¿Peligra la democracia colombiana?
Según las cifras entregadas por la Registraduría Civil, el órgano electoral en Colombia, hay 24,208,150 ciudadanos con derecho a elegir; de éstos, 5,829,958 dieron el voto a Álvaro Uribe, o sea un 24.08%. El 75.72% restante (18,378,192) se abstuvo o votó por otros de los 10 candidatos. Esta es una situación grave de ilegitimidad que pone en peligro la democracia colombiana. Álvaro Uribe Vélez, el ganador de la Presidencia de la República de Colombia en las pasadas elecciones, nació en 1952 en Medellín, en una familia de la gran burguesía antioqueña, vinculada también a la gran propiedad terrateniente. Según Fabio Castillo, en su libro: “Los Jinetes de Cocaína”, don Alberto Uribe Sierra, padre del nuevo Presidente de Colombia, era un conocido narcotraficante que fue arrestado una vez para ser extraditado, pero Jesús Aristizábal Guevara, entonces secretario de Gobierno de la ciudad de Medellín, logró ponerlo en libertad. Así es que Uribe procede también de una familia vinculada al negocio del narcotráfico. Estudió en los mejores colegios de Medellín. En 1977 se graduó en Derecho y Ciencias Políticas, en la Universidad de Antioquia. En 1993 se especializó en administración y Gerencia, en la Universidad de Harvard, en donde, además, estudió Negociación de Conflictos. En 1998 fue nombrado “Senior Associate Member”, del “Saint Antony’s College”, en Oxford University, Inglaterra.
En 1976, Uribe fue Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín. Secretario General del Ministerio del Trabajo (1977 - 1978) y entre 1980 y 1982, fue director de Aeronáutica Civil. Fue Alcalde de Medellín (1982 - 1983) y Concejal de la ciudad (1984 - 1986). Senador (1988 - 1993) y Gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997.
Según el periodista del diario “El Expertador”, Fernando Garavito, en una de sus columnas de febrero pasado, durante el tiempo que Uribe fue director de la Agencia de Aeronáutica Civil de Colombia (1980 - 1982) numerosas licencias de pilotos fueron dadas al Cartel de Medellín, permitiendo a sus pilotos volar con grandes cantidades de cocaína fuera de Colombia y hacia o dentro de EE.UU. Uribe fue entonces supuestamente retirado del cargo por esta irregularidad.
Su relación con el archinarcotraficante Pablo Escobar, también está documentada durante el tiempo en que fue Alcalde de Medellín, por los llamados “proyectos comunitarios”: uno era la construcción de un barrio para gente pobre conocido como “Medellín sin Tugurios”, y el otro un programa cívico que condujo a la plantación de miles de árboles en la ciudad. Pablo Escobar financió ambos proyectos en un intento por mejorar su imagen pública y Uribe apoyó públicamente ambos esfuerzos. ¿Por qué en aquél entonces Uribe inauguró el nuevo barrio cuando era bien sabido el hecho de que casi toda la cobertura de prensa positiva sería para Escobar?
Durante esta trayectoria en los órganos de poder del Estado, Uribe fue construyendo su proyecto de Estado Fascista (Estado Comunitario), sustentado en elementos como: centralización absoluta del poder ejecutivo, control y disminución del Congreso, fortalecimiento del aparato militar, desarrollo de la estructura paramilitar, negación de las libertades democráticas, reducción de los derechos del pueblo y vinculación con los sectores más corruptos y violentos de las clases dominantes.
Durante su período como Gobernador de Antioquia, experimentó su modelo de “Estado Comunitario”, con la cortina de humo de estimular la participación de la ciudadanía en la generación de empleo con un modelo paramilitar de seguridad pública. A partir de un programa auspiciado por el Gobierno de EE.UU. a través de la Universidad de Harvard, se capacitó a cerca de 50,000 antioqueños en “Negociación Pacífica de Conflictos”. Este proyecto sirvió para crear las Asociaciones Comunitarias “Convivir”, en 1994 y cuyos miembros podían realizar agresiones y asesinatos contra elementos del pueblo, mientras el Estado y las fuerzas de seguridad les garantizaban el secreto y la cobertura. Estas cooperativas fueron utilizadas por los terratenientes y los narcotraficantes, para aplicar la política contrainsurgente de “tierra arrasada” en numerosas zonas campesinas y en la misma capital antioqueña. Fue con las “Convivir” que los paramilitares lograron su despliegue nacional, se consolidaron en Antioquia, en el Nudo de Paramillo, e ingresaron al eje bananero de Urabá asesinando y desplazando a miles de campesinos.
En marzo pasado, estando Uribe en plena campaña política por la Presidencia de Colombia, el periodista Joseph Contreras, del diario “Newsweek”, le preguntó: “Algunos colombianos ven en usted al candidato favorito de los grupos paramilitares”. A lo que Uribe respondió: “Nunca me he reunido con ningún miembro ni de las fuerzas paramilitares ni de la guerrilla. Carlos Castaño (el jefe paramilitar) ha dicho claramente que no me conoce. Una vez, hace muchos años, me reuní con Salvatore Mancuso (el jefe militar del grupo paramilitar “Autodefensas Unidas de Colombia”), cuando él era un ganadero, pero no he vuelto a hablar con él desde que se unió a los paramilitares”.
Con su propuesta de “Estado Comunitario” y su lema “mano firme y corazón grande”, Uribe es hoy por hoy quien encarna el proyecto político de las clases dominantes de Colombia y también al imperialismo norteamericano, y sus necesidades de centralización del Poder Ejecutivo y un plan contrainsurgente y antipopular. Además, siempre ha clamado por la presencia de tropas extranjeras en Colombia y hoy está haciendo contactos con el Pentágono y la CIA, para incrementar la presencia militar y la participación de tropas norteamericanas en la guerra interna.
En 1976, Uribe fue Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín. Secretario General del Ministerio del Trabajo (1977 - 1978) y entre 1980 y 1982, fue director de Aeronáutica Civil. Fue Alcalde de Medellín (1982 - 1983) y Concejal de la ciudad (1984 - 1986). Senador (1988 - 1993) y Gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997.
Según el periodista del diario “El Expertador”, Fernando Garavito, en una de sus columnas de febrero pasado, durante el tiempo que Uribe fue director de la Agencia de Aeronáutica Civil de Colombia (1980 - 1982) numerosas licencias de pilotos fueron dadas al Cartel de Medellín, permitiendo a sus pilotos volar con grandes cantidades de cocaína fuera de Colombia y hacia o dentro de EE.UU. Uribe fue entonces supuestamente retirado del cargo por esta irregularidad.
Su relación con el archinarcotraficante Pablo Escobar, también está documentada durante el tiempo en que fue Alcalde de Medellín, por los llamados “proyectos comunitarios”: uno era la construcción de un barrio para gente pobre conocido como “Medellín sin Tugurios”, y el otro un programa cívico que condujo a la plantación de miles de árboles en la ciudad. Pablo Escobar financió ambos proyectos en un intento por mejorar su imagen pública y Uribe apoyó públicamente ambos esfuerzos. ¿Por qué en aquél entonces Uribe inauguró el nuevo barrio cuando era bien sabido el hecho de que casi toda la cobertura de prensa positiva sería para Escobar?
Durante esta trayectoria en los órganos de poder del Estado, Uribe fue construyendo su proyecto de Estado Fascista (Estado Comunitario), sustentado en elementos como: centralización absoluta del poder ejecutivo, control y disminución del Congreso, fortalecimiento del aparato militar, desarrollo de la estructura paramilitar, negación de las libertades democráticas, reducción de los derechos del pueblo y vinculación con los sectores más corruptos y violentos de las clases dominantes.
Durante su período como Gobernador de Antioquia, experimentó su modelo de “Estado Comunitario”, con la cortina de humo de estimular la participación de la ciudadanía en la generación de empleo con un modelo paramilitar de seguridad pública. A partir de un programa auspiciado por el Gobierno de EE.UU. a través de la Universidad de Harvard, se capacitó a cerca de 50,000 antioqueños en “Negociación Pacífica de Conflictos”. Este proyecto sirvió para crear las Asociaciones Comunitarias “Convivir”, en 1994 y cuyos miembros podían realizar agresiones y asesinatos contra elementos del pueblo, mientras el Estado y las fuerzas de seguridad les garantizaban el secreto y la cobertura. Estas cooperativas fueron utilizadas por los terratenientes y los narcotraficantes, para aplicar la política contrainsurgente de “tierra arrasada” en numerosas zonas campesinas y en la misma capital antioqueña. Fue con las “Convivir” que los paramilitares lograron su despliegue nacional, se consolidaron en Antioquia, en el Nudo de Paramillo, e ingresaron al eje bananero de Urabá asesinando y desplazando a miles de campesinos.
En marzo pasado, estando Uribe en plena campaña política por la Presidencia de Colombia, el periodista Joseph Contreras, del diario “Newsweek”, le preguntó: “Algunos colombianos ven en usted al candidato favorito de los grupos paramilitares”. A lo que Uribe respondió: “Nunca me he reunido con ningún miembro ni de las fuerzas paramilitares ni de la guerrilla. Carlos Castaño (el jefe paramilitar) ha dicho claramente que no me conoce. Una vez, hace muchos años, me reuní con Salvatore Mancuso (el jefe militar del grupo paramilitar “Autodefensas Unidas de Colombia”), cuando él era un ganadero, pero no he vuelto a hablar con él desde que se unió a los paramilitares”.
Con su propuesta de “Estado Comunitario” y su lema “mano firme y corazón grande”, Uribe es hoy por hoy quien encarna el proyecto político de las clases dominantes de Colombia y también al imperialismo norteamericano, y sus necesidades de centralización del Poder Ejecutivo y un plan contrainsurgente y antipopular. Además, siempre ha clamado por la presencia de tropas extranjeras en Colombia y hoy está haciendo contactos con el Pentágono y la CIA, para incrementar la presencia militar y la participación de tropas norteamericanas en la guerra interna.