¿Peligra fuego del Espíritu Divino?
La iglesia cristiana de nuestros días debería estar embarazada de apasionada propagación, mientras que lo está es embarazada con una débil e ineficaz propaganda. La iglesia tiene montones de consejeros, pero lo más importante: ¿Dónde están los intercesores hasta la agonía? Las grandes iglesias, que se alaban por sus grandes auditorios, tienen que admitir su bajo nivel en cuanto a nuevos nacimientos espirituales. Si bien es cierto que podemos acrecentar nuestras iglesias sin acrecentar el Reino de Dios y es que muchos pastores y/o predicadores tienen más hijos adoptivos que naturales, y el enemigo de la multiplicación es el estancamiento, el estatismo o la inmovilidad que caracteriza a muchas iglesias en Panamá en la actualidad.
Hoy en día podemos apreciar sin mucha dificultad que hay una especie de competencia desaforada muy carnal y nada espiritual, un interés y preocupación obsesivos de muchos "siervos del Señor" preguntaríamos ¿de cuál de los dos señores?) en tener iglesias o templos con aire acondicionado (lo que denominamos iglesias cómodas) confortables para pasar un "good time".. que llenas del verdadero fuego del Espíritu de Dios, tan ausente hoy en muchas iglesias de las tantas denominaciones y concilios que pululan por todo el país y que con su surgimiento, lejos de dar la impresión de crecimiento, el mensaje que nos envían es que la mayoría surgen y se forman de elementos descontentos de una iglesia, que se apartan y luego fundan su propia iglesia, lo que demuestra es división y que está privando la carnalidad, la ambición, el materialismo, y no la conducción del verdadero espíritu de verdad, el Espíritu del Dios viviente.
Y es que nuestro Dios es fuego que consume... Dios y el fuego son inseparables. Todos tenemos eventualmente que ver con el fuego: los pecadores, con el fuego del infierno según la teología del Dios antropomórfico, los creyentes con el fuego del juicio. Y debido a que muchas iglesias se han apartado de la senda correcta y desviado sus caminos, perdiendo de esta forma el fuego del Espíritu de Dios, entonces, millones tendrán que ir al lago de azufre y fuego.
Estamos en el tiempo, los signos a nivel mundial así lo indican: el Evangelio está altamente comercializado, hay poca atención a las almas, nos falta frecuencia y ardor en la oración, somos hipócritas y faltos de sinceridad, falta unión entre el pueblo de Dios, que da lugar a tantas denominaciones, concilios, iglesias independientes, celos, envidias, ambición desmedida, ansias de figuración, poca espiritualidad, materialismo, a las heridas que la iglesia recibe de sus propios miembros y porque quitamos y asumimos usurpando la gloria, el honor y el poder que pertenece únicamente a Dios. Nuestro Creador quiere una sola iglesia unificada a nivel mundial, alrededor de la piedra angular: ºJesucristo!
En resumidas cuentas... no se aprecia el amor a la verdad y a las almas perdidas, por esa gente conflictiva, descarriada y difícil de amar, de acudir a esos lugares donde nadie quiere ir (a las cárceles, a los hospitales -especialmente a las salas de enfermos terminales- a las calles donde están los mendigos, vagos, alcohólicos, los drogadictos, homosexuales y prostitutas) lo que se hace es mirar para otro lado, o sencillamente evitar transitar por esos sitios.
Oramos a Dios con una actitud de lo toma o lo deja, nuestras oraciones son de ocasión. Ofrecemos dar a Dios lo que nada nos cuesta; ni siquiera tenemos un fuerte deseo de aquello por lo que oramos, somos acomodaticios, blandos, espasmódicos, sin comprender aún, que el único poder al cual Dios cede y que es capaz de moverlo a nuestro favor es el poder de la oración.
El verdadero evangelio de Jesucristo es sufrimiento, desprendimiento y sudor y ese evangelio no es una historia antigua contada en nuestros días, sino el fuego del Espíritu de Dios alimentado por la llama inmortal del amor.
La terrible esclavitud espiritual que existe hoy en día en gran parte del mundo y que amenaza al resto de la humanidad, no es un cuento... es real.
Cuando la política, los intereses estratégicos y la economía mundial están causando momentos muy críticos en la Historia de la humanidad, surge una alarmante interrogante: ¿Lograrán los cristianos demostrar y sostener la verdad y el poder del evangelio de Jesucristo, o sucumbirán bajo las terribles presiones que se les impondrán?
Hoy en día podemos apreciar sin mucha dificultad que hay una especie de competencia desaforada muy carnal y nada espiritual, un interés y preocupación obsesivos de muchos "siervos del Señor" preguntaríamos ¿de cuál de los dos señores?) en tener iglesias o templos con aire acondicionado (lo que denominamos iglesias cómodas) confortables para pasar un "good time".. que llenas del verdadero fuego del Espíritu de Dios, tan ausente hoy en muchas iglesias de las tantas denominaciones y concilios que pululan por todo el país y que con su surgimiento, lejos de dar la impresión de crecimiento, el mensaje que nos envían es que la mayoría surgen y se forman de elementos descontentos de una iglesia, que se apartan y luego fundan su propia iglesia, lo que demuestra es división y que está privando la carnalidad, la ambición, el materialismo, y no la conducción del verdadero espíritu de verdad, el Espíritu del Dios viviente.
Y es que nuestro Dios es fuego que consume... Dios y el fuego son inseparables. Todos tenemos eventualmente que ver con el fuego: los pecadores, con el fuego del infierno según la teología del Dios antropomórfico, los creyentes con el fuego del juicio. Y debido a que muchas iglesias se han apartado de la senda correcta y desviado sus caminos, perdiendo de esta forma el fuego del Espíritu de Dios, entonces, millones tendrán que ir al lago de azufre y fuego.
Estamos en el tiempo, los signos a nivel mundial así lo indican: el Evangelio está altamente comercializado, hay poca atención a las almas, nos falta frecuencia y ardor en la oración, somos hipócritas y faltos de sinceridad, falta unión entre el pueblo de Dios, que da lugar a tantas denominaciones, concilios, iglesias independientes, celos, envidias, ambición desmedida, ansias de figuración, poca espiritualidad, materialismo, a las heridas que la iglesia recibe de sus propios miembros y porque quitamos y asumimos usurpando la gloria, el honor y el poder que pertenece únicamente a Dios. Nuestro Creador quiere una sola iglesia unificada a nivel mundial, alrededor de la piedra angular: ºJesucristo!
En resumidas cuentas... no se aprecia el amor a la verdad y a las almas perdidas, por esa gente conflictiva, descarriada y difícil de amar, de acudir a esos lugares donde nadie quiere ir (a las cárceles, a los hospitales -especialmente a las salas de enfermos terminales- a las calles donde están los mendigos, vagos, alcohólicos, los drogadictos, homosexuales y prostitutas) lo que se hace es mirar para otro lado, o sencillamente evitar transitar por esos sitios.
Oramos a Dios con una actitud de lo toma o lo deja, nuestras oraciones son de ocasión. Ofrecemos dar a Dios lo que nada nos cuesta; ni siquiera tenemos un fuerte deseo de aquello por lo que oramos, somos acomodaticios, blandos, espasmódicos, sin comprender aún, que el único poder al cual Dios cede y que es capaz de moverlo a nuestro favor es el poder de la oración.
El verdadero evangelio de Jesucristo es sufrimiento, desprendimiento y sudor y ese evangelio no es una historia antigua contada en nuestros días, sino el fuego del Espíritu de Dios alimentado por la llama inmortal del amor.
La terrible esclavitud espiritual que existe hoy en día en gran parte del mundo y que amenaza al resto de la humanidad, no es un cuento... es real.
Cuando la política, los intereses estratégicos y la economía mundial están causando momentos muy críticos en la Historia de la humanidad, surge una alarmante interrogante: ¿Lograrán los cristianos demostrar y sostener la verdad y el poder del evangelio de Jesucristo, o sucumbirán bajo las terribles presiones que se les impondrán?