Patria y actualidad
Cada vez que rememoramos las festividades patrias nos enorgullecemos de nuestra nacionalidad. El discurso del patriotismo sentido vuelve a hacerse eco en las radioemisoras, los periódicos y cuanto medio de comunicación existe. Por doquier los panameños y panameñas llevamos el predicamento de nuestra nacionalidad. Los próceres son recordados como los fundadores de la Patria. Sin embargo, todavía se sigue cuestionando el concepto de la identidad nacional panameña como asunto que todavía forma parte de una agenda inconclusa. Puede ser cierto. En lo particular, así lo hemos sostenidos en diversos ciclos de conferencias relativas al Estado panameño.
"Patria", como lo expresara el bardo Ricardo Miró, es una palabra que resuena toda entera dentro de nuestro corazón. O como canta Rubén Blades: "Son tantas cosas bellas". En realidad, la Patria es nuestra madre. No una madre biológica, pero sí de terruño, de bandera, de territorio y que adscribe nuestra pertenencia con todo un abolengo de idiosincrasia, de folklore, cultura, de anécdotas e historias que dicen lo que somos y proyectan lo que seremos.
A la Patria nunca se le pueden poner condiciones ni limitantes cuando ella nos formula un llamado de servicio o nos postula una orden. Hay llamados patrióticos que son inaudibles, por lo que se impone una sensibilidad que permita escuchar las exigencias de la Patria. Por ejemplo, cuando la Patria está herida de muerte, cuando fallan sus instituciones o cuando la juridicidad, tan indispensable para a su existencia, deja de ser un instrumento vital para que funcione la democracia, la tolerancia y la pacífica convivencia entre los asociados, surge entonces la idea de que "hay que hacer algo urgente por la Patria", y para ello tenemos que despojarnos de los mezquinos intereses, de egoístas posiciones o de ese mal antiguo conocido como la "perversa vanidad humana".
La Patria, indiscutiblemente, se hace, se construye, y se fortalece con las acciones de sus buenos hijos e hijas. Servir con altruismo diario, con devoción patriótica, no significan otra cosa que querer hacer las cosas bien en pro de nuestra identidad nacional. En la medida que los hijos de la patria nos cultivemos, eduquemos e instruyamos, es como exornar y embellecer a la Patria misma. Cada éxito, cada triunfo, de un compatriota es un laurel para la Patria. Vivan luego, los próceres de la actualidad patriótica. ¡Viva Irving Saladino, Roberto Durán, los Rubén Blades, César Barría, Guillermo Jones, Chemito Moreno, Mariano Rivera, Carlos "Calicho" Ruiz, Jessica Jiménez, la Banda de Música del Colegio Moisés Castillo Ocaña!; en fin.
¡Oh Patria tan pequeña... ¡cuánto te amo!