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Partidos, ideología y pragmatismo


Tengo la idea, todavía en forma de hipótesis, que el neoliberalismo, hasta cierto punto, retrotrajo la modernidad partidaria a esquema que hacen parte de una visión fundamentalmente aparatista del concepto de partido. La dictadura del pensamiento único ligó tanto a conservadores, liberales o dicho de otra forma, a los izquierdistas como a los de derechas en la absurda idea de que no era viable la mentalidad, pensamiento o disidencia crítica. "No se puede hacer nada, ya que es el espíritu de la época y éste no da para más", concluyeron algunos ideólogos y teóricos del pensamiento social llegándose a desideologizar la noción del partido programático, ideológico y estratégico.
En su lugar, se puso y está de moda, la noción del pragmatismo utilitarista y aparatista, que dista mucho de la concepción del partido capaz de proponerse un universo ético-cultural que dé forma a una sociedad que aparezca como idea o proyecto, pero posible de concreción cuando las masas son sus verdaderos protagonistas. (Todos los hombres somos políticos y filosóficos, decía Gramsci). Desde esta perspectiva, coincidimos con el analista Jorge Gantiva Silva, cuando señala que la política "reducida a maquinaciones de unos pocos o astutos policastros, no tienen nada que ver con la política que se traza la formación de una voluntad colectiva nacional popular". Según él, los otroras defensores de la teoría, de los principios, de los programas, de las concepciones del mundo, se han transfigurado en simples calculadores, regateadores de puestos y figuraciones. No cabe duda, que el pragmatismo partidario empata muy bien con la frivolidad y la comodidad indiscreta del utilitarismo, afectando el trabajo de las organizaciones sociales y de toda la dirigencia social y política.
Esto nos lleva a señalar que en el Panamá de hoy, urge un debate profundo de reconceptualización de la noción de partido. Como reacción a lo señalado de que los partidos si cuentan con programas, yo contestaría, de qué sirve un programa si el mismo no empata con las masas haciendo que éste lo hagan suyo. El debate queda abierto.

101 años de Panamá América

 
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