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Parlacen: ¿Para qué? o ¿para quiénes?


El llamado "parlacen" (las minúsculas son intencionales), que recientemente se reunió en Panamá, nos cuesta, anualmente, varios millones de balboas, que estarían mejor invertidos en aliviar la miseria que golpea a miles de nuestros compatriotas.

Panamá se integró al "parlacen", en las postrimerías del gobierno de Guillermo Endara. Y como ya habían pasado las elecciones, los primeros 20 "diputados centroamericanos" fueron "nombrados". Endara designó a 10 y dejó al gobierno entrante el nombramiento de los otros 10; pero Pérez B. desconoció las designaciones de Endara y repartió las 20 curules entre sus copartidarios y allegados. Desde entonces, las diputaciones centroamericanas se utilizan para premiar a amiganchos o como carta de trueque en las "alianzas electorales".

Desde las elecciones de 1999 y del 2004, los diputados al "parlacen" se "eligen casados", pues las curules se adjudican según los votos recibidos por la papeleta presidencial. A los 20 "diputados electos", como se sabe, se les suman los expresidentes y exvicepresidentes salientes de los países representados en el "parlacen". En ambos casos, son "premios políticos".

Para lo poco que sirve el llamado "parlacen", es injustificado gastar tanto dinero en "turistas privilegiados". Para ahorrarnos su desorbitado e inútil costo, propongo: 1) Eliminar las membresías otorgadas a expresidentes y exvicepresidentes, y 2) Asignar la representación en el "parlacen" a una comisión que se crearía en la Asamblea, que estaría integrada, proporcionalmente, por diputados de todas las bancadas, al igual que las otras comisiones.

Aparte del ahorro que supondría la eliminación de los 20 diputados especiales actuales, con sus salarios, y de las exoneraciones de que gozan, la fórmula que propongo es, además, práctica, pues los "comisionados del "parlacen", después de cada sesión de la "augusta cámara centroamericana", deberán rendir al Pleno de la Asamblea un detallado informe sobre lo tratado en esos cónclaves.

Las decisiones del llamado "parlacen" no son vinculantes. Por consiguiente, para que tengan alguna proyección útil deben ser prohijadas por los respectivos parlamentos nacionales. De allí la conveniencia de crear, con éstos, un vínculo que ahora no existe, para que "sus recomendaciones" dejen de ser acumulación de papeles inútiles.

A los "comisionados del parlacen", sólo se les reconocerían gastos de viaje, para asistir a las sesiones del "parlacen" que, debieran limitarse a un máximo de dos períodos de 15 días cada año, pues, para lo poco que hace, es más que suficiente.

Como candidato independiente a la presidencia de la república esa es mi propuesta, que esperaría fuera compartida por todos los candidatos de los partidos. Algunos de ellos, en el pasado anunciaron que sus colectivos no postularían candidatos al "parlacen", pero luego se han contradicho y han decidido participar de la farsa.

La fórmula que propugno es viable, es económica y conveniente para el país y hasta serviría mejor al propósito que dio origen al llamado "parlacen" y que por su desarrollo y comportamiento actual, con razón es calificado de "refugio de botellas privilegiadas". Adoptarla es sencillo. Solo se requiere de un poco de voluntad política y Panamá podría ser el motor para motivarla y concretarla.

¿Se atreverán los señores Endara, Martinelli, Varela y la señora Herrera a compartir mi propuesta? Lo dudo. ¡Amanecerá y veremos!

101 años de Panamá América

 
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