Partidas "secretas" y vida principesca
Me pregunto si deben existir en el manejo de las cosas y asuntos propios del Estado las partidas "secretas" o discrecionales. Ni deben ser secretas ni tienen nada de discrecionales las partidas que se le asignan al Ministerio de la Presidencia y que luego, sin que nadie sepa la cuantía, son traspasadas al despacho de la Presidencia para que las administre, use o emplee de la manera que mejor tenga por conveniente. Existe un perverso secretismo que impide al pueblo saber qué es lo que hace la presidenta con dichos fondos, cuya naturaleza denota que son dineros y recursos del Estado y que todos los conciudadanos hemos contribuido a formar con gruesas gotas de sudor y de arduo trabajo.
Las cuentas del Estado son públicas, nadie puede ocultarse tras el argumento de que no se rendirá cuenta de nada porque "la Ley no me obliga a hacerlo" y porque "al Dr. Pérez Balladares no se las pidieron". Sí, a Pérez Balladares nadie le pidió cuentas de ellas, tal vez porque no hubo necesidad de hacerlo o porque las manejó con transparencia. Pero, la Presidenta Moscoso se ha escudado en este argumento ad absurdum para deslegitimar la pretensión de todos los panameños que deseamos rinda cuentas claras de qué ha estado haciendo con esos dineros del pueblo. La terquedad ha rebasado el marco de lo racional y evidencia una obcecación singular que raya con el mismo insulto a la dignidad de todos los que convivimos en este suelo de Amelia Denis de Icaza, de Ricardo Miró, Demetrio Herrera Sevillano, Demetrio Korsi, Ramón H. Jurado, y tantos otros, ilustres patricios.
Doña Mireya Moscoso soslaya u omite que fue puesta en el solio presidencial por el pueblo panameño, que todo cuanto diga o haga involucra a toda nuestra gente, esto es, por la necesaria la identidad que debe producirse ente el dirigente de una nación y el pueblo que gobierna. No obstante, se ha divorciado de una tantas veces prometida agenda de unidad y de trabajo para con las clases sociales más desfavorecidas del país; abandonó a los indígenas, a los campesinos y las obras sociales de las cuales hace jactancia el gobierno, observarlas, pone de manifiesto la ofensa que causa lo que ha sido mal diseñado, construido o elaborado, como si nuestra gente no mereciera algo mejor.
Ha sido el Lic. Guillermo Cochez quien presentó la denuncia pública ante la faz nacional que parte de los fondos de esa partida secreta estaban siendo utilizados para promover la candidatura del Lic. José Miguel Alemán, quien aspira bajo dotes inciertos de personalidad política, a convertirse en el primer magistrado de nuestra nación. También se ha sumado a las públicas denuncias el hecho de que esos fondos también están sirviendo a algunos candidatos del partido gobernante, tirando cuesta abajo la norma constitucional que dispone que no pueden ser utilizados bienes ni recursos del Estado para promover el proselitismo político hacia un determinado candidato a como también de aquella disposición que preceptúa que el torneo o proceso electoral debe caracterizarse por la transparencia, probidad, libertad y honradez del sufragio. No puede existir ni una ni otra cosa si desde la alta cúpula del poder político en turno se instrumenta el poder para dirigir, instrumentar, un torneo electoral amañado, plagado de vicios, inundado de prácticas malsanas e indecentes, que traducen un irrespeto "goliatesco" a la dignidad de un pueblo inteligente.
El problema, en esencia, de esas partidas secretas no es tanto que sean asignadas o no al despacho de la Presidenta. La cuestión de la incomodidad se plantea por otras lecturas: ¿Quién sabe cuál es el uso correcto que se les da a dicha partida secreta? ¿Efectivamente, sus fondos, son empleadas en obras sociales, comunitarias, de asistencia y auxilio a necesitados? ¿Son estas partidas auditadas, fiscalizadas por la Contraloría General de la República? ¿Cuál es el temor a que el pueblo conozca qué se ha hecho y qué se sigue haciendo con esas cuantiosas sumas de dinero? ¿Por qué no exhibir, si no hay nada que temer, los dineros, los egresos los réditos contabilizados, cada centavo, real a real, si es que son correctamente invertidos?
No Sra. Presidenta, no es que el pueblo pueda pensar o considere que usted ha gastado y sigue gastando esos dineros para la vida principesca, palaciega, que evidencia y demuestra cada vez que sale a la palestra pública o cuando hace sus consuetudinarios viajes a principados y reinos e otras latitudes; no, el pueblo ha visto que desde el Palacio de las Garzas se ha proyectado la imagen de la ostentación perversa entre tanto el país sufre las garras del hambre y del desempleo; entre tanto mueren cientos de ciudadanos víctimas de una delincuencia creciente ante la cual estamentos y organismos de seguridad han quedado postrados sin capacidad de hacer absolutamente nada? El candidato José Miguel Alemán fue parte fundamental de su gabinete y qué hizo cuando se trataban estos problemas si es que fueron llevados a la mesa de discusión.
Estamos bastante crecidos como para creer que la redención del gobierno se puede lograr con una reciente aprobación, en primer debate, de un proyecto de ley que permite la quina papeleta de modo diferido. Usted sabe que el magistrado Alberto Cigarruista le presentó, al inicio de su gobierno, un proyecto de Constitución y su respuesta fue que "dejara eso para después". Y ahora quieren congraciarse con nuestra gente, que ya no les cree absolutamente nada, tratando de sembrar la idea de que el Gobierno sí ha cumplido. Lo peor, quieren reabrir -como cosa insólita- a través de una ley en la Asamblea el caso CEMIS. ¿Qué es todo esto? Me suena a desesperación ante la derrota inmisericorde que el 2 de mayo recibirán en las urnas que contendrán el voto honesto de nuestra gente sincera. Y la desesperación es mala consejera, a veces inclusive, hasta aconseja el crimen. ¡Cuidado!
Las cuentas del Estado son públicas, nadie puede ocultarse tras el argumento de que no se rendirá cuenta de nada porque "la Ley no me obliga a hacerlo" y porque "al Dr. Pérez Balladares no se las pidieron". Sí, a Pérez Balladares nadie le pidió cuentas de ellas, tal vez porque no hubo necesidad de hacerlo o porque las manejó con transparencia. Pero, la Presidenta Moscoso se ha escudado en este argumento ad absurdum para deslegitimar la pretensión de todos los panameños que deseamos rinda cuentas claras de qué ha estado haciendo con esos dineros del pueblo. La terquedad ha rebasado el marco de lo racional y evidencia una obcecación singular que raya con el mismo insulto a la dignidad de todos los que convivimos en este suelo de Amelia Denis de Icaza, de Ricardo Miró, Demetrio Herrera Sevillano, Demetrio Korsi, Ramón H. Jurado, y tantos otros, ilustres patricios.
Doña Mireya Moscoso soslaya u omite que fue puesta en el solio presidencial por el pueblo panameño, que todo cuanto diga o haga involucra a toda nuestra gente, esto es, por la necesaria la identidad que debe producirse ente el dirigente de una nación y el pueblo que gobierna. No obstante, se ha divorciado de una tantas veces prometida agenda de unidad y de trabajo para con las clases sociales más desfavorecidas del país; abandonó a los indígenas, a los campesinos y las obras sociales de las cuales hace jactancia el gobierno, observarlas, pone de manifiesto la ofensa que causa lo que ha sido mal diseñado, construido o elaborado, como si nuestra gente no mereciera algo mejor.
Ha sido el Lic. Guillermo Cochez quien presentó la denuncia pública ante la faz nacional que parte de los fondos de esa partida secreta estaban siendo utilizados para promover la candidatura del Lic. José Miguel Alemán, quien aspira bajo dotes inciertos de personalidad política, a convertirse en el primer magistrado de nuestra nación. También se ha sumado a las públicas denuncias el hecho de que esos fondos también están sirviendo a algunos candidatos del partido gobernante, tirando cuesta abajo la norma constitucional que dispone que no pueden ser utilizados bienes ni recursos del Estado para promover el proselitismo político hacia un determinado candidato a como también de aquella disposición que preceptúa que el torneo o proceso electoral debe caracterizarse por la transparencia, probidad, libertad y honradez del sufragio. No puede existir ni una ni otra cosa si desde la alta cúpula del poder político en turno se instrumenta el poder para dirigir, instrumentar, un torneo electoral amañado, plagado de vicios, inundado de prácticas malsanas e indecentes, que traducen un irrespeto "goliatesco" a la dignidad de un pueblo inteligente.
El problema, en esencia, de esas partidas secretas no es tanto que sean asignadas o no al despacho de la Presidenta. La cuestión de la incomodidad se plantea por otras lecturas: ¿Quién sabe cuál es el uso correcto que se les da a dicha partida secreta? ¿Efectivamente, sus fondos, son empleadas en obras sociales, comunitarias, de asistencia y auxilio a necesitados? ¿Son estas partidas auditadas, fiscalizadas por la Contraloría General de la República? ¿Cuál es el temor a que el pueblo conozca qué se ha hecho y qué se sigue haciendo con esas cuantiosas sumas de dinero? ¿Por qué no exhibir, si no hay nada que temer, los dineros, los egresos los réditos contabilizados, cada centavo, real a real, si es que son correctamente invertidos?
No Sra. Presidenta, no es que el pueblo pueda pensar o considere que usted ha gastado y sigue gastando esos dineros para la vida principesca, palaciega, que evidencia y demuestra cada vez que sale a la palestra pública o cuando hace sus consuetudinarios viajes a principados y reinos e otras latitudes; no, el pueblo ha visto que desde el Palacio de las Garzas se ha proyectado la imagen de la ostentación perversa entre tanto el país sufre las garras del hambre y del desempleo; entre tanto mueren cientos de ciudadanos víctimas de una delincuencia creciente ante la cual estamentos y organismos de seguridad han quedado postrados sin capacidad de hacer absolutamente nada? El candidato José Miguel Alemán fue parte fundamental de su gabinete y qué hizo cuando se trataban estos problemas si es que fueron llevados a la mesa de discusión.
Estamos bastante crecidos como para creer que la redención del gobierno se puede lograr con una reciente aprobación, en primer debate, de un proyecto de ley que permite la quina papeleta de modo diferido. Usted sabe que el magistrado Alberto Cigarruista le presentó, al inicio de su gobierno, un proyecto de Constitución y su respuesta fue que "dejara eso para después". Y ahora quieren congraciarse con nuestra gente, que ya no les cree absolutamente nada, tratando de sembrar la idea de que el Gobierno sí ha cumplido. Lo peor, quieren reabrir -como cosa insólita- a través de una ley en la Asamblea el caso CEMIS. ¿Qué es todo esto? Me suena a desesperación ante la derrota inmisericorde que el 2 de mayo recibirán en las urnas que contendrán el voto honesto de nuestra gente sincera. Y la desesperación es mala consejera, a veces inclusive, hasta aconseja el crimen. ¡Cuidado!