Pasantías en la OEA
Cuando llegué a Washington como Embajador y Representante Permanente de Panamá ante la OEA me hice varios propósitos. Uno de ellos, que los panameños supieran para que sirven organismos multilaterales como éste. Muchas veces los diplomáticos panameños son criticados porque nadie sabe que hacen y algunos piensan que salen de Panamá a “turistear” a expensas de los dineros del Tesoro Nacional. Ese propósito inicial ha ido cumpliéndose con las crónicas que desde acá publican diarios locales sobre lo que puede hacer y no puede hacer la OEA. Hace un mes presenté un extenso informe a Cancillería sobre los primeros tres meses en el cargo.
Otro objetivo fue el tratar de que exista más presencia panameña en este organismo de más de 800 funcionarios en donde en la actualidad escasamente tenemos una decena de compatriotas laborando permanentemente. He descubierto que una de las formas de hacerlo son las pasantías, las cuales pasó a explicar.
La mayoría de los funcionarios de la organización son jóvenes, a quienes después de pasar tres o cuatro meses laborando como pasantes, encuentran posiciones vacantes y comienzan carreras relacionadas con aspectos internacionales, donde pueden tener cabida graduados en leyes, ciencias políticas, cibernética, periodismo, administración, bibliotecarios y carreras afines y que dominen el inglés. Para nada nos interesa la filiación política del peticionario, recordando que cada uno será responsable de la obtención de su visa para este país. Para facilitar este trabajo hemos instaurado un banco de futuros pasantes en nuestra misión. Los interesados pueden escribir a los siguientes correos scastillero@covad.net o ichanis@covad.net . Allí evaluaremos las aplicaciones que se reciban para transmitirlas a lo interno de la OEA a medida que las posibilidades lo permitan. También pueden aplicar graduados que sólo tengan el interés de pasar un tiempo de aprendizaje dentro de la OEA, regresando después a Panamá, así como estudiantes dentro cursando los últimos semestres de la licenciatura, cuyos créditos académicos sean sobresalientes.
Las pasantías son ad honorem, pero el aprendizaje allí tampoco cuesta nada. El pasante debe cubrir el costo de su transporte a Washington y su estadía aquí, sin garantía ninguna de que, terminada la pasantía, obtendrá trabajo permanente. Eso sí, si es bueno y obtiene una buena calificación por el trabajo realizado, la Misión de Panamá hará todos los esfuerzos para facilitar la obtención de una posición permanente dentro del organismo.
En conversaciones con la Directora del IFARHU, Sonia de Luzcando, hemos planteado la posibilidad de que el organismo financie a los panameños que quieran aprovechar esta posibilidad, estimándose el monto total de los gastos en B/7.000.00, entre pasaje, ropa, hospedaje y alimentación. Será menos si el pasante tiene donde quedarse en esta costosa ciudad. Ojala que esta oportunidad pueda ser bien aprovechada.