Partidas circuitales
Mucho se ha hablado sobre las partidas que se vienen asignando a los legisladores, para obras en sus circuitos y probablemente fuera de él, que riñen con lo que establece nuestra Carta Magna, que se originaron en 1985 como Programa Multiagencial de Proyectos Comunitarios.
La mayoría gobiernista lo aprobó entonces y todos los legisladores, tanto gobiernistas como de oposición, participamos de ellos, por supuesto que a los gobiernistas les asignaron sumas por más de cuatro veces de lo que nos dieron al resto.
Al iniciarse el gobierno democrático, fuimos denunciados ante la DRP, por quienes hoy ostenta el cargo de Procurador General de la Nación, quien era legislador entonces, para determinar el uso del dinero recibido.
Me pude percatar que sólo siete legisladores, pudimos demostrar satisfactoriamente el uso de las partidas que nos otorgaron, pero se nos hizo justicia en 1996, durante la administración del Dr. Pérez Balladares. Así nuestro crédito comercial se afectó, porque pusieron fuera de comercio todos nuestros bienes. Todas las partidas que se asignaron a ambos grupos, fueron ínfimas, si consideramos el abuso que se hizo de ellas a partir de los gobiernos democráticos.
Si analizamos la Asamblea Legislativa, la que finalizó su gestión el 30 de setiembre de 1999, llegaremos a la conclusión que con las sumas que recibieron la gran mayoría, pudieron gestionar su reelección, con toda facilidad, pues el acceso a las comunidades, mediante obras tangibles, produjo el efecto que esperaban y una gran cantidad logró triunfar en los últimos comicios.
El Poder Ejecutivo, en una decisión sin precedente, resolvió eliminar las referidas partidas del Presupuesto General de la Nación, lo cual tiene el beneplácito de la ciudadanía. Es tiempo que los legisladores se dediquen a producir leyes que deben beneficiar al país y que sea el Estado quien resuelva los problemas que le atañen de conformidad con nuestras leyes.
Sin embargo, se habla que la suspensión de las partidas circuitales es una cortina de humo, para negociarlas posteriormente. A la minoría en la Asamblea Legislativa les afecta por igual y no es de dudar que ya deben haber conversaciones a trastienda, con el fin de que éstos no se perjudiquen y que siga el jolgorio.
Mal parado quedará el actual régimen si lo que se comenta es cierto, lo cual dudo. Creo que se trata de hacer mal a la gestión gubernamental actual, después de tantas acusaciones de corrupción, que ciertas o falsas, dejan en el ambiente un sabor amargo para los que creemos en la honestidad como principio.
Es bueno tomar en consideración que en todas partes se cuecen habas y que nadie puede decir que tiene en su poder el monopolio de los buenos manejos. No creo que los que gritan tengan autoridad moral para hacerlo.
Deben recordar, los que critican, la estela que han dejado a su paso que no es muy edificante. Que quede claro que no se debe imitar lo que se haya realizado mal, justificando que otros actuaron de esa manera, mas no sería extraño que así sucediera, si cuando se calificó al país de corrupción, se dijo que otros países estaban en notas más altas que la nuestra. Inverosímil pero cierto.
El caos económico que se vive, acrecentado por lo sucedido en Nueva York, debe ponernos a la expectativa, sobre todo en el manejo de las finanzas fiscales y es tiempo de hacer los ajustes de gastos prometidos, para tratar en parte de salir del marasmo en que nos encontramos.
La mayoría gobiernista lo aprobó entonces y todos los legisladores, tanto gobiernistas como de oposición, participamos de ellos, por supuesto que a los gobiernistas les asignaron sumas por más de cuatro veces de lo que nos dieron al resto.
Al iniciarse el gobierno democrático, fuimos denunciados ante la DRP, por quienes hoy ostenta el cargo de Procurador General de la Nación, quien era legislador entonces, para determinar el uso del dinero recibido.
Me pude percatar que sólo siete legisladores, pudimos demostrar satisfactoriamente el uso de las partidas que nos otorgaron, pero se nos hizo justicia en 1996, durante la administración del Dr. Pérez Balladares. Así nuestro crédito comercial se afectó, porque pusieron fuera de comercio todos nuestros bienes. Todas las partidas que se asignaron a ambos grupos, fueron ínfimas, si consideramos el abuso que se hizo de ellas a partir de los gobiernos democráticos.
Si analizamos la Asamblea Legislativa, la que finalizó su gestión el 30 de setiembre de 1999, llegaremos a la conclusión que con las sumas que recibieron la gran mayoría, pudieron gestionar su reelección, con toda facilidad, pues el acceso a las comunidades, mediante obras tangibles, produjo el efecto que esperaban y una gran cantidad logró triunfar en los últimos comicios.
El Poder Ejecutivo, en una decisión sin precedente, resolvió eliminar las referidas partidas del Presupuesto General de la Nación, lo cual tiene el beneplácito de la ciudadanía. Es tiempo que los legisladores se dediquen a producir leyes que deben beneficiar al país y que sea el Estado quien resuelva los problemas que le atañen de conformidad con nuestras leyes.
Sin embargo, se habla que la suspensión de las partidas circuitales es una cortina de humo, para negociarlas posteriormente. A la minoría en la Asamblea Legislativa les afecta por igual y no es de dudar que ya deben haber conversaciones a trastienda, con el fin de que éstos no se perjudiquen y que siga el jolgorio.
Mal parado quedará el actual régimen si lo que se comenta es cierto, lo cual dudo. Creo que se trata de hacer mal a la gestión gubernamental actual, después de tantas acusaciones de corrupción, que ciertas o falsas, dejan en el ambiente un sabor amargo para los que creemos en la honestidad como principio.
Es bueno tomar en consideración que en todas partes se cuecen habas y que nadie puede decir que tiene en su poder el monopolio de los buenos manejos. No creo que los que gritan tengan autoridad moral para hacerlo.
Deben recordar, los que critican, la estela que han dejado a su paso que no es muy edificante. Que quede claro que no se debe imitar lo que se haya realizado mal, justificando que otros actuaron de esa manera, mas no sería extraño que así sucediera, si cuando se calificó al país de corrupción, se dijo que otros países estaban en notas más altas que la nuestra. Inverosímil pero cierto.
El caos económico que se vive, acrecentado por lo sucedido en Nueva York, debe ponernos a la expectativa, sobre todo en el manejo de las finanzas fiscales y es tiempo de hacer los ajustes de gastos prometidos, para tratar en parte de salir del marasmo en que nos encontramos.