Paulino Romero, Shakespeare y méritos
Me llamó la atención un reciente artículo de opinión ("El Shakespeare del PRD", jueves 3 de julio), referido al maestro Paulino Romero C. El mismo lo ubica en una posición crítica, pues cuestiona su posición como hombre de opinión pública, principalmente durante la gestión de gobierno de Mireya Moscoso.
Los señalamientos en el artículo aludido parecieran motivados por lo político, igual a la acusación que se le hace. Lo que debiera trascender es la discusión alrededor de sus planteamientos sobre la educación nacional para situar su pertinencia o no y su validez científica. Hemos de coincidir en que las dos últimas gestiones gubernamentales han sido un rotundo fracaso en lo que a la educación respecta, por lo que objetivamente hay que hacer señalamientos correspondientes. He seguido de cerca las reflexiones del pedagogo Romero, y no es cierto que ha mantenido un radical silencio ahora que el PRD, con las riendas de la cosa pública, ha administrado malamente el país, y consecuencialmente la educación.
Categorizarlo como Shakespeare del PRD es, de alguna manera, destacar lo que algunos autores como Robert Green, decían del dramaturgo inglés: "grajo arribista, embellecido con nuestras plumas, que con su corazón de tigre envuelto en piel de cómico se cree capaz de impresionar?", o que se le tenía como: "? el único sacude-escenas del país". O que por su condición de escritor, lo hizo para obras de teatro, de dramas y de tragedias -para algunos de sus críticos- no de su creación sino de autores como Francis Bacon o Christopher Marlowe. O que sin formación universitaria, optó por ser un autodidacta. Si de eso se trata, es validar las consideraciones que no favorecen al más grande dramaturgo de todos los tiempos.
No obstante, nadie a pesar de las críticas puede poner en duda la prolífera producción académica-cultural de unos de los talentos con presencia universal como lo fue Shakespeare. De modo que si se trata -proporciones guardadas- de hacer la relación Shakespeare-Romero, debemos reconocer lo que para la literatura, el espíritu del hombre, y el conocimiento hizo el primero, y lo que con su empeño, visión, academia y voluntad, está haciendo el segundo frente a lo que hoy es uno de los componentes sociales, en crisis, como lo es la educación. Porque, acéptese o no, Romero está aportando al debate sobre la educación panameña, lo que ponderar.
Tampoco nadie puede poner en duda su rica producción periodística, por más de treinta años, sobre educación, así como otros temas de índole político, social, económico y cultural. Y de igual forma, sus volúmenes educativos como "Enfoques Pedagógicos, Políticos y Sociales"; "Temas Educativo de Actualidad"; "Concepto Generales en Torno a la Supervisión Escolar"; "Organización y Práctica de la Docencia Universitaria"; "Algunas características de la educación europea y norteamericana y su influencia en Latinoamérica". El problema está en que cuando se descalifica se pierde, cuando se debate sobre bases objetivas, se gana, y en este caso -si se da- será beneficioso para la Educación panameña.
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