Patriotismo constitucional
A raíz de la discusión pública acerca de posible cambio en o de la Constitución y de cómo llevarlo a cabo, vale la pena que los panameños y panameñas tengamos presente el concepto de patriotismo constitucional. Cuando en enero de este año asistí al XIV Congreso Nacional del Partido Popular de España, me llamó la atención que dicho tema era uno de los fundamentales. La ponencia bajo ese título fue elaborada por Joseph Piqué y María San Gil, un catalán y una vasca del PP. La misma sirvió de presupuesto conceptual a la intervención de uno de los tres posibles sucesores de José María Aznar en la Presidencia del Gobierno de España, Jaime Mayor Oreja, vasco quien durante el primer gobierno de Aznar fue su Ministro del Interior, por ello asumió la principal responsabilidad por la lucha contra el terrorismo de ETA y reiteradamente aparece en las encuestas de opinión pública como el dirigente del Partido Popular de más alta popularidad después de Aznar. En la biografía de Mayor Oreja se deja constancia de las numerosas oportunidades en las que ETA ha atentado o tratado de atentar contra su vida y el coraje tranquilo con el que le ha hecho frente a dichas experiencias (Mayor Oreja, Una victoria frente al miedo, por Isabel San Sebastián, La Esfera, Madrid, 2001, pp.167-184). Y lo ha hecho sin renegar ni endurecer su firme convicción de que la España de las libertades y las Autonomías, de acuerdo con la Constitución vigente de 1978 y los valores que ella propugna, "constituye[n] el esfuerzo de vertebración más profundo y de mayor alcance que se ha desarrollado a lo largo de nuestra historia..., el modelo que mayor estabilidad, prosperidad y libertad ha dado a España en toda su historia" (Discurso en el XIV Congreso Nacional del Partido Popular de España).
El patriotismo constitucional se presenta así como la respuesta a los nacionalismos excluyentes que por la violencia o sin ella persiguen la secesión de sus respectivas regiones de España. "La Constitución de 1978 es el mejor paradigma de un proyecto colectivo de libertad, crecimiento y convivencia para todos los españoles y para todas las nacionalidades y regiones de España", argumentan Piqué y San Gil en su ponencia al XIV Congreso del PP.
El concepto de patriotismo constitucional fue elaborado sobre todo por el filósofo alemán Jürgen Habermas, a raíz de la controversia histórica que se dio en Alemania cuando el país se reunificó. Pensadores de derecha, basándose en una nacionalismo excluyente, racial, étnico o de cultura considerada superior, con un patriotismo singularmente emocional, que vive de la confrontación hacia adentro y especialmente hacia afuera, quisieron justificar o al menos excusar la etapa nazi-imperial de Alemania. Mientras que pensadores democráticos (Habermas ha estado asociado a la socialdemocracia) han argumentado en sentido contrario que el único patriotismo que no corre el riesgo de expresar una nacionalismo excluyente, es el que toma por fundamento los valores y principios de alcance universal que inspiran la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos, los cuales constituyen el acuerdo básico en el que se fundamentan las sociedades modernas, al menos en occidente. La emoción patriótica se da en el patriotismo constitucional dentro de un marco conceptual jurídicamente formulado, que responde a un humanismo de pluralismo y comunidad, de libertad y responsabilidad y de autonomía y solidaridad. En un artículo intitulado "Otra vez: la identidad alemana", Habermas afirma: "La cristalización del "patriotismo constitucional", la aceptación de un orden político constituido por el derecho a la autodeterminación y la separación de dicho orden de la idea de una "comunidad de destino", étnica, cultural, colectiva, son los resultados centrales de la deligitimación del nacionalismo alemán" (publicado en New German Critique, vol.52).
En este mes de la Patria, nosotros los panameños y panameñas haríamos bien en reflexionara sobre el patriotismo constitucional.
Al discutir la suerte de nuestra Constitución, algunos de los más radicales defensores de la necesidad de suplantar la Constitución vigente, tal que quedó a partir del "Acto Constitucional de 1983", revelan una emoción patriótica excluyente. Desprestigian el texto del ´83 demagógicamente tildándolo de "militarista" cuando ya no le queda ningún residuo de militarismo. Además, la describen como una constitución de "parches", cuando sólo una constitución impuesta por un único constituyente puede evitar los "parches", ya sea los que se dan por la necesidad de lograr consenso en una Asamblea Constituyente entre miembros de la misma con su muy diversa condición socioeconómica, sus diferentes ideologías y sus concepciones distintas de la sociedad, el Estado y el gobierno, ya sea los que se dan por la necesidad de introducirle reformas en diferentes períodos de la historia a una constitución que como la norteamericana perdura por más de dos siglos.
Al mismo tiempo, no reconocen los valores que el texto del ´83 ha demostrado tener. En 1983 tuvo el valor de evitar una ruptura total entre los dos sectores en que el país se dividía, permitiendo que se iniciaran contactos que eventualmente generaron una abrumadora mayoría a favor de la democracia que el texto consagraba formalmente, aunque el régimen no la cumplía. Tuvo el valor de proporcionarle a la oposición civilista su reclamo fundamental contra la dictadura, a saber que violaba flagrantemente la Constitución. Tuvo el valor de servir de instrumento para la restauración de la democracia a partir del 20 de diciembre de 1989. Ha tenido el valor de permitir dos reformas constitucionales transcendentales, a saber la prohibición de todo ejército y la creación de la Autoridad del Canal de Panamá, y de permitir también dos elecciones transparentes de presidentes de la República.
A pesar de ello, el texto constitucional del ´83 requiere seria revisión y reforma, para reducir su presidencialismo exagerado, perfeccionar las funciones y la integración de la Asamblea Legislativa, asegurar la independencia del Órgano Judicial y descentralizar las responsabilidades oficiales y la disposición de recursos públicos, como también para consagrar la Defensoría del Pueblo y la vigencia del "habeas data". Pero cualquier cambio que se introduzca, si afecta la organización de las autoridades, tendría que entrar en vigencia en el período constitucional de 2009 a 2013. Si se apurara el cambio para que fuera efectivo a partir del 2004, agravaría aún más la seria crisis económica por la tensión e incertidumbre que suscitaría, y daría la impresión de una "jugada" con fines electorales aviesos.
Sólo con mayor respeto por lo que el texto de 1983 ha significado en la historia nacional y una gran dosis de sensatez en el proceso que se adopte para introducirle cualquier cambio, estaremos demostrando un patriotismo constitucional.
(ariyan@sinfo.net)
Recurrí al Nobiliario de Aragón de Pedro de Vitales, al Diccionario Heráldico de Don Gregorio García Ciprés, a la Enciclopedia Heráldica y Genealógica de los hermanos García Carrafa y a otras obras técnicas sin encontrar específicamente al fenecido Juan Bitrián.
Sin embargo, la Enciclopedia Heráldica y Genealógica de los Hnos. García Carrafa (Tomo 16, página 211), nos relata que JUAN BITRIAN, vecino de la villa de LABATA del partido judicial de Huesca, era hijodalgo en el maravedí de 1582.
Habíamos encontrado a un BITRIAN que bien su padre o abuelo dejó documentada su infanzonía o hidalguía. Tras nuestro JUAN BITRIAN en el García Carraffa, no hallé otros indicios para aclarar la primera parte de su segundo apellido (compuesto) BEAM_TE.
De este modo en los libros referidos escruté con minuciosidad los enlaces del linaje NAVARRA, intuía que dicho apellido y su representación heráldica (las armas del reino de Navarra) no pasarían desapercibidas por los ilustres historiadores y heraldistas. Así fue como llegué al linaje BEAUMONT y NAVARRA, que por motivos de alianzas matrimoniales entroncaba con los monarcas del antiguo reino de Navarra.
De la rama de los Condes de Lerín tenía que descender nuestro ilustre difunto, ya que éstos fueron los que añadieron al escudo de armas de BEAUMONT Y NAVARRA (las cadenas de oro y el losanjado) a las tres flores de lis de oro en campo de azur. Ya casi podíamos identificarlo con propiedad como JUAN BITRIAN DE BEAUMONT Y NAVARRA.
Del cuartel que, no hemos podido obtener dato alguno, es el tercero, que intuitivamente y basado en la experiencia, describiremos como: en campo de plata dos calderas de sable, bordura de Castilla y León (en campo de gules un castillo de oro y en campo de plata un león rampante de gules), dicha representación heráldica, fue en sus comienzos (calderas de sable) un elemento recurrente de la ciencia heroica para representar a los denominados Rico Hombres de Mesnada, término empleado para designar a los ciudadanos que auspiciaban con su dinero y armas el equipamiento y manutención de otros soldados que combatían al sarraceno en la larga Reconquista española.
Dado que había hallado al ilustre personaje en mi biblioteca particular, aun habiendo escrutado los libros de índices de la Orden Militar de Calatrava y el Elenco de Títulos Nobiliarios, deduciendo que la cruz de Calatrava acolada y el uso de la Corona de Marqués, recurrí a una más profunda investigación, que me llevó a la Biblioteca Nacional de Panamá y al Archivo Histórico Nacional.
Tras varios días de consultas en la Biblioteca Nacional, en las que disfruté leyendo las obras del Académico de la extinguida Academia Panameña de la Historia, Manuel María Alba Carranza, de Dulio Arroyo Camacho, del Reverendo Félix M. Monasterio y de Juan Bautista Sosa, entre otros, confirmé el efímero ejercicio como Capitán General de Tierra Firme y Gobernador de la Real Audiencia de Panamá de "Juan Bitrián Navarra y Biamonte" (1650 -1651, interino).
Con este importante hallazgo me trasladé al Archivo Histórico Nacional, y tras la consulta a los Documentos del Archivo de Indias (relacionados con Panamá), compilados por el Padre Antonio Concha S.J. en enero de 1959; descubrí que existen dos documentos en los que JUAN BITRIAN BEAUMONT Y NAVARRA aparece como signatario "Juan Bitrián Navarra y Biamonte".
Ciertamente éste era el verdadero testimonio de presencia histórica en tierras panameñas de nuestro prócer del que en un estudio más profundo nos ocuparemos de su ascendencia y motivos de su nombramiento para el cargo tan importante que desempeñó.
Para el lector más curioso hay que aclararle que esta lápida funeraria no estuvo siempre en su actual lugar de ubicación, es más, ha tenido varios asentamientos.
En su origen, coincidiendo, supuestamente con la cubierta del féretro de Juan Bitrián, en 1651estuvo en la Iglesia Mayor; con posterioridad fue trasladada a la actual Parroquia de San Felipe, tal y como nos muestra la imagen (pág. 62) de la obra "Portobelo relicario de piedra" del Académico Manuel M. Alba, estuvo en el suelo, junto a la grada del altar en el lado del púlpito y hace tan solo tres años, para evitar su deterioro y pérdida de la pieza epigráfica por el paso de los fieles, el Párroco, con un excelente criterio digno de alabanza, decidió situarla erguida en el lugar que hoy ocupa.
Aunque no es la crítica mi intención, en la imagen expresada el Profesor Alba confunde al titular de los restos que reposaban bajo esa lápida atribuyéndolos al Duque de la Palata que, si bien tuvo también su enterramiento en aquella iglesia, no es su lápida sepulcral sino la de nuestro, ya bien conocido, Juan Bitrián.
Respecto a la representación gráfica del escudo, no pretendo aquí escribir un tratado de heráldica, así que solamente significaré la posible rareza en cuanto al timbre del escudo, la corona de marqués.
La corona de marqués se describe, "de oro realzada de tres florones vistos, con seis perlas puestas sobre pequeñas puntas entre los florones, que se levantan del aro o círculo engastado de piedras y de perlas, aunque era manifiesta representación de un título nobiliario sirvió para representar (con algunas variantes, que no es el caso) otros cargos y nombramientos como bien pudo ser el de Capital General de Tierra Firme y Gobernador de la Real Audiencia, pasando a denominarse en este caso, la corona, coronel.
Epígrafe: Inscripción». Escrito breve grabado en piedra, metal, etc., para conservar el recuerdo de alguien o de algún suceso.
Epigrafía: Estudio de las inscripciones antiguas y modernas.
Epitafio: Inscripción sepulcral. Alabastro: Mineral. Piedra caliza compacta, trasluciente, blanca amarillenta o veteada, usada para objetos de adorno.
Escudo (heráldico): Objeto que figura un escudo, sobre el que están representados los emblemas o armas de una ciudad, una nación, una familia noble, etc., las cuales lo usan como distintivo.
Heráldica: Conjunto de los conocimientos relacionados con los escudos nobiliarios.
Sin: Blasón, armerías. También denominada ciencia heroica.
Blasón: Conjunto de las cosas relacionadas con los escudos de armas. Tratado de ellas. Escudo de armas.
Cuartelado: Escudo dividido en cuatro partes.
Cuartel: Cualquiera de las divisiones de un escudo.
Azur: De color azul, esmalte del grupo de colores empleado en heráldica.
Lise (s): Flor de lis: estilización heráldica del lirio.
Oro: De su color, esmalte del grupo de los metales empleado en heráldica
Losanjado: Disposición continua de losanjes. Con figura de rombo. Elemento de ornamentanción del blasón.
Plata: De su color, esmalte del grupo de los metales empleado en heráldica.
Calderas: Caldero, recipiente de forma redondeada con asa. En heráldica se representa, habitualmente, con las terminaciones de sus asas simulando cabezas de serpientes.
Sable: De color negro, esmalte del grupo de colores empleado en heráldica
Bordura: Bordadura. Dibujo que rodea el escudo en su perímetro.
Castilla y León: En este caso se refiere a la representación de las armerías de dichos reinos, en la actualidad, nombre de la Comunidad Autónoma del Reino de España, cuyo blasón se conserva en la actualidad.
Gules: De color rojo, esmalte del grupo de colores empleado en heráldica.
Castillo: Figura que representa una torre, o varias unidas por muros; es la pieza principal del escudo de España.
León rampante: Se aplica al animal, especialmente al león, que está con las garras levantadas en actitud de coger y la mano abierta.
Armado de gules: Provisto de cierta cosa con la que se puede atacar, defenderse o hacer fuerza, en este caso, heráldicamente, se refiere a la distinta coloración (roja) de su lengua y uñas.
Cadena de oro: Simbología del antiguo Reino de Navarra.
Acolar: Poner formando aspa detrás del escudo o alrededor de él ciertas señales de distinción, como cruces, llaves, banderas o cadenas.
Flordelisada: Cruz adornada en sus terminaciones, o brazos, con flores de lis.
Timbre: Insignia o elemento que se coloca en la parte superior de los escudos de armas para distinguir los grados de nobleza o cargos.
Coronel: Corona heráldica
Oscense: Gentilicio de los originarios de la ciudad de Huesca, capital de la provincia del mismo nombre de la Comunidad Autónoma de Aragón del Reino de España.
Solar de origen: Casa. Lugar de origen de linaje noble.
Pirenáica: Relativo a los Pirineos. Cadena montañosa del norte de España, que forma una frontera natural con Francia.
Infanzonía: Hidalgo de los pertenecientes a cierta clase que tenía limitado el poder sobre sus dominios.
Hidalguía: Cualidad de hidalgo o hijodalgo: de carácter noble, caballeroso, generoso o magnánimo.
Maravedí: Moneda española antigua de distintos valores según las épocas, y, algunas veces, imaginaria.
Entroncar: Tener parentesco con cierta persona o linaje o descender de ellos. Afirmar de alguien que desciende de cierta persona o linaje o tiene parentesco con ellos.
Mesnada: Persona que auspiciaba, con armas y alimentos un conjunto de gente armada que estaba al servicio de un rey o señor.
Sarraceno: Por extensión, musulmán de los que llevaron a cabo la conquista de distintos países; particularmente, moro de la España de la Reconquista
Calatrava: Orden Militar instituida por el Rey Sancho III de Castilla, hacia el año 1158 en el lugar del mismo nombre (Calatrava, España), beneficiada con gran parte de los bienes de la Orden Militar del Temple (Templarios) tras su disolución. Se representa con una cruz de color rojo, de brazos iguales terminados en flor de lis.
El patriotismo constitucional se presenta así como la respuesta a los nacionalismos excluyentes que por la violencia o sin ella persiguen la secesión de sus respectivas regiones de España. "La Constitución de 1978 es el mejor paradigma de un proyecto colectivo de libertad, crecimiento y convivencia para todos los españoles y para todas las nacionalidades y regiones de España", argumentan Piqué y San Gil en su ponencia al XIV Congreso del PP.
El concepto de patriotismo constitucional fue elaborado sobre todo por el filósofo alemán Jürgen Habermas, a raíz de la controversia histórica que se dio en Alemania cuando el país se reunificó. Pensadores de derecha, basándose en una nacionalismo excluyente, racial, étnico o de cultura considerada superior, con un patriotismo singularmente emocional, que vive de la confrontación hacia adentro y especialmente hacia afuera, quisieron justificar o al menos excusar la etapa nazi-imperial de Alemania. Mientras que pensadores democráticos (Habermas ha estado asociado a la socialdemocracia) han argumentado en sentido contrario que el único patriotismo que no corre el riesgo de expresar una nacionalismo excluyente, es el que toma por fundamento los valores y principios de alcance universal que inspiran la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos, los cuales constituyen el acuerdo básico en el que se fundamentan las sociedades modernas, al menos en occidente. La emoción patriótica se da en el patriotismo constitucional dentro de un marco conceptual jurídicamente formulado, que responde a un humanismo de pluralismo y comunidad, de libertad y responsabilidad y de autonomía y solidaridad. En un artículo intitulado "Otra vez: la identidad alemana", Habermas afirma: "La cristalización del "patriotismo constitucional", la aceptación de un orden político constituido por el derecho a la autodeterminación y la separación de dicho orden de la idea de una "comunidad de destino", étnica, cultural, colectiva, son los resultados centrales de la deligitimación del nacionalismo alemán" (publicado en New German Critique, vol.52).
En este mes de la Patria, nosotros los panameños y panameñas haríamos bien en reflexionara sobre el patriotismo constitucional.
Al discutir la suerte de nuestra Constitución, algunos de los más radicales defensores de la necesidad de suplantar la Constitución vigente, tal que quedó a partir del "Acto Constitucional de 1983", revelan una emoción patriótica excluyente. Desprestigian el texto del ´83 demagógicamente tildándolo de "militarista" cuando ya no le queda ningún residuo de militarismo. Además, la describen como una constitución de "parches", cuando sólo una constitución impuesta por un único constituyente puede evitar los "parches", ya sea los que se dan por la necesidad de lograr consenso en una Asamblea Constituyente entre miembros de la misma con su muy diversa condición socioeconómica, sus diferentes ideologías y sus concepciones distintas de la sociedad, el Estado y el gobierno, ya sea los que se dan por la necesidad de introducirle reformas en diferentes períodos de la historia a una constitución que como la norteamericana perdura por más de dos siglos.
Al mismo tiempo, no reconocen los valores que el texto del ´83 ha demostrado tener. En 1983 tuvo el valor de evitar una ruptura total entre los dos sectores en que el país se dividía, permitiendo que se iniciaran contactos que eventualmente generaron una abrumadora mayoría a favor de la democracia que el texto consagraba formalmente, aunque el régimen no la cumplía. Tuvo el valor de proporcionarle a la oposición civilista su reclamo fundamental contra la dictadura, a saber que violaba flagrantemente la Constitución. Tuvo el valor de servir de instrumento para la restauración de la democracia a partir del 20 de diciembre de 1989. Ha tenido el valor de permitir dos reformas constitucionales transcendentales, a saber la prohibición de todo ejército y la creación de la Autoridad del Canal de Panamá, y de permitir también dos elecciones transparentes de presidentes de la República.
A pesar de ello, el texto constitucional del ´83 requiere seria revisión y reforma, para reducir su presidencialismo exagerado, perfeccionar las funciones y la integración de la Asamblea Legislativa, asegurar la independencia del Órgano Judicial y descentralizar las responsabilidades oficiales y la disposición de recursos públicos, como también para consagrar la Defensoría del Pueblo y la vigencia del "habeas data". Pero cualquier cambio que se introduzca, si afecta la organización de las autoridades, tendría que entrar en vigencia en el período constitucional de 2009 a 2013. Si se apurara el cambio para que fuera efectivo a partir del 2004, agravaría aún más la seria crisis económica por la tensión e incertidumbre que suscitaría, y daría la impresión de una "jugada" con fines electorales aviesos.
Sólo con mayor respeto por lo que el texto de 1983 ha significado en la historia nacional y una gran dosis de sensatez en el proceso que se adopte para introducirle cualquier cambio, estaremos demostrando un patriotismo constitucional.
(ariyan@sinfo.net)
Recurrí al Nobiliario de Aragón de Pedro de Vitales, al Diccionario Heráldico de Don Gregorio García Ciprés, a la Enciclopedia Heráldica y Genealógica de los hermanos García Carrafa y a otras obras técnicas sin encontrar específicamente al fenecido Juan Bitrián.
Sin embargo, la Enciclopedia Heráldica y Genealógica de los Hnos. García Carrafa (Tomo 16, página 211), nos relata que JUAN BITRIAN, vecino de la villa de LABATA del partido judicial de Huesca, era hijodalgo en el maravedí de 1582.
Habíamos encontrado a un BITRIAN que bien su padre o abuelo dejó documentada su infanzonía o hidalguía. Tras nuestro JUAN BITRIAN en el García Carraffa, no hallé otros indicios para aclarar la primera parte de su segundo apellido (compuesto) BEAM_TE.
De este modo en los libros referidos escruté con minuciosidad los enlaces del linaje NAVARRA, intuía que dicho apellido y su representación heráldica (las armas del reino de Navarra) no pasarían desapercibidas por los ilustres historiadores y heraldistas. Así fue como llegué al linaje BEAUMONT y NAVARRA, que por motivos de alianzas matrimoniales entroncaba con los monarcas del antiguo reino de Navarra.
De la rama de los Condes de Lerín tenía que descender nuestro ilustre difunto, ya que éstos fueron los que añadieron al escudo de armas de BEAUMONT Y NAVARRA (las cadenas de oro y el losanjado) a las tres flores de lis de oro en campo de azur. Ya casi podíamos identificarlo con propiedad como JUAN BITRIAN DE BEAUMONT Y NAVARRA.
Del cuartel que, no hemos podido obtener dato alguno, es el tercero, que intuitivamente y basado en la experiencia, describiremos como: en campo de plata dos calderas de sable, bordura de Castilla y León (en campo de gules un castillo de oro y en campo de plata un león rampante de gules), dicha representación heráldica, fue en sus comienzos (calderas de sable) un elemento recurrente de la ciencia heroica para representar a los denominados Rico Hombres de Mesnada, término empleado para designar a los ciudadanos que auspiciaban con su dinero y armas el equipamiento y manutención de otros soldados que combatían al sarraceno en la larga Reconquista española.
Dado que había hallado al ilustre personaje en mi biblioteca particular, aun habiendo escrutado los libros de índices de la Orden Militar de Calatrava y el Elenco de Títulos Nobiliarios, deduciendo que la cruz de Calatrava acolada y el uso de la Corona de Marqués, recurrí a una más profunda investigación, que me llevó a la Biblioteca Nacional de Panamá y al Archivo Histórico Nacional.
Tras varios días de consultas en la Biblioteca Nacional, en las que disfruté leyendo las obras del Académico de la extinguida Academia Panameña de la Historia, Manuel María Alba Carranza, de Dulio Arroyo Camacho, del Reverendo Félix M. Monasterio y de Juan Bautista Sosa, entre otros, confirmé el efímero ejercicio como Capitán General de Tierra Firme y Gobernador de la Real Audiencia de Panamá de "Juan Bitrián Navarra y Biamonte" (1650 -1651, interino).
Con este importante hallazgo me trasladé al Archivo Histórico Nacional, y tras la consulta a los Documentos del Archivo de Indias (relacionados con Panamá), compilados por el Padre Antonio Concha S.J. en enero de 1959; descubrí que existen dos documentos en los que JUAN BITRIAN BEAUMONT Y NAVARRA aparece como signatario "Juan Bitrián Navarra y Biamonte".
Ciertamente éste era el verdadero testimonio de presencia histórica en tierras panameñas de nuestro prócer del que en un estudio más profundo nos ocuparemos de su ascendencia y motivos de su nombramiento para el cargo tan importante que desempeñó.
Para el lector más curioso hay que aclararle que esta lápida funeraria no estuvo siempre en su actual lugar de ubicación, es más, ha tenido varios asentamientos.
En su origen, coincidiendo, supuestamente con la cubierta del féretro de Juan Bitrián, en 1651estuvo en la Iglesia Mayor; con posterioridad fue trasladada a la actual Parroquia de San Felipe, tal y como nos muestra la imagen (pág. 62) de la obra "Portobelo relicario de piedra" del Académico Manuel M. Alba, estuvo en el suelo, junto a la grada del altar en el lado del púlpito y hace tan solo tres años, para evitar su deterioro y pérdida de la pieza epigráfica por el paso de los fieles, el Párroco, con un excelente criterio digno de alabanza, decidió situarla erguida en el lugar que hoy ocupa.
Aunque no es la crítica mi intención, en la imagen expresada el Profesor Alba confunde al titular de los restos que reposaban bajo esa lápida atribuyéndolos al Duque de la Palata que, si bien tuvo también su enterramiento en aquella iglesia, no es su lápida sepulcral sino la de nuestro, ya bien conocido, Juan Bitrián.
Respecto a la representación gráfica del escudo, no pretendo aquí escribir un tratado de heráldica, así que solamente significaré la posible rareza en cuanto al timbre del escudo, la corona de marqués.
La corona de marqués se describe, "de oro realzada de tres florones vistos, con seis perlas puestas sobre pequeñas puntas entre los florones, que se levantan del aro o círculo engastado de piedras y de perlas, aunque era manifiesta representación de un título nobiliario sirvió para representar (con algunas variantes, que no es el caso) otros cargos y nombramientos como bien pudo ser el de Capital General de Tierra Firme y Gobernador de la Real Audiencia, pasando a denominarse en este caso, la corona, coronel.
Epígrafe: Inscripción». Escrito breve grabado en piedra, metal, etc., para conservar el recuerdo de alguien o de algún suceso.
Epigrafía: Estudio de las inscripciones antiguas y modernas.
Epitafio: Inscripción sepulcral. Alabastro: Mineral. Piedra caliza compacta, trasluciente, blanca amarillenta o veteada, usada para objetos de adorno.
Escudo (heráldico): Objeto que figura un escudo, sobre el que están representados los emblemas o armas de una ciudad, una nación, una familia noble, etc., las cuales lo usan como distintivo.
Heráldica: Conjunto de los conocimientos relacionados con los escudos nobiliarios.
Sin: Blasón, armerías. También denominada ciencia heroica.
Blasón: Conjunto de las cosas relacionadas con los escudos de armas. Tratado de ellas. Escudo de armas.
Cuartelado: Escudo dividido en cuatro partes.
Cuartel: Cualquiera de las divisiones de un escudo.
Azur: De color azul, esmalte del grupo de colores empleado en heráldica.
Lise (s): Flor de lis: estilización heráldica del lirio.
Oro: De su color, esmalte del grupo de los metales empleado en heráldica
Losanjado: Disposición continua de losanjes. Con figura de rombo. Elemento de ornamentanción del blasón.
Plata: De su color, esmalte del grupo de los metales empleado en heráldica.
Calderas: Caldero, recipiente de forma redondeada con asa. En heráldica se representa, habitualmente, con las terminaciones de sus asas simulando cabezas de serpientes.
Sable: De color negro, esmalte del grupo de colores empleado en heráldica
Bordura: Bordadura. Dibujo que rodea el escudo en su perímetro.
Castilla y León: En este caso se refiere a la representación de las armerías de dichos reinos, en la actualidad, nombre de la Comunidad Autónoma del Reino de España, cuyo blasón se conserva en la actualidad.
Gules: De color rojo, esmalte del grupo de colores empleado en heráldica.
Castillo: Figura que representa una torre, o varias unidas por muros; es la pieza principal del escudo de España.
León rampante: Se aplica al animal, especialmente al león, que está con las garras levantadas en actitud de coger y la mano abierta.
Armado de gules: Provisto de cierta cosa con la que se puede atacar, defenderse o hacer fuerza, en este caso, heráldicamente, se refiere a la distinta coloración (roja) de su lengua y uñas.
Cadena de oro: Simbología del antiguo Reino de Navarra.
Acolar: Poner formando aspa detrás del escudo o alrededor de él ciertas señales de distinción, como cruces, llaves, banderas o cadenas.
Flordelisada: Cruz adornada en sus terminaciones, o brazos, con flores de lis.
Timbre: Insignia o elemento que se coloca en la parte superior de los escudos de armas para distinguir los grados de nobleza o cargos.
Coronel: Corona heráldica
Oscense: Gentilicio de los originarios de la ciudad de Huesca, capital de la provincia del mismo nombre de la Comunidad Autónoma de Aragón del Reino de España.
Solar de origen: Casa. Lugar de origen de linaje noble.
Pirenáica: Relativo a los Pirineos. Cadena montañosa del norte de España, que forma una frontera natural con Francia.
Infanzonía: Hidalgo de los pertenecientes a cierta clase que tenía limitado el poder sobre sus dominios.
Hidalguía: Cualidad de hidalgo o hijodalgo: de carácter noble, caballeroso, generoso o magnánimo.
Maravedí: Moneda española antigua de distintos valores según las épocas, y, algunas veces, imaginaria.
Entroncar: Tener parentesco con cierta persona o linaje o descender de ellos. Afirmar de alguien que desciende de cierta persona o linaje o tiene parentesco con ellos.
Mesnada: Persona que auspiciaba, con armas y alimentos un conjunto de gente armada que estaba al servicio de un rey o señor.
Sarraceno: Por extensión, musulmán de los que llevaron a cabo la conquista de distintos países; particularmente, moro de la España de la Reconquista
Calatrava: Orden Militar instituida por el Rey Sancho III de Castilla, hacia el año 1158 en el lugar del mismo nombre (Calatrava, España), beneficiada con gran parte de los bienes de la Orden Militar del Temple (Templarios) tras su disolución. Se representa con una cruz de color rojo, de brazos iguales terminados en flor de lis.