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Pensando en función de país




Cronista político

Con motivo del 51 aniversario de la fundación de la República Popular China, escribimos un artículo en el que destacamos algunas razones por las que consideramos que Panamá debe formalizar sus relaciones diplomáticas con esa nación y hacerlas permanentes. Primeramente, no debemos olvidar que China es la nación más grande del mundo, tiene una superficie de 11,418,174 km2 (incluida Mongolia).
China era superada sólo por Rusia en términos de tamaño y es más grande que toda Europa y Oceanía. Ocupa una cuarta parte de la extensión territorial de Asia y aproximadamente una doceava parte del área de todo el mundo. ¿Cómo podemos los panameños considerarnos "Corazón del Universo" y "Puente del Mundo" y no mantener relaciones diplomáticas permanentes con la nación más grande en territorio del planeta?
Entre las razones que mencionamos en aquella oportunidad, que justifican el establecimiento de relaciones diplomáticas permanentes, están el nivel del actual intercambio comercial existente entre China y Panamá, representado por 2,460 millones de dólares en exportaciones chinas al año, que vienen a constituir algo así como la tercera parte de las importaciones de la Zona Libre de Colón. China, además es el tercer usuario del Canal de Panamá y cada año pasan por la vía interoceánica más de 300 barcos chinos. Estos representan el 30% de la Flota Mercante Panameña. Más de 30 mil marinos chinos portan Certificado de Marino de Panamá.
Siempre nos hemos preguntado, ¿por qué existiendo todas estas ventajas económicas, no obtener aún más beneficios de la economía China, hoy día considerado el mercado más grande del mundo y establecer relaciones diplomáticas permanentes con esa gran nación?
Panamá ocupa el primer lugar en América Latina en cuanto al volumen total de las exportaciones de China con 28,138 millones de dólares, luego sigue México con 26,802 millones de dólares, en tercer lugar tenemos a Brasil con 21,779 millones de dólares y en cuarto lugar Chile, con 15,550 millones de dólares.
Pero, mientras tanto, México ha exportado a China 8,435 millones de dólares; Brasil 26,273 millones de dólares; Chile 29,254 millones de dólares; Panamá, en cambio, sólo ha exportado un millón de dólares. Definitivamente algo anda mal, pero muy mal, en la dirección de nuestras relaciones exteriores y comerciales. ¿Qué razones tan poderosas existen para que Panamá no haya formalizado sus relaciones diplomáticas con China e iniciado unas relaciones económicas más equitativas con esa gran nación?
Mientras Taiwán no acepta las condiciones de unificación de China y exige a un puñado de países centroamericanos y del Caribe su exclusivo reconocimiento, cuando se trata de obtener benéficos económicos, da por olvidada su pretensión. De acuerdo con estadísticas de aduanas, para la primera mitad de 1998, el intercambio comercial entre China y Taiwán llegó a 9.61 billones de dólares.
Las exportaciones de China a Taiwán arribaron a 1.8 billones de dólares y las de Taiwán a China alcanzaron los 7.8 billones de dólares.
Estados Unidos, que se han caracterizado por su violenta oposición a China, en septiembre pasado el Senado aprobó, de forma abrumadora, la medida que establece un régimen de relaciones comerciales normales con China, que permitirá a grandes empresas de USA un acceso sin precedentes al gigantesco mercado chino.
La votación significó una importante victoria para la política exterior del presidente Bill Clinton y para las grandes empresas que han presionado al Congreso para vender sus productos a un mercado de más de 1.300 millones de personas. Hubo, como habrá también en Panamá, los que se opusieron, pero constituyen una minoría. Ochenta y tres senadores votaron a favor del proyecto, frente a 15 que se opusieron por diversas razones, principalmente por la situación de los derechos humanos en Pekín.
Los panameños debemos pensar más en función de país y proceder con similar criterio al expresado por el senador norteamericano, el demócrata Richard Durbin (Illinois), a quien se le atribuye haber expresado a los opositores a que Estados Unidos aceptara a China como un país, de tú a tú, que "Si se tratara de un proyecto que fuera a beneficiar a China, entonces deberíamos hacer exigencias, pero los beneficios de esta medida van a ser para nosotros".
Además, si bien es cierto que existen campos en los que China debe avanzar -y lo está haciendo desde la fundación de la República Popular China- no creemos que negarles relaciones diplomáticas permanentes es la respuesta. Por otro lado, no debemos olvidar que en el mundo, 162 países mantienen relaciones diplomáticas con China a excepción de un grupo de naciones centroamericanas y del Caribe, entre las que se encuentra Panamá, que inexplicablemente lo han hecho con Taiwán.
Parece que al fin Occidente ha comprendido que entre más lazos se establezcan con China, mejores son las oportunidades de lograr un mundo más y mejor integrado. Más beneficios logrará Occidente tendiéndole una mano a China que tratar de vencerla torciendo su brazo. A los panameños, sin ninguna duda, nos beneficiará establecer relaciones diplomáticas permanentes con China, pues es un país en el que podremos exportar nuestros productos, amén de los beneficios de la ayuda tecnológica y económica que podremos recibir, como ya lo hacen otros países latinoamericanos que no significan ni tienen para China el significado ni volumen económico nuestro.
Los panameños debemos retomar la eficacia de otrora y dejar de colocarnos en la retaguardia, propia de los que no saben lo que desean. Debemos pensar más en función de país.

101 años de Panamá América

 
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