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Partidas circuitales: 'bfcomponenda a la vista?


100 millones de balboas (dólares); eso es lo que pretenden repartirse "los augustos y honorables padres de la patria" en los años 2008 y 2009, mediante la restitución de las "partidas circuitales", con el descarado propósito de utilizarlos para financiar las campañas electorales para su reelección.
Que los miembros de la bancada oficialista del PRD, y su rémora del llamado Partido Popular, estén dispuestos a mover tierra y cielo para que cada uno de ellos disponga, a su arbitrio y capricho, de un millón doscientos mil balboas, dizque para financiar obras en sus respectivos circuitos, para nada me sorprende. Pero sí debe producirnos justificada alarma que puedan salirse con su capricho, pues para ello hace falta la concurrencia de dos complicidades: Por un lado, del Organo Ejecutivo; y, por el otro, de los diputados de los partidos que se dicen de oposición.
Según dispone expresamente la Constitución Política panameña, en el artículo 267, "Corresponde al Organo Ejecutivo la elaboración del proyecto de Presupuesto General del Estado y al Organo Legislativo su examen, modificación, rechazo o aprobación". Por consiguiente, para que las partidas circuitales puedan aparecer en el proyecto de Presupuesto, se requiere que el Organo Ejecutivo, a quien, de manera exclusiva corresponde su elaboración, las incluya, expresamente. Hasta ahora, se ha dicho que el Organo Ejecutivo, entiéndase Torrijos, no tiene la intención de ceder ante la pretensión de su bancada (si es que todavía es de él) e incluir en el proyecto de Presupuesto las partidas circuitales.
El artículo 267, citado arriba, así como asigna al Organo Ejecutivo la elaboración del proyecto de Presupuesto, también atribuye a la Asamblea de los Diputados "su examen, modificación, rechazo o aprobación". Pero es fundamental aclarar que la Asamblea no tiene una facultad irrestricta para modificarlo, pues la misma Constitución la limita de manera más que expresa. El Artículo 271 de la Constitución, en su segundo párrafo, dice, textualmente: "La Asamblea Nacional no podrá aumentar ninguna de las erogaciones previstas en el proyecto de Presupuesto o incluir una nueva erogación, sin la aprobación del Consejo de Gabinete, ni aumentar el cálculo de los ingresos sin el concepto favorable del Contralor General de la República".
En otras palabras, si el Organo Ejecutivo no incluye las partidas circuitales en el proyecto de Presupuesto, la Asamblea no puede incluirlas cuando lo discute, a menos que el Consejo de Gabinete lo apruebe, de manera expresa.
Tanto el Artículo 267 como el 271, en sus textos vigentes, fueron introducidos por el Acto Constitucional de 1983, que transformó el adefesio que conocimos como la Constitución de 1972. Y si algunas normas de ese Acto Constitucional han servido para frenar la insaciable avaricia de los gobiernos del PRD y salvarnos de un caos de las finanzas públicas, esos son los artículos citados. Si la elaboración del proyecto de Presupuesto o su modificación hubieran estado o estuvieran bajo el control de la Asamblea, el Estado panameño viviría en una permanente crisis financiera.
Pero, aún existiendo normas como las citadas, en varias ocasiones los diputados, con la amenaza de ejercer su facultad de rechazarlo, han logrado que el Organo Ejecutivo retire y reforme el proyecto de Presupuesto, para incluirles gastos de su particular interés. Y no debe sorprender que en esta ocasión, para satisfacer la ambición por reelegirse que tienen casi todos los diputados, intenten volver a las andadas. Pero, como antes expliqué, para que esa bellaquería pueda prosperar hace falta que concurran dos complicidades específicas: por un lado, que el Organo Ejecutivo ceda a la presión de su bancada; hecho que no descarto, después del desenlace que tuvo la reciente elección del presidente de la Asamblea, que de manera palmaria demostró la debilidad del Jefe del Ejecutivo; y, por el otro, que los diputados de los partidos que se dicen de oposición se sumen al juego.
Como siempre he estado convencido de que el supremo anhelo de Torrijos es perpetuarse en poder, también estoy convencido de que no repararía en llegar a "cualquier arreglo" con "su bancada", para recuperarla, si por esa vía considera que puede materializar sus ambiciones. Eso para nada me sorprendería.
Pero más importante que cualquier trapisonda que pudiera montarse a lo interno de "la patria nueva", que puede ser sepultada por la repulsa popular, es el papel que está dispuesto a desempeñar la llamada oposición. Tanto los dirigentes de esos partidos como sus representantes en la Asamblea, de manera categórica y que no deje lugar a dudas, deben rechazar todo intento de restablecer las infames partidas circuitales. Si no se pronuncian o si, pensando en su beneficio, se hacen de la vista gorda, pueden estar seguros que les pasaremos la factura al momento de las elecciones. Que de eso no les quepan dudas.
Desde este espacio, les hago un llamado a los dirigentes de los partidos de oposición y a sus diputados para que no dejen pasar un día más sin pronunciarse, categóricamente, contra los intentos de restablecer el engendro funesto de las partidas circuitales. Y ese llamado también se lo hago a las iglesias, las organizaciones de la sociedad civil, gremios y sindicatos. ¡Ojalá no caiga en el vacío!

101 años de Panamá América

 
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