Pentecostes
Los hechos de Pentecostés, que viene del adjetivo numeral griego "pente y konta" i.e. cincuenta, hoy hace 50 días celebramos la Pascua. (4 de abril -23 de mayo), y en los Hechos de los Apóstoles nos habla de la efusión del Espíritu y fundación del nuevo pueblo de Dios .
Según Lucas en Hechos 2, 2-13 el Espíritu se repartió bajo forma de lenguas de fuego entre todos los discípulos reunidos que, según 1,15 serían unas 120 personas. Comenzaron a hablar "en otras lenguas", según el v. 6 cada uno de los extranjeros les oía, en su propia lengua o dialecto. Lucas insinúa un milagro no sólo en los que oían sino también en los que hablaban v. 4. En todo caso es innegable porque para "otros" para quienes este lenguaje era ininteligible.
Sin entrar en disquisiciones sobre este fenómeno, podemos decir que la intención de Lucas es demostrar como en virtud del Espíritu Santo la predicación del Evangelio de Jesucristo se difundió desde Jerusalén a todos los pueblos.
En el Sermón de la Cena, según San Juan, Jesús nos habla del Espíritu Santo refiriéndose a esta Fuerza de Dios , como "el que nos enseñará todas las cosas , Juan 14 v. 25 "El Espíritu de la verdad que dará testimonio de Él, 15v.26. Se refiere a Él, como el Paráclito, es decir el Consolador en 16, 5-7, Os cumple que me vaya, sino, el Paráclito no vendrá a vosotros. El convencerá al mundo cuanto al pecado, cuanto a la justicia y cuanto al juicio. Y nos guiará en el camino de la verdad integral. El Espíritu glorificará a Cristo, porque recibirá de lo de Él."
La liturgia por siglos interpretando el clamor de la cristiandad gime y clama diciendo: Ven, Espíritu Santo y consciente de la vaciedad de vaciedades que vivimos y queremos seguir viviendo, le ruega que llene la faz de la tierra, Reple tuorum corda fidelium; llena los corazones de tus fieles, y que ojalá estemos dispuestos a recibirlo pues el país entero lo necesita y más los miembros que participan en las prácticas de la Iglesia católica.
No deja de llamar la atención en la liturgia de esta fiesta que la Iglesia viene clamando como si hablara con el Espíritu con las palabras Veni, Sáncte Spiirtu ¡Ven, Espíritu Santo! Y lo repite y lo repite y el espíritu viene o no viene. Nadie lo ve. Pero sí está entre nosotros, sino sería inexplicable cómo espontáneamente el feligrés de todo rincón de la tierra a pesar de la fuerte crítica contra la institución eclesial, a pesar de la batalla montada por gente de adentro y de afuera, asiste devotamente y siente a su manera la acción del Espíritu que en muchos casos lo lleva a uno a decir la verdad y defenderla aunque no le favorezca. Sigamos pidiendo que venga a Panamá y que llegue a los sitios donde muchos no lo conocen.