21 años de edad, pertenecientes todos al Club Sport Herediano de Panamá, el cual se divide en dos sub-categoría o divisiones.
Fue en este viaje cuando entendimos los factores y las causas principales por las cuales nuestros niños y jóvenes adolescentes muchas veces se ven abocados a caer en la trampa de la desviación social, producto de la mentira subliminal que nuestra sociedad civil ofrece con sus llamados sistemas liberales, democracias participativas y libres mercados que en conjunto con los medios masivos de comunicación social y su publicidad interactiva redundan en: “Ausencia de Propósito y Dirección en la Vida”.
Estos futbolistas son conscientes que no sólo se trata de correr detrás de un balón, sino de compartir valores, en identidad de grupo porque aún conservan consigo el don más precioso que todo ser humano debe poseer en la tierra: “la inocencia, la alegría y ánimo de vivir”.
En una de las paradas que se realizó en nuestro recorrido hacia paso Canoa - Frontera entre Panamá y Costa Rica-, mientras esperábamos el registro de algunos documentos de la Dirección de Migración de David, vimos como, de manera espontánea y sincronizada, estos inquietos adolescentes se sentaron a desayunar y a ver el programa de televisión “Los Supercampeones”, niños que anhelan convertirse en grandes jugadores de fútbol.
El motivo que les atrajo hacia ese programa de televisión de un canal de nuestro país, fue el mismo que les unió la noche anterior cuando se escuchó la canción del intérprete del género Reggae el Aspirante, el tema: “Yo le di mi vida y mi amor.” Todos, como si fueran dirigidos por un director musical, cantaban lo mismo, amén del lugar donde residan o estudien en la ciudad.
En estas dos ocasiones nuestros niños y adolescentes marcaron con su comportamiento durante el viaje tres situaciones que debemos considerar muy seriamente porque tienen bien definidas sus motivaciones y andan en busca de:
1. Valores que le den sentido y dirección a su vida, sobre la base de una formación integral que reúna los aspectos biológicos, físico y social.
2. Unidad, porque añoran compartir siempre las mismas experiencias y expectativas en identidad de grupo (sentido de pertenencia), en igualdad de clase.
3. Un anhelo profundo de servir al prójimo con su ejemplo.
Este último aspecto se marcó cuando una tarde en un barrio de San José, estos jóvenes se encontraron con una chica de tan solo 12 años de edad en una situación deprimente, consumida en su corta vida por el efecto de la droga. Ellos en su desesperación de hacer algo por ella, y llevados por el sentimiento de misericordia, lo único que atinaron a ofrecerle además de un plato de comida, fue hablarle de la esperanza de vida en Cristo Jesús.
Como se trató de ir a jugar fútbol entre el Club los Chinchiya de Cartago Costa Rica, y el Club Sport Herediano de Panamá, el resultado obtenido fue un triunfo de cinco goles a cero a favor de Panamá, en el amistoso internacional que se llevó a cabo el pasado 2 de agosto de 2002.
Dilomar Sánchez, anotó el primero a los 15 minutos del primer tiempo, contribuyendo Josué González, con dos goles más a los 25 y 35 minutos del mismo tiempo; ya para el segundo tiempo con un centro de Maher Flores y pase de Joao Powell, González se encargó de anotar a los 20 minutos el cuarto gol, emulándole Cristian Rodríguez quien marcó, con pase de Powell, a los 40 minutos el quinto gol del encuentro.
Al finalizar estas líneas deseamos que meditemos seriamente en el pensamiento esbozado al inicio de este artículo por Wilber Vegas Villalobos, quien es un joven costarricense que fue rescatado del mundo de la desviación social, especializándose posteriormente en montaje y mantenimiento de elevadores, cobrando sus primeras experiencias laborales en la Cía. OTIS.
*El autor es Magíster en Estudios Criminológicos.
“En el mundo en que vivimos existen diversas corrientes ideológicas que guían a la juventud a diversos tipos de comportamientos; impulsando a éstos en su afán por divertirse y demostrarse como gente normal al consumo de lo que encuentre en la calle”, Wilber Vegas Villalobos.
Durante las vacaciones escolares de medio año compartimos, en un viaje deportivo que realizamos a San José Costa Rica, la experiencia de obtener el triunfo detrás de un balón de fútbol, con un grupo de adolescentes y jóvenes que figuran entre los 14 y 21 años de edad, pertenecientes todos al Club Sport Herediano de Panamá, el cual se divide en dos sub-categoría o divisiones.
Fue en este viaje cuando entendimos los factores y las causas principales por las cuales nuestros niños y jóvenes adolescentes muchas veces se ven abocados a caer en la trampa de la desviación social, producto de la mentira subliminal que nuestra sociedad civil ofrece con sus llamados sistemas liberales, democracias participativas y libres mercados que en conjunto con los medios masivos de comunicación social y su publicidad interactiva redundan en: “Ausencia de Propósito y Dirección en la Vida”.
Estos futbolistas son conscientes que no sólo se trata de correr detrás de un balón, sino de compartir valores, en identidad de grupo porque aún conservan consigo el don más precioso que todo ser humano debe poseer en la tierra: “la inocencia, la alegría y ánimo de vivir”.
En una de las paradas que se realizó en nuestro recorrido hacia paso Canoa - Frontera entre Panamá y Costa Rica-, mientras esperábamos el registro de algunos documentos de la Dirección de Migración de David, vimos como, de manera espontánea y sincronizada, estos inquietos adolescentes se sentaron a desayunar y a ver el programa de televisión “Los Supercampeones”, niños que anhelan convertirse en grandes jugadores de fútbol.
El motivo que les atrajo hacia ese programa de televisión de un canal de nuestro país, fue el mismo que les unió la noche anterior cuando se escuchó la canción del intérprete del género Reggae el Aspirante, el tema: “Yo le di mi vida y mi amor.” Todos, como si fueran dirigidos por un director musical, cantaban lo mismo, amén del lugar donde residan o estudien en la ciudad.
En estas dos ocasiones nuestros niños y adolescentes marcaron con su comportamiento durante el viaje tres situaciones que debemos considerar muy seriamente porque tienen bien definidas sus motivaciones y andan en busca de:
1. Valores que le den sentido y dirección a su vida, sobre la base de una formación integral que reúna los aspectos biológicos, físico y social.
2. Unidad, porque añoran compartir siempre las mismas experiencias y expectativas en identidad de grupo (sentido de pertenencia), en igualdad de clase.
3. Un anhelo profundo de servir al prójimo con su ejemplo.
Este último aspecto se marcó cuando una tarde en un barrio de San José, estos jóvenes se encontraron con una chica de tan solo 12 años de edad en una situación deprimente, consumida en su corta vida por el efecto de la droga. Ellos en su desesperación de hacer algo por ella, y llevados por el sentimiento de misericordia, lo único que atinaron a ofrecerle además de un plato de comida, fue hablarle de la esperanza de vida en Cristo Jesús.
Como se trató de ir a jugar fútbol entre el Club los Chinchiya de Cartago Costa Rica, y el Club Sport Herediano de Panamá, el resultado obtenido fue un triunfo de cinco goles a cero a favor de Panamá, en el amistoso internacional que se llevó a cabo el pasado 2 de agosto de 2002.
Dilomar Sánchez, anotó el primero a los 15 minutos del primer tiempo, contribuyendo Josué González, con dos goles más a los 25 y 35 minutos del mismo tiempo; ya para el segundo tiempo con un centro de Maher Flores y pase de Joao Powell, González se encargó de anotar a los 20 minutos el cuarto gol, emulándole Cristian Rodríguez quien marcó, con pase de Powell, a los 40 minutos el quinto gol del encuentro.
Al finalizar estas líneas deseamos que meditemos seriamente en el pensamiento esbozado al inicio de este artículo por Wilber Vegas Villalobos, quien es un joven costarricense que fue rescatado del mundo de la desviación social, especializándose posteriormente en montaje y mantenimiento de elevadores, cobrando sus primeras experiencias laborales en la Cía. OTIS.
*El autor es Magíster en Estudios Criminológicos.