Perdonar, pero no olvidar...
Torrijos(Martín) resaltó que el pueblo panameño no merece lo que está viviendo y agregó que dentro de un año, de que se acaba la pesadilla, se acaba... Y es verdad, el pueblo no merece estar en esta situación económica y social, que es debido, precisamente, a un problema coyuntural interno que heredamos desde 1968 cuando se dio el golpe militar que permitió subyugar los más profundos cimientos de la democracia incipiente que teníamos, en detrimento de un avance importante que se perfilaba en el orden social, económico y con respecto a nuestros haberes soberanos. Digo esto por las pruebas contundentes sobre la permanente asociación de los militares del Golpe con las políticas extranjeras e intervensionistas de los Estados Unidos.
Con relación al orden social y económico, el reflejo y ejemplo de lo que digo lo comparo con una de las instituciones más relevantes y necesarias en su función de ser, la Caja de Seguro Social. Su actual problema lo iniciaron algunos dirigentes civiles del partido político que creó Omar Torrijos, cuando se descubre el peculado de millones de balboas en los programas de préstamos hipotecarios de la Caja, con la anuencia de los militares, creando la debacle de lo que representa hoy la CSS para los panameños: la inseguridad y el déficit de nuestra propia existencia. No puedo anotar la serie de actos mezquinos y de los efectos negativos que heredamos de lo que representó para Panamá una de las dictaduras más entorpecedoras del progreso en todos los ámbitos, porque tendría mucho que escribir, pero que valdría la pena que pudiésemos hacerlo más concienzudamente y evaluar sus consecuencias en el presente y aún en el futuro.
Deberíamos recordar para corregir tanto a los nuevos políticos, tratando de mantener los honestos, como a la propia sociedad, cuyos integrantes de hace 35 años atrás, hoy, o se meten en el camino correcto o explayan esa rauda cultura de corrupción que nos embarga en todos los niveles, que nos acabaría en los próximos cien años.
No podemos tapar el sol con la mano, porque el que olvida tiende a repetir los errores del pasado; y es de rigor y muy necesario perdonar, pero no olvidar y dejar de lado la exaltación de falsos líderes cubriéndose detrás de fantasmas para buscar votos, no vaya a ser que sean influenciados por las perspectivas negativas de aquel pasado dictatorial y del más allá, y por si vuelven las oscuras golondrinas, no suceda que al acabarse la pesadilla actual, se aparezcan otras pesadillas infinitas... Pienso que para estos comicios que se avecinan, el pueblo panameño debe recordar todo esto, lo malo que heredamos para que no vuelva a suceder, recordando a los honestos y señalando a los culpables de esa desgracia, quienes todavía se agitan por ahí en partidos políticos, prestos para influenciar en las elecciones. Debemos también recordar a los caídos en las diferentes décadas y luchas por la nacionalidad, en especial a los que defendieron la Constitución en 1968, para hacer loor a todos ellos; en especial a los desaparecidos en este centenario, fecha que reflejará la continuidad de nuestro carácter como Nación.
Con relación al orden social y económico, el reflejo y ejemplo de lo que digo lo comparo con una de las instituciones más relevantes y necesarias en su función de ser, la Caja de Seguro Social. Su actual problema lo iniciaron algunos dirigentes civiles del partido político que creó Omar Torrijos, cuando se descubre el peculado de millones de balboas en los programas de préstamos hipotecarios de la Caja, con la anuencia de los militares, creando la debacle de lo que representa hoy la CSS para los panameños: la inseguridad y el déficit de nuestra propia existencia. No puedo anotar la serie de actos mezquinos y de los efectos negativos que heredamos de lo que representó para Panamá una de las dictaduras más entorpecedoras del progreso en todos los ámbitos, porque tendría mucho que escribir, pero que valdría la pena que pudiésemos hacerlo más concienzudamente y evaluar sus consecuencias en el presente y aún en el futuro.
Deberíamos recordar para corregir tanto a los nuevos políticos, tratando de mantener los honestos, como a la propia sociedad, cuyos integrantes de hace 35 años atrás, hoy, o se meten en el camino correcto o explayan esa rauda cultura de corrupción que nos embarga en todos los niveles, que nos acabaría en los próximos cien años.
No podemos tapar el sol con la mano, porque el que olvida tiende a repetir los errores del pasado; y es de rigor y muy necesario perdonar, pero no olvidar y dejar de lado la exaltación de falsos líderes cubriéndose detrás de fantasmas para buscar votos, no vaya a ser que sean influenciados por las perspectivas negativas de aquel pasado dictatorial y del más allá, y por si vuelven las oscuras golondrinas, no suceda que al acabarse la pesadilla actual, se aparezcan otras pesadillas infinitas... Pienso que para estos comicios que se avecinan, el pueblo panameño debe recordar todo esto, lo malo que heredamos para que no vuelva a suceder, recordando a los honestos y señalando a los culpables de esa desgracia, quienes todavía se agitan por ahí en partidos políticos, prestos para influenciar en las elecciones. Debemos también recordar a los caídos en las diferentes décadas y luchas por la nacionalidad, en especial a los que defendieron la Constitución en 1968, para hacer loor a todos ellos; en especial a los desaparecidos en este centenario, fecha que reflejará la continuidad de nuestro carácter como Nación.