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Percepciones sobre la pobreza


Quedábamos en que era y es demagogia electorera afirmar que se va a acabar con la pobreza. Es inexacto decir que se va a “erradicar la pobreza”, ya que es una realidad inmanejable y que como decía Nuestro Señor, según el escritor evangélico, “Los pobres los tendréis siempre con vosotros” (Mt.26,11) ¿Por qué habrá dicho el Señor que los pobres los tendremos entre nosotros? Sencillo. Basta ver cómo actuamos hoy 20 siglos después para ver que la pobreza no es que la queramos ni que sea un ideal “per se”, sino que siempre va a existir mientras haya egoísmo. Existen los pobres porque existen los ricos. San Basilio decía, “el pan que sobra es el pan del hambriento, que el vestido colgado en el ropero es el vestido del que está desnudo, que los zapatos que no nos ponemos son los zapatos del que está descalzo, que el dinero que se tiene guardado es dinero del necesitado, y que las obras de caridad que se realizan son las injusticias que se cometen”.
¿Qué es ser pobre? En cuanto entramos en la teoría ahí nos perdemos, porque de salida se hace una distinción entre pobreza espiritual y pobreza real. Entre pobre de bienes materiales y pobre de bienes espirituales, como la ignorancia, la falta de buen gusto, la incapacidad de comunicarse o de tener amistades o de entenderse con nadie; todas son pobrezas, pero de la que hablamos es la misma de la que ya todos entendemos, de la cual se hace alusiones en discursos nacionales, de campaña presidencial o de rutina durante la administración cuando se inaugura un proyecto de viviendas baratas, o cuando hay un cónclave internacional y se habla del sistema económico obsoleto y que sólo ha multiplicado la pobreza, o cuando se habla del desempleo y la violencia.
Hay una sensación muy frecuente entre nosotros y es que decimos que comparativamente por no tener tanta población y por haber sido vecinos por tantos años de un sistema económico y modo de vida norteño “american way of life”, Panamá es distinto de otros países y nos llenamos la boca y a veces de actitudes vituperables de decir que el “skyline de Paitilla” de Panamá iluminada de noche, es bello y que hace pensar en el de las grandes megápolis.
Puede que sea verdad, pero lo que no podemos ocultar son las estadísticas: 37% pobres y 19% en extrema pobreza con sólo pasar el puente y ver que existen dentro de Panamá, varias Panamá: un Panamá bancario y lujoso y otro, un Panamá sujetivo que es como lo queremos ver dentro del círculo donde nos movemos; y otro, el Panamá objetivo y mayoritario pobre en muchos aspectos.
Se afirma que el 95% de los indígenas panameños raizales está por debajo de la línea de pobreza y sobre todo el hecho de la concentración de la riqueza, el 20% más rico gana 62% del ingreso nacional, el 20% más pobre percibe sólo el 1.5% del ingreso nacional; deficiencia en la educación, mentalidad consumista (recordemos los días de Navidad y Año Nuevo), alta inversión productiva; deuda externa; bajos salarios; crisis económica, neoliberalismo, globalización y corrupción, entendida como “el juega vivo” en el que por ahora nadie nos gana y que encontramos en todos los niveles.
No se trata de manifestar un interés que no se tiene por las personas necesitadas, en realidad, reconozco que aparentemente no hay solución mágica y rápida. Se aplican de hecho varias soluciones, pero que todas son transitorias y complejas porque está involucrada la naturaleza del mismo ser humano que en sí es complicado y mientras pueda usar la dialéctica no resolveremos nada. Si hasta los mismos religiosos con votos de pobreza legítimamente cada uno tiene su interpretación, lo mismo que los textos de la Escritura que hablan de la pobreza. Aún recuerdo un comentario hecho por radio hace algún tiempo en un rosario cuando comentaban el pasaje de la primera comunidad en los Hechos de los Apóstoles cap. 2, v.45: “Vendían sus propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba”. El comentario fue “Bueno, eso era en aquellos tiempos; hoy, eso no puede ser, pues otras son las circunstancias”. Otra lectura decía que vivían de tal manera que “nadie tenía nada propio, todo era de todos”. Suena como un ideal, o como que habría que ver qué quisieron decir. Las respuestas hasta ahora han sido la asistencialista y la de acción social, la primera es de “pan para hoy y hambre para mañana” y tiene su valor y es mejor que no hacer nada o pasarse la vida criticando. La acción social y es más difícil, ya que inquiere en las causas de la pobreza que es intentar cambiar el sistema económico.
Termino con las palabras de Monseñor Helder Cámara, quien decía que cuando ayudaba a los pobres, todo el mundo le decía “Santo”, y cuando se preocupó por buscar y enunciar las causas de la pobreza, el mundo le llamó “comunista”. Conscientes de que sí existe el problema y que sigue en aumento, y que es la causa de muchas otras dificultades, los que aspiran a puestos de elección sepan que nada de prometer para conseguir encaramarse y después no querer bajarse, porque ya las cosas están tocando fondo y no pueden seguir haciéndose como hasta ahora.
*Miembro de la junta directiva de la CSS.

101 años de Panamá América

 
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