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Paraíso de pepenadotes


El vertedero de basura de Colón está convertido en un paraíso para los pepenadores que allí buscan lo que otros desechan: todo tipo de productos y desperdicios. Allí no hay ningún control para la correcta deposición de la basura, como ocurre en otros países.
Las autoridades de salud se hacen de la vista gorda y no adoptan los correctivos necesarios, y parece que esperan que otros hagan las funciones que a ellos competen, como es prohibir rotundamente el acceso de esas personas al vertedero.
Por otra parte, estas autoridades conjuntamente con las municipales deben sanear el lugar, clasificar los desperdicios y agruparlos en la categoría de orgánicos e inorgánicos, sean tóxicos o no. Sin embargo, sostienen que esa acción no puede ser factible ante la falta de recursos económicos. Mientras tanto, el problema de la correcta deposición de la basura será un mal de nunca acabar ante la diaria visita de los pepenadores (hombres, mujeres e inclusive niños), quienes buscan qué comer o algo para vender. Así es, en busca de algo para comer, porque muchos productos comestibles expirados o próximos a la fecha de vencimiento son tirados allí y luego recolectados por esas personas y otros indigentes.
Esta denuncia es un aldabonazo a la conciencia de las autoridades para que adopten los correctivos necesarios. Es cierto que en Colón hay hambre y miseria, y hasta cuándo viviremos en un mar de pobreza.
El Dr. Ashar estimó que a un costo de cincuenta dólares por contenedor, la operación sería exitosa y justificaría el costo de la construcción de estas mismas esclusas.
Yo considero irrisorio este cálculo, pues cualquiera paga cincuenta dólares para que una pequeña grúa remolque su carro accidentado unos cinco kilómetros.
El problema de peajes debe ser analizado cuidadosamente; no por teóricos usuarios, sino por expertos de distintas disciplinas de conocimientos.
Para sugerir tales tarifas para el transporte interoceánico de contenedores debe estimarse, en primer lugar y con justicia, el valor del agua, que dejamos en suspenso en nuestro primer artículo.

101 años de Panamá América

 
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