¿Parque binacional o reserva del Darién?
Leí con mucho interés y atención "El Pulso de Panamá" del domingo 3 de diciembre. Los temas fronterizos con Colombia y la preservación de los bosques de Darién (tema conocido en nuestro medio como el del "Tapón del Darién), me han ocupado mucho tiempo y atención desde que desempeñé las funciones de Presidente de la República, y como tal me correspondió tomar una serie de decisiones que, en su momento, fueron de suma importancia.
Terminada mi gestión, he tratado de darles seguimiento a esos temas, y en diversas oportunidades, he expresado mi opinión por radio, televisión, periódicos y en reuniones de toda clase. Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que estas opiniones, no importa cuantas veces o formas use para expresarlas, aparentemente no han merecido la atención de funcionario o ciudadano alguno.
Por eso solicito, de la manera más encarecida, se me explique el contenido del Pulso, ya que encuentro en el mismo dos posiciones radicalmente contradictorias, que en mi opinión, van directamente a la médula o meollo de algunos de los problemas que surgen de estos temas fronterizos con Colombia. La contradicción que necesito que se me explique se da entre el primer y último parágrafo (el primer pulso y el tercer pulso).
En el primer parágrafo se elogia ("merece seria consideración") la propuesta del presidente colombiano sobre la creación en la frontera de Darién de un parque binacional de desarrollo económico y social. Por otra parte, el último parágrafo es, sin ironía alguna, una Oda al Bosque del Darién, en la que resalta su biodiversidad, ser el pulmón que nos nutre del aire que respiramos, enriquece nuestros mares y los alimentos que nos proporciona, y nos produce el agua natural indispensable para la vida; y para tal fin propone "crear una reserva natural para las futuras generaciones."
Por supuesto, la contradicción no la encuentro en los meros enunciados, sino en el desarrollo de lo que ellos implican. Supongo que para crear un parque binacional en Darién, en la frontera con Colombia, necesitaremos abrir una importante carretera que nos permita a los panameños cumplir con nuestros compromisos bajo la propuesta del presidente Pastrana (¡Adiós, Tapón del Darién!). Estimados colegas: Me equivoco o no. ¿Necesitaremos construir una carretera lo suficientemente grande para atender ese parque binacional, o usaremos un "puente aéreo" al estilo de lo que sucedió en Berlín al iniciarse la guerra fría. ?
Ahora bien, nos aproximamos a la contradicción que me incomoda y que espero me puedan ayudar a superar. Construimos una gran carretera para llevar a cabo nuestros compromisos con el parque binacional, pero al mismo tiempo creamos una Gran Reserva Nacional del Darién, la cual estará atravesada por la gran carretera destinada al Parque Binacional del presidente Pastrana. Lógicamente la ley que creará esta Gran Reserva Nacional del Darién contendrá disposiciones muy claras y tajantes, y protegidas por sanciones muy severas que esta reserva no podrá ser explotada (con agricultura, ganadería, acuicultura, comercio, etc.)
¿Cómo haremos para hacer cumplir la Ley de la Gran Reserva Nacional del Darién? Cuando era Presidente y Colombia me propuso precisamente la creación de esta reserva (y así le permitiésemos "destapar al Darién" y ellos construir una carretera que les permitiese comerciar con Centroamérica y México) los mismos colombianos nos decían que eso era fácilmente controlable con una pequeña fuerza de conservadores del Darién. Esa propuesta me pareció sumamente ingenua. Y es aquí, quizás, en donde encontremos todo el quid del problema de la posible contradicción. Si hay ingenuidad, no creo que haya otra conclusión que el distinguido Pulso de Panamá incurrió en una contradicción. Pero si yo me equivoqué y existe una manera práctica de construir una carretera para servir al parque binacional del presidente Pastrana, y al mismo tiempo defender, con realismo y sin ingenuidad, nuestra reserva darienita, entonces les imploro que me saquen de lo que puede ser una manifestación de una vejez que no he sentido síntoma alguno de su entrada, pero ustedes como amigos, sabrán ponérmelo de manifiesto.
Atentamente,
Guillermo Endara
Terminada mi gestión, he tratado de darles seguimiento a esos temas, y en diversas oportunidades, he expresado mi opinión por radio, televisión, periódicos y en reuniones de toda clase. Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que estas opiniones, no importa cuantas veces o formas use para expresarlas, aparentemente no han merecido la atención de funcionario o ciudadano alguno.
Por eso solicito, de la manera más encarecida, se me explique el contenido del Pulso, ya que encuentro en el mismo dos posiciones radicalmente contradictorias, que en mi opinión, van directamente a la médula o meollo de algunos de los problemas que surgen de estos temas fronterizos con Colombia. La contradicción que necesito que se me explique se da entre el primer y último parágrafo (el primer pulso y el tercer pulso).
En el primer parágrafo se elogia ("merece seria consideración") la propuesta del presidente colombiano sobre la creación en la frontera de Darién de un parque binacional de desarrollo económico y social. Por otra parte, el último parágrafo es, sin ironía alguna, una Oda al Bosque del Darién, en la que resalta su biodiversidad, ser el pulmón que nos nutre del aire que respiramos, enriquece nuestros mares y los alimentos que nos proporciona, y nos produce el agua natural indispensable para la vida; y para tal fin propone "crear una reserva natural para las futuras generaciones."
Por supuesto, la contradicción no la encuentro en los meros enunciados, sino en el desarrollo de lo que ellos implican. Supongo que para crear un parque binacional en Darién, en la frontera con Colombia, necesitaremos abrir una importante carretera que nos permita a los panameños cumplir con nuestros compromisos bajo la propuesta del presidente Pastrana (¡Adiós, Tapón del Darién!). Estimados colegas: Me equivoco o no. ¿Necesitaremos construir una carretera lo suficientemente grande para atender ese parque binacional, o usaremos un "puente aéreo" al estilo de lo que sucedió en Berlín al iniciarse la guerra fría. ?
Ahora bien, nos aproximamos a la contradicción que me incomoda y que espero me puedan ayudar a superar. Construimos una gran carretera para llevar a cabo nuestros compromisos con el parque binacional, pero al mismo tiempo creamos una Gran Reserva Nacional del Darién, la cual estará atravesada por la gran carretera destinada al Parque Binacional del presidente Pastrana. Lógicamente la ley que creará esta Gran Reserva Nacional del Darién contendrá disposiciones muy claras y tajantes, y protegidas por sanciones muy severas que esta reserva no podrá ser explotada (con agricultura, ganadería, acuicultura, comercio, etc.)
¿Cómo haremos para hacer cumplir la Ley de la Gran Reserva Nacional del Darién? Cuando era Presidente y Colombia me propuso precisamente la creación de esta reserva (y así le permitiésemos "destapar al Darién" y ellos construir una carretera que les permitiese comerciar con Centroamérica y México) los mismos colombianos nos decían que eso era fácilmente controlable con una pequeña fuerza de conservadores del Darién. Esa propuesta me pareció sumamente ingenua. Y es aquí, quizás, en donde encontremos todo el quid del problema de la posible contradicción. Si hay ingenuidad, no creo que haya otra conclusión que el distinguido Pulso de Panamá incurrió en una contradicción. Pero si yo me equivoqué y existe una manera práctica de construir una carretera para servir al parque binacional del presidente Pastrana, y al mismo tiempo defender, con realismo y sin ingenuidad, nuestra reserva darienita, entonces les imploro que me saquen de lo que puede ser una manifestación de una vejez que no he sentido síntoma alguno de su entrada, pero ustedes como amigos, sabrán ponérmelo de manifiesto.
Atentamente,
Guillermo Endara