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Pérdida de agua


Las cifras son escalofriantes. Por las tuberías defectuosas del Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) se pierde, según el Ente Regulador de los Servicios Públicos, 115 millones de galones de agua potable al día por un valor de B/.40 mil balboas, lo que equivale a B/. 14.4 millones de balboas de pérdidas al año.
Las fugas del vital líquido representan, según la misma fuente, el 43% de la producción a nivel nacional, situación que es más grave en Colón (50%), que en la capital (41%) y el resto del país (44%).
Si pudiéramos detener las fugas, sería posible llevar agua a 600 mil personas más de las que hoy son servidas, lo que equivaldría a toda la población de San Miguelito, Pedregal, Tocumen y alrededores juntas, lugares a los que no llega hoy regularmente.
Lo anterior es indicativo de a dónde deben ser encaminados los esfuerzos para mejorar el servicio. Porque de nada valdría ampliar la capacidad de producción de la planta potabilizadora de Chilibre, si el 41% del esfuerzo se fugará por las viejas tuberías antes de llegar a su destino. Hay pues que reparar y renovar las tuberías madres y toda la red de distribución.
Otro de los problemas es la cobranza; y en esto incide negativamente el hecho de que el 47% de los clientes del IDAAN carezcan de medidor, mientras que al 53% restante, no se les lee regularmente su consumo. Frente a este problema, se impone dotar a todos los clientes de un medidor y eficiente registro de consumo, complementados con modernos sistemas de lectura computarizada, como los que existen para las cuentas de electricidad y teléfonos.
Como consecuencia de las fugas y el deficiente suministro, el 20% de los clientes del IDAAN no reciben agua durante todo el día. Otro dato curioso es que de un total de 288 comunidades que cuentan con el servicio, a 109 les llega agua por menos de 12 horas diarias, 98 la reciben por entre 12 y 16 horas, 25 comunidades ubicadas en sitios altos la reciben esporádicamente y a sólo 43 les llega entre 16 y 24 horas diarias.
El servicio de alcantarillado, función más descuidada por la entidad, es también un desastre mayor. El 58% de los clientes del IDAAN carecen de este servicio y, como consecuencia, 80 millones de galones de aguas negras sin tratamiento se vierten diariamente en los lagos, quebradas y playas. En la ciudad capital se producen dos mil desbordes de aguas fecales por año y 20 inmensas tuberías descargan directamente a su bahía el material fétido. Como vemos, la tarea es inmensa. La idea del patronato es buena, pero se requiere de creatividad, recursos cuantiosos y el esfuerzo de todos.


101 años de Panamá América

 
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