Participación ciudadana, la gran parodia
En 1830, Alexis de Tocqueville fue enviado por el gobierno francés a los Estados Unidos. Su misión era observar lo que allí estaba ocurriendo y elaborar un informe. Fruto de ese trabajo fue el libro "La democracia en América".
Tocqueville quedó impresionado. Veía que la prosperidad brotaba incontenible y parecía envolverlo todo. El llegó a la conclusión que esa fuerza impetuosa tenía su origen en la descentralización administrativa, cuya figura emblemática era la "comuna". La gente resolvía localmente los asuntos comunitarios que les concernían, incluso manejando recursos públicos.
Los gobernantes uruguayos desde fines del siglo XIX han sentido una fascinación irresistible hacia Francia. De ella copiaron el positivismo y el centralismo administrativo. Pero como la nueva onda latinoamericana para "legitimarlo" todo es recurrir a "la participación ciudadana", vemos en acción diferentes estrategias. Lo que tienen en común es que no son más que parodias de auténticas descentralizaciones.
El gobierno uruguayo tiene proyectado elaborar una nueva ley de educación. Acorde con los tiempos que corren, ha decidido recolectar propuestas y opiniones en todo el país. Para ello, el Ministerio de Educación y Cultura creó la Comisión Organizadora del Debate Educativo.
Su cometido es coordinar el debate y elaborar un documento con las bases de lo que se recoja de la discusión.
El debate exhibe las abismales diferencias que existen entre el sector privado y el público con relación a la educación. El rector de una universidad privada señaló que para mejorar la calidad de vida de los habitantes, hay que "empoderarlos". Y que para ello es "fundamental la enseñanza del inglés y el acceso a Internet".
En cambio, para el asesor ministerial que debatía con él, Uruguay tiene una "vocación agropecuaria", así que lo que debe ser fomentado es la educación agraria.
Asimismo, el presidente del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional de la Educación Pública se encuentra de gira para promover el debate educativo que lanzó el gobierno. En un encuentro con docentes y padres declaró que la educación pública uruguaya es de "baja calidad". Explicó que para corregir ese problema se crearon varias comisiones en áreas como la educación rural, educación sexual, la historia reciente y la enseñanza de lenguas. Entonces, varios de los padres presentes reclamaron la inclusión del inglés en los liceos donde estudian sus hijos. El jerarca dijo estar de acuerdo con la importancia de un segundo idioma, pero precisó que "la elección" de la segunda lengua que se enseñe en los liceos "deberá ser una decisión soberana que tomará Uruguay en base a los aportes de la sociedad".
Entonces, ¿participación ciudadana real o simple parodia gubernamental?
(*) Analista uruguaya.
www.aipenet.com
Tocqueville quedó impresionado. Veía que la prosperidad brotaba incontenible y parecía envolverlo todo. El llegó a la conclusión que esa fuerza impetuosa tenía su origen en la descentralización administrativa, cuya figura emblemática era la "comuna". La gente resolvía localmente los asuntos comunitarios que les concernían, incluso manejando recursos públicos.
Los gobernantes uruguayos desde fines del siglo XIX han sentido una fascinación irresistible hacia Francia. De ella copiaron el positivismo y el centralismo administrativo. Pero como la nueva onda latinoamericana para "legitimarlo" todo es recurrir a "la participación ciudadana", vemos en acción diferentes estrategias. Lo que tienen en común es que no son más que parodias de auténticas descentralizaciones.
El gobierno uruguayo tiene proyectado elaborar una nueva ley de educación. Acorde con los tiempos que corren, ha decidido recolectar propuestas y opiniones en todo el país. Para ello, el Ministerio de Educación y Cultura creó la Comisión Organizadora del Debate Educativo.
Su cometido es coordinar el debate y elaborar un documento con las bases de lo que se recoja de la discusión.
El debate exhibe las abismales diferencias que existen entre el sector privado y el público con relación a la educación. El rector de una universidad privada señaló que para mejorar la calidad de vida de los habitantes, hay que "empoderarlos". Y que para ello es "fundamental la enseñanza del inglés y el acceso a Internet".
En cambio, para el asesor ministerial que debatía con él, Uruguay tiene una "vocación agropecuaria", así que lo que debe ser fomentado es la educación agraria.
Asimismo, el presidente del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional de la Educación Pública se encuentra de gira para promover el debate educativo que lanzó el gobierno. En un encuentro con docentes y padres declaró que la educación pública uruguaya es de "baja calidad". Explicó que para corregir ese problema se crearon varias comisiones en áreas como la educación rural, educación sexual, la historia reciente y la enseñanza de lenguas. Entonces, varios de los padres presentes reclamaron la inclusión del inglés en los liceos donde estudian sus hijos. El jerarca dijo estar de acuerdo con la importancia de un segundo idioma, pero precisó que "la elección" de la segunda lengua que se enseñe en los liceos "deberá ser una decisión soberana que tomará Uruguay en base a los aportes de la sociedad".
Entonces, ¿participación ciudadana real o simple parodia gubernamental?
(*) Analista uruguaya.
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