Personal docente y cambio educativo II
Diversas reflexiones, iniciativas y recursos han dirigido distintos países como Chile, México, Perú, Brasil y Argentina hacia el desarrollo de la capacidad y motivación docente para una nueva educación. Algunas de estas iniciativas emprendidas guardan relación con el mejoramiento de la formación inicial y continua, la selección, la remuneración e incentivos, los medios y condiciones apropiadas para la enseñanza y el monitoreo de su desempeño, todo ello enmarcado dentro de una visión actualizada de la carrera profesional del docente.
De ese modo, las preguntas que con frecuencia surgen son: ¿Qué tipo de docente estamos formado, para qué educación y sociedad? ¿Quiénes pueden ejercer como docentes? ¿Dónde y cómo se forman? ¿Cómo asume el propio docente su profesión? ¿Cómo se reconoce e incentiva la motivación y cómo se preserva la permanencia de los mejores profesionales en la docencia?
La búsqueda de un cambio en la formación inicial ha inducido a trabajar para que los docentes tengan una educación superior centrada en un diseño curricular que articule eficazmente las dimensiones del conocimiento científico, cultural, pedagógico y tecnológico, sostenido por los pilares del aprendizaje moderno, que destaque la relación estrecha entre la teoría y la práctica, la solución de problemas y el sentido interdisciplinario.
Se actúa para que este proceso quede a cargo de docentes formadores, portadores de legítimas credenciales académicas del más alto nivel y calidad. Para ello se ha impulsado la formulación y gestión de una política pública orientada a cambiar el modelo de formación docente en universidades e institutos pedagógicos superiores y a definir reglas del juego claras que sirvan para dar coherencia a la nueva estrategia formativa.
A este esfuerzo se vincula la formación continuada, presencial y a distancia, que facilite la actualización y perfeccionamiento a lo largo de su carrera profesional, mediante cursos, encuentros, pasantías, videoconferencias, empleando las herramientas tecnológicas indispensables en la búsqueda de las respuestas alternativas a los problemas y situaciones que la evaluación de los resultados escolares ponga de relieve.
La selección transparente de los mejores docentes es una responsabilidad cada vez más atendida por los gobiernos, dentro o fuera de los Ministerios de Educación, como en las universidades, por ejemplo, donde se emplean instrumentos científicos que ayuden a reclutar los candidatos más competentes. En algunos casos ya no es suficiente el título universitario, sino también una verificación de las competencias profesionales.
Igual atención merece en algunos países su contratación con el salario base y los incentivos profesionales y financieros adecuados. Con ello se busca el progreso del profesor y maestro en el ejercicio de la docencia según la evaluación de su desempeño y no necesariamente de acuerdo con la antigüedad o ascenso a un cargo administrativo, donde algunas veces se pierde un buen docente y se gana a un mal gestor. En esta búsqueda, la organización de un efectivo sistema de supervisión y monitoreo del desempeño docente, suele ser parte también de este compromiso con una nueva educación.