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Paro médico


Hoy cumple una semana el paro que mantienen los médicos internos y residentes de los hospitales públicos del país. Tomaron esa medida de fuerza porque consideran que el proyecto de ley presentado por el Ejecutivo a la Asamblea, que les reglamenta su ejercicio profesional, no refleja los acuerdos alcanzados, los cuales debieron haberse implementado el 1 de enero pasado. Además de ilegal y prematura, la huelga es temeraria y sintomática de las actitudes y estado anímico de los panameños ante las autoridades.
Como bien les señaló el ministro de Salud, Fernando Gracia, la huelga es absolutamente ilegal toda vez que riñe hasta con la Constitución. Por otro lado, la medida de fuerza es prematura porque el proyecto de ley apenas está en la Asamblea Legislativa; de hecho, al momento de decretarla ni siquiera había sido aprobado en primer debate. La Asamblea es el foro apropiado para que los médicos hagan conocer su posición y si les asiste la razón, lograrán sus objetivos.
Los huelguistas son unos 800 estudiantes practicantes que pululan los hospitales públicos del país y que junto con galenos sazonados hacen su internado o se capacitan en un post grado. Precisamente por el imprescindible servicio que prestan, es que su huelga es temeraria.
Ahora bien, un problema de fondo en el conflicto con los médicos internos, es el limbo en que están los que tienen un título universitario de medicina, pero son clasificados como "no idóneos" por el proyecto ley. En otros países la enseñanza de la medicina comprende teoría y práctica y sólo se recibe el título de médico cuando concluye la formación universitaria integral, es decir, después que el universitario recibe la docencia práctica. Aquí se otorga un título, pero no se es idóneo hasta que concluya el internado. Esta clasificación de médicos no idóneos e idóneos es antiacadémica y denigrante. La reforma legal debe efectuarse en el sistema universitario para que el título de medicina se otorgue cuando se concluya satisfactoriamente la docencia teórica y práctica.
Pero realmente se está ante él típico conflicto laboral: alegan mucho trabajo, demasiado control y poca paga. La inmensa mayoría de los seres humanos, por su naturaleza, se queja de lo mismo, indistintamente de su posición. Pero en el caso de los médicos internos y residentes, la aspiración es injustificada. Lo que ellos llaman explotación es, según sus propios colegas, parte de su formación profesional; la subordinación es esencial para la docencia; y, por último, la paga es una gracia que pocos profesionales gozan mientras aprenden. Por cierto, la ley garantizaría un trabajo a todos los estudiantes de medicina para realizar su práctica.
Pero los galenos más bien son representativos de la sociedad panameña actual, en la cual reina la incredulidad, la desconfianza y la impotencia ante las autoridades. La culpa, por tanto, la tienen estas autoridades, las cuales no han sabido cómo atender a los quejosos y cumplir sus compromisos.
Nota: Me acaban de informar que Endara ha iniciado un ayuno en protesta por la construcción de la carretera de Boquete a Cerro Punta. El objetivo es loable. No obstante, le recomiendo que desista de esa acción. Sólo tiene que recordar que se enfrenta a una persona terquesota.

101 años de Panamá América

 
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