Patas pa" arriba
En las últimas dos semanas problemas personales me mantuvieron fuera de balance. De modo que no he tenido ´musa´ para escribir al ritmo acostumbrado. Sin embargo, trataré de recomenzar uno de mis guachos, porque pienso que escribiendo aporto mi grano de arena al país antes que llegue la parca.
Todos los temas que me vienen a la mente parecen girar entre contrastes y contradicciones. La situación está dura, pero hay grupos populares que sólo saben hacerle la vida más difícil a los menos afortunados. Tal es el caso de los benditos tranques y de los soldados que tratan de reavivar la "guerra fría". Me refiero a los aduladores de Fidel que tiraron piedras a nuestros policías y expusieron a nuestros universitarios a que los guardaespaldas de Fidel, durante su visita al campus, los aniquilaran si hubiera surgido algún alboroto, por pequeño que fuera. Esa guerra está congelada. ¿O no?
Los mismos elementos participaron en los líos del 9 de mayo que fueron seguidos de saqueos y escaramuzas debido al aumento de los pasajes del transporte. También aparecieron francotiradores que dispararon contra los humildes policías que, justo es reconocerlo, hicieron una excelente labor de mantener el orden exponiendo sus vidas. Ahora bien, si no se aprueban las nuevas tarifas del transporte, los conductores, palancas, como se les llame, seguramente armarán las de Caín. Y nuevamente los del pueblo pagarán los platos rotos.
En los tiempos de CUTSA recuerdo que Omar mandó a estrellar varios de esos buses debajo del paso elevado contiguo a la Universidad Nacional. No obstante, persisten muchos en hablar de un torrijismo que se supone que sea la gran cosa. Los mismos elementos antes citados brillaron por su ausencia. Eran otros tiempos. Mas no los echemos al olvido. Algo aprendimos.
Los contrastes y contradicciones no cesan. Primero las organizaciones empresariales criticaron acerbamente al gobierno, deteriorando sin remedio la imagen del país, que se supone propicio para las inversiones. Luego, bajaron el diapasón. Ahora, unos vuelven a exigir que se gaste dinero para agilizar la economía, léase para arrestar la recesión. Otros dicen que hay que ahorrar. Algunos alegan que hay que gastar, por ejemplo, completando el ensanche de la Panamericana. A la par, otros acusan al gobierno anterior de cómplice del actual desastre económico aupado por las IFIS. Ya no se sabe quién es quién ni a quién culpar.
Las críticas a Mireya han vuelto a arreciar. Con mucha razón en muchas instancias. Pichulo abraza al Toro y viceversa, creo. Una fotografía que aparece en uno de los diarios muestra este abrazo, pero yo noto la mano derecha del Toro sobre el pecho de Endara, lo que me lleva a pensar que la efusividad de éste no es reciprocada. Pero bueno, él es bonachón. En una aparente nueva contradicción, ambos censuran a Mireya.
Para mí lo más importante es analizar el contenido de tantas declaraciones de parte de tirios y troyanos, sin dejar de considerar quiénes tienen autoridad moral para proclamar lo que proclaman, principalmente si hay personalidades que ya han sido catadas por el pueblo. Por ejemplo, Pichulo no parece tener intereses personales. De modo que es creíble. Agregue usted, caro lector, sus propios ejemplos. Todo parece estar patas pa´arriba, por lo que enfatizo: no son inconsistentes los consejos a Mireya de que luche contra la corrupción dando el ejemplo. Esto lo hemos sugerido muchos, no sólo Pichulo y Chinchorro. En cuanto a la recesión, mejor es que Mireya se ponga las pilas, se asesore mejor, y ejecute ya lo que dice que va a ejecutar. A lo mejor acaba con las incoherencias.
Todos los temas que me vienen a la mente parecen girar entre contrastes y contradicciones. La situación está dura, pero hay grupos populares que sólo saben hacerle la vida más difícil a los menos afortunados. Tal es el caso de los benditos tranques y de los soldados que tratan de reavivar la "guerra fría". Me refiero a los aduladores de Fidel que tiraron piedras a nuestros policías y expusieron a nuestros universitarios a que los guardaespaldas de Fidel, durante su visita al campus, los aniquilaran si hubiera surgido algún alboroto, por pequeño que fuera. Esa guerra está congelada. ¿O no?
Los mismos elementos participaron en los líos del 9 de mayo que fueron seguidos de saqueos y escaramuzas debido al aumento de los pasajes del transporte. También aparecieron francotiradores que dispararon contra los humildes policías que, justo es reconocerlo, hicieron una excelente labor de mantener el orden exponiendo sus vidas. Ahora bien, si no se aprueban las nuevas tarifas del transporte, los conductores, palancas, como se les llame, seguramente armarán las de Caín. Y nuevamente los del pueblo pagarán los platos rotos.
En los tiempos de CUTSA recuerdo que Omar mandó a estrellar varios de esos buses debajo del paso elevado contiguo a la Universidad Nacional. No obstante, persisten muchos en hablar de un torrijismo que se supone que sea la gran cosa. Los mismos elementos antes citados brillaron por su ausencia. Eran otros tiempos. Mas no los echemos al olvido. Algo aprendimos.
Los contrastes y contradicciones no cesan. Primero las organizaciones empresariales criticaron acerbamente al gobierno, deteriorando sin remedio la imagen del país, que se supone propicio para las inversiones. Luego, bajaron el diapasón. Ahora, unos vuelven a exigir que se gaste dinero para agilizar la economía, léase para arrestar la recesión. Otros dicen que hay que ahorrar. Algunos alegan que hay que gastar, por ejemplo, completando el ensanche de la Panamericana. A la par, otros acusan al gobierno anterior de cómplice del actual desastre económico aupado por las IFIS. Ya no se sabe quién es quién ni a quién culpar.
Las críticas a Mireya han vuelto a arreciar. Con mucha razón en muchas instancias. Pichulo abraza al Toro y viceversa, creo. Una fotografía que aparece en uno de los diarios muestra este abrazo, pero yo noto la mano derecha del Toro sobre el pecho de Endara, lo que me lleva a pensar que la efusividad de éste no es reciprocada. Pero bueno, él es bonachón. En una aparente nueva contradicción, ambos censuran a Mireya.
Para mí lo más importante es analizar el contenido de tantas declaraciones de parte de tirios y troyanos, sin dejar de considerar quiénes tienen autoridad moral para proclamar lo que proclaman, principalmente si hay personalidades que ya han sido catadas por el pueblo. Por ejemplo, Pichulo no parece tener intereses personales. De modo que es creíble. Agregue usted, caro lector, sus propios ejemplos. Todo parece estar patas pa´arriba, por lo que enfatizo: no son inconsistentes los consejos a Mireya de que luche contra la corrupción dando el ejemplo. Esto lo hemos sugerido muchos, no sólo Pichulo y Chinchorro. En cuanto a la recesión, mejor es que Mireya se ponga las pilas, se asesore mejor, y ejecute ya lo que dice que va a ejecutar. A lo mejor acaba con las incoherencias.