¿Paz sin justicia?
Aveces pareciera como si algunos representantes del gobierno, la sociedad civil y los medios de comunicación hubiesen despertado de súbito a la dura realidad de los hechos y se dieron cuenta de que la lucha contra la violencia y la delincuencia no es un tema de orden público solamente y por lo tanto no compete principalmente a la policía. La fuerza pública tiene un rol importante, pero solo eso, una función muy definida y específica que jamás podrá sustituir las instituciones de justicia. Cuando decimos que queremos tener paz en sociedad, nos estamos comprometiendo a respetar la institucionalidad. La impunidad, que a veces preocupa, no es el resultado de las instituciones, sino de la ausencia o falta de desarrollo de capacidades para actuar con eficacia y eficiencia. Como país no hemos planificado adecuadamente la generación de recursos humanos calificados para atender áreas prioritarias de nuestro desarrollo. Pese a que el Estado cuenta con los recursos financieros para hacerle frente a las necesidades reales, no priorizamos la inversión pública que nuestras circunstancias demandan. En modo alguno puede decirse que los actuales miembros del gobierno sean los causantes de esta situación, que lleva de arrastre lo que la democracia de existencia. No obstante, esperamos que este gobierno le dé un golpe de timón a la máquina del Estado y abandone el camino de la improvisación y el facilismo de respuestas falsas y falaces, que dicho sea de paso, parecen ser la tónica hasta ahora en materia de seguridad.