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Partidos ¿pueden dormir tranquilos?


SINCERAMENTE, si yo fuera dirigente político o gubernamental, los resultados de la encuesta de opinión presentada en CADE 2006 me quitaría el sueño y la tranquilidad. A menos que tuviera la piel muy dura o viviera en el sopor de la indiferencia o enervado por el cinismo.
La encuesta preparada por Dichter y Neira manifiesta que la mayoría opina que:
1. La democracia puede funcionar mejor sin Asamblea de diputados y sin partidos políticos.
2. La gente está insatisfecha con el sistema de partidos políticos en general y en particular con la actuación de los partidos el último año.
3. Los partidos son poco o nada importantes para que los panameños vivamos mejor en el futuro.
4. Los partidos solo aparecen para las elecciones y eso está mal.
5. Los partidos políticos son parecidos (semejantes) y eso está mal.
6. Los partidos están controlados por gente de dinero.
7. El setenta por ciento no se siente cercano a ningún partido en particular, a pesar que las cifras dicen que la mitad de los electores están inscritos en partidos.
8. Los partidos sólo defienden los intereses de sus dueños y jefes, y nunca de la gente común.
9. La gente no toma en cuenta a partidos para resolver problemas en su barrio o vecindad.
10. La gente reconoce casos de muchas personas que reciben privilegios por ser simpatizante de determinados partidos o gobierno del momento.
11. Los partidos deberían desaparecer y dar paso a otros nuevos.
12. Más que partidos hace falta un líder decidido que resuelva los problemas.
La encuesta también expresa la idea de la participación ciudadana y que la política no sólo es privativa de los políticos, pues la mayoría afirma:
Los que no son políticos deben opinar y hablar de política. Se puede participar en política sin ser miembro de un partido político. La gente debe salir a la calle cuando no está conforme con la actuación de un gobierno, en lugar de esperar las próximas elecciones, o participar en un partido o no hacer nada.
Los entrevistados recomiendan que:
Los partidos merecen una oportunidad ciudadana para mejorar. Los partidos deberían evolucionar para fortalecerse. Los partidos deberían opinar más sobre problemas nacionales.
Pese a todo, la encuesta expresa que las personas:
Prefieren un gobierno democrático a una dictadura con empleo. No deben existir partidos que propongan sustituir el sistema democrático por otro.
En resumidas cuentas, los resultados reconfirman que nos adentramos a una crisis política en la cual los partidos están cada vez más desacreditados, pues pierden capacidad de mediación y de representación del electorado. Su función mediadora ha sido muy clientelista (agencias de empleo, conseguidor de cosas), ahora disminuido por la reducción del Estado benefactor y, por lo tanto, también de la capacidad partidista de mediación tradicional.
Es obvio que la gente percibe que los partidos no son permeables a las demandas sociales porque funcionan como maquinarias electorales eventuales, oligarquizados, sin programa político consistente y desconectado de las necesidades y aspiraciones de la población.
También vivimos una cultura política degradada que funciona como un espejo:
Un parte de la población percibe que los partidos se mueven por conveniencia y oportunismo, y por consiguiente hace lo mismo. Los partidos son, en fin de cuenta, reflejo de ese electorado que es al mismo tiempo reflejo del sistema de partidos. Así a muchas personas no les preocupa ni le da mucho valor a estar inscrito en un partido o no, pues no posee lealtad a doctrina, programa o ideología partidaria. La utilidad de inscribirse está condicionada con la posibilidad de ocupar un cargo, conseguir empleo o proteger un empleo suyo o de alguien, o tener la esperanza o posibilidad de tener trabajo, o por otras razones inmediatas (pago de recibo de luz, agua, beca, matrícula etc.). Solo una parte, generalmente minoritaria de los miembros de un partido es parte de la organización por conciencia, convicción, ideología o tradición.
Lo cierto es que la crisis de los partidos puede extender a constituirse en una crisis de la democracia, por lo que es necesario:
Atender las genuinas insatisfacciones y aspiraciones de ciudadanas. Transformación de sistemas electorales. Reforma política y democracia interna. No absorción o cooptación de organizaciones sociales por parte de los partidos. Financiamiento partidario con montos máximos, debido registro, transparencia contable, nominativo, prohibición de donaciones de extranjeros, cotización de la membresía, con un mínimo subsidio estatal programado gradualmente hasta desaparecer. Un sistema de partidos abiertos e incluyentes de distintas opciones y diversidad, sin temer su número, pues la realidad los decantará. Esfuerzo nacional sostenido de educación para una cultura política democrática.
Dibujando una imagen objetiva de lo que deberían ser los partidos políticos, podría ser esta:
Partidos políticos razonablemente creíbles y coherentes, con agendas políticas, económicas y sociales identificables, facilitan la representación de las preferencias e intereses de los ciudadanos, y hacen más probable que los candidatos electos sean responsables de sus acciones. "Actúan articulando y agregando las demandas de la ciudadanía, y encausando el comportamiento de los políticos bajo reglas democráticas" (ver Sumando Voces: Imágenes de los Partidos Políticos en Centroamérica. Bid, 2004), pues los partidos practican internamente la democracia y transparencia, promueven la gobernabilidad democrática del país. Eso sí entendiendo que no hay democracia sin partidos, pero no hay democracia ni partidos sin ciudadanía activa.
(raulleisr@hotmail.com)

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