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Paradigma de antidemocracia


Eso es nuestra cacareada, pero muy maltrecha "democracia", en la que el dinero y las componendas se burlan de las aspiraciones de la ciudadanía: del 50% que está registrado en los ocho partidos políticos legalmente reconocidos; pero, principalmente, lo que es aún más grave, y ofensivo, del 50% que no pertenecemos a ningún partido.

Para buscar las diferencias entre las partidas de intereses, que es lo que en realidad son nuestros partidos políticos, hay que hacer mucho esfuerzo para no encontrar ninguna. Pero, en cambio, no se requiere de ninguno para ver que todos son básicamente iguales: sindicatos de intereses que, sin ningún empacho prometen todo lo que ellos asumen que puede seducir a los electores, con el fin de utilizarles como trampolín para encumbrarse, y luego repartirse los beneficios del poder. En ese juego macabro, después que se consiguen los votos, poco cuentan las promesas electorales que, como es historia repetida y sabida, no se cumplen.

Estamos a las puertas de que vuelva repetirse el circo, antes cuatrienal y ahora quinquenal, del engaño. Y eso se debe a que vivimos en una seudo democracia en la que: 1) el poder político, entiéndase el control del gobierno y sus recursos, son utilizados abiertamente para retenerlo a como de lugar; 2) el poder económico, es requisito indispensable para poder competir electoralmente, pues al disparar los costos a cifras estratosféricas, se utiliza para desalentar a "los candidatos pobres"; y 3) las normas legales han sido amañadas para privilegiar al poder, tanto político como económico, y asegurarles que puedan seguir medrando.

¿Cómo puede justificarse, que en un país donde miles de nuestros compatriotas padecen hambre; niños mueren, injustamente, por falta de un médico, de medicamentos básicos o porque no tienen acceso a una unidad sanitaria y las escuelas se caen a pedazos, por otra parte, el Estado se haya gastado, en los últimos 12 meses, de junio 2007 a mayo de 2008, dieciocho (18) millones de balboas en la compra de 1,000 vehículos (rondan los 4,000 en los 4 años de gobierno); se entreguen a los partidos políticos 20 millones de balboas en subsidios electorales, de los cuales 7 u 8 millones van a las arcas del PRD; se esté fraguando resucitar "las infames partidas circuitales" para que los diputados de gobierno y de oposición financien sus reelecciones; o que los precandidatos y precandidatas a la presidencia, solamente para las elecciones internas de sus partidos, ya se hayan gastado varios millones de balboas?

La explicación a tantas aberraciones la sabemos todos. El control del poder, para quienes piensan en sus beneficios, directos "y colaterales" es el mejor de los negocios. Y, por consiguiente, lucharán a brazo partido para asegurarse que "las actuales reglas del juego", determinadas por el poder y el dinero, se mantengan inalterables.

Para empezar a romper ese círculo perverso, propongo tres medidas: Una, que los partidos renuncien a los subsidios electorales y, en su lugar, los espacios de la Radio y Televisión del Estado, SRTV, desde ahora y hasta las elecciones, se pongan a la disposición de todos los precandidatos y precandidatas, en condiciones igualitarias; dos, que todos los candidatos divulguen, hasta el último centésimo, de dónde y de quiénes reciben los fondos con que financian sus campañas; y tres, prohibir, legalmente, la postulación de quienes se nieguen a hacerlo.

101 años de Panamá América

 
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