Percepción de la democracia
Si bien es cierto que por los regímenes dictatoriales recientes en América Latina, la población está más sensible a cualquier situación que ponga en riesgo la estabilidad social y democrática, existen síntomas que expresan una polarización o sectorización de la percepción ciudadana. Así lo señala el Informe 2004 de Latinobarómetro, el cual indica que entre 1996 y 2004, el apoyo a la democracia, autoritarismo e indiferencia en la región fue de 61% a 53%, de 18% a 15% y de 16% a 21%, respectivamente.
Ello es un reflejo de que la sociedad latinoamericana ya está cansada de creer en el discurso de los políticos, y exige obras concretas que demuestren una mejora social expresada en términos de la satisfacción de las necesidades básicas. Ser indiferente ante esta situación también es un problema cultural que hay que erradicar en la región, pues con ello se denota una actitud pasiva ante la crisis económica, cultural, social y política. Los latinoamericanos, además, exigen erradicar la corrupción que malgasta dinero que puede invertirse en los pobres.
Aún hay países como Perú y Paraguay que dudan sobre la eficiencia de un gobierno civil; en ellos, 6 de cada 10 ciudadanos prefieren un gobierno militar. Esta percepción se relaciona con la que afirma que si bien es cierto que la democracia es necesaria para desarrollarse, exigen liderazgos fuertes que ofrezcan orden. Se prefiere el orden incluso a costa de la libertad, excepto Bolivia, Venezuela, Uruguay y Ecuador.
Uno de los índices que más preocupa es la insatisfacción con la democracia en la región, la cuál desde 1996 hasta hoy, no varió del 65%. Panamá es uno de los países que más bajó de 25% a 16%. El informe señala: "La satisfacción con la democracia es un indicador de eficacia del sistema mucho más ligado al desempeño de gobierno, mientras el apoyo a la democracia es un indicador de legitimidad del sistema democrático mucho más ligado a la aceptación de valores básicos como la libertad y la tolerancia". Esto indica que los gobiernos actuales y los entrantes deben diseñar y ejecutar medidas que los haga más eficientes, pues la gente entiende que la democracia es necesaria, pero tampoco acepta que los políticos no justifiquen su sueldo y el voto de sus electores.
(calbertp@cpi.udep.edu.pe)
Contrariamente a lo que sostienen algunos acólitos de la perversa industria de las drogas y de la violencia, el narcotráfico y la virulencia armada traen solamente miseria, sufrimiento y muerte.
Los narcotraficantes desprecian a los pobres, ya que los catalogan como carnadas de la mafia, en razón de que los utilizan como mulas para el transporte de las prohibidas substancias; frecuentemente esas personas de escasos recursos son capturadas por las autoridades y van a cumplir largas prisiones, mientras que los grandes capos, que fomentan la corrupción, permanecen ocultos y gozando de sus dineros turbios.
La prioridad de la justicia tiene que ser llegar a los máximos jefes del delito para aplicarles todo el rigor de la ley.
El presidente Maduro pidió más apoyo internacional, particularmente a Estados Unidos y a otros países desarrollados, para luchar contra el narcotráfico y sus crímenes conexos; también enfatizó que la ayuda requerida no debe ir exclusivamente al campo financiero sino también al entrenamiento de la Fuerza Pública y a compartir información y experiencia en la lucha antidrogas.
Los planteamientos de este gobernante son sensatos y, por ello, constructivos; estimo que resumen las aspiraciones de los mandatarios latinoamericanos y caribeños que buscan el adelanto y la armonía de sus pueblos, lo que sí se puede conseguir con patriotismo, libertad y democracia, sin que falten las indispensables y edificantes relaciones internacionales. Lo elemental es seguir el ejemplo de las naciones más prósperas y no el de aquellas sumidas en la pobreza y la opresión de tiranos vitalicios.
Ello es un reflejo de que la sociedad latinoamericana ya está cansada de creer en el discurso de los políticos, y exige obras concretas que demuestren una mejora social expresada en términos de la satisfacción de las necesidades básicas. Ser indiferente ante esta situación también es un problema cultural que hay que erradicar en la región, pues con ello se denota una actitud pasiva ante la crisis económica, cultural, social y política. Los latinoamericanos, además, exigen erradicar la corrupción que malgasta dinero que puede invertirse en los pobres.
Aún hay países como Perú y Paraguay que dudan sobre la eficiencia de un gobierno civil; en ellos, 6 de cada 10 ciudadanos prefieren un gobierno militar. Esta percepción se relaciona con la que afirma que si bien es cierto que la democracia es necesaria para desarrollarse, exigen liderazgos fuertes que ofrezcan orden. Se prefiere el orden incluso a costa de la libertad, excepto Bolivia, Venezuela, Uruguay y Ecuador.
Uno de los índices que más preocupa es la insatisfacción con la democracia en la región, la cuál desde 1996 hasta hoy, no varió del 65%. Panamá es uno de los países que más bajó de 25% a 16%. El informe señala: "La satisfacción con la democracia es un indicador de eficacia del sistema mucho más ligado al desempeño de gobierno, mientras el apoyo a la democracia es un indicador de legitimidad del sistema democrático mucho más ligado a la aceptación de valores básicos como la libertad y la tolerancia". Esto indica que los gobiernos actuales y los entrantes deben diseñar y ejecutar medidas que los haga más eficientes, pues la gente entiende que la democracia es necesaria, pero tampoco acepta que los políticos no justifiquen su sueldo y el voto de sus electores.
(calbertp@cpi.udep.edu.pe)
Contrariamente a lo que sostienen algunos acólitos de la perversa industria de las drogas y de la violencia, el narcotráfico y la virulencia armada traen solamente miseria, sufrimiento y muerte.
Los narcotraficantes desprecian a los pobres, ya que los catalogan como carnadas de la mafia, en razón de que los utilizan como mulas para el transporte de las prohibidas substancias; frecuentemente esas personas de escasos recursos son capturadas por las autoridades y van a cumplir largas prisiones, mientras que los grandes capos, que fomentan la corrupción, permanecen ocultos y gozando de sus dineros turbios.
La prioridad de la justicia tiene que ser llegar a los máximos jefes del delito para aplicarles todo el rigor de la ley.
El presidente Maduro pidió más apoyo internacional, particularmente a Estados Unidos y a otros países desarrollados, para luchar contra el narcotráfico y sus crímenes conexos; también enfatizó que la ayuda requerida no debe ir exclusivamente al campo financiero sino también al entrenamiento de la Fuerza Pública y a compartir información y experiencia en la lucha antidrogas.
Los planteamientos de este gobernante son sensatos y, por ello, constructivos; estimo que resumen las aspiraciones de los mandatarios latinoamericanos y caribeños que buscan el adelanto y la armonía de sus pueblos, lo que sí se puede conseguir con patriotismo, libertad y democracia, sin que falten las indispensables y edificantes relaciones internacionales. Lo elemental es seguir el ejemplo de las naciones más prósperas y no el de aquellas sumidas en la pobreza y la opresión de tiranos vitalicios.